Publicado el 07 de Julio de 2016, Jueves Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - En entrega anterior, hemos
visto como ha llegado a nosotros el LIBRO SAGRADO, LA BIBLIA, la revelación
escrita de Dios al hombre.
En esta ocasión y bajo el título
“HOJEANDO LA BIBLIA” vamos a conocer los 10 MANDAMIENTOS QUE DIOS ENTREGO A
MOISES y lo haremos en varias entregas.
1º MANDAMIENTO: NO
TENDRAS DIOSES AJENOS DELANTE DE MI ( Éxodo 20.2 )
En Isaías 45:21-22 leemos: y no hay más Dios que yo; Dios
justo y Salvador, ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los
términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
¿A quién dirige Dios este
mandamiento? A su Pueblo. Los hebreos, quienes algunos siglos antes, para huir
del hambre, se refugiaron en Egipto. Allí pasaron a ser esclavos y trabajaron
muy duro construyendo las ciudades del valle del Nilo. Pero Dios vio el
sufrimiento de su pueblo y lo libero de un modo espectacular (leer el libro de
Éxodo). Conducido por Moisés, el pueblo
emprendió un largo viaje hacia el país que Dios le había prometido.
Dios le hablo al principio
de ese viaje. Le recordó todo el poder que había empleado para librarlo. El
Dios todopoderoso amaba a su pueblo y deseaba tener el primer lugar en cada
corazón. El como un Dios vivo, quería establecer una relación con su pueblo.
Este rasgo contrasta con la cultura egipcia politeísta, en la que los hebreos
habían estado inmersos.
¿Qué aplicación podemos
hacer hoy en día? Ahora el pueblo de Dios está formado por el conjunto de
creyentes. La muerte y resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios, fue la
maravillosa solución para liberar de la esclavitud del pecado a todos lo que
ponen su confianza en él. Para los creyentes hay tantas cosas que pueden
interponerse entre Dios y nosotros. Él quiere alejarlas y acercar nuestros
corazones a él para que gocemos de una comunión continua con Dios.
2º MANDAMIENTO: NO TE HARAS IMAGEN, NI NINGUNA SEMEJANZA
DE LO QUE HAY ARRIBA EN LOS CIELOS, NI ABAJO EN LA TIERRA, NI EN LAS AGUAS. NO
TE INCLINARAS ANTE ELLAS, NI LAS HONRARAS ( Éxodo 20: 4-5 ).
Este segundo mandamiento es
la consecuencia lógica del primero: “No
tendrás dioses ajenos delante de mi” (Éxodo, 20:3). Si se debe reconocer a
Dios como único Dios, también solo él
debe ser adorado. Dios, quien es espíritu ¿podría ser reducido a cualquier
representación material de su persona, es decir, a una imagen o una estatua de
madera o de metal?. La Biblia recuerda qué es un ídolo: “Los ídolos de ellos son… obra de mano de hombres. Tienen boca, mas no
hablan, tienen ojos, mas no ven: orejas tienen mas no oyen…” (Salmo 115:
4-8). Adorar a esos objetos es una ofensa a Dios. El culto a las imágenes fue
muy practicado en Egipto, donde los hebreos permanecieron varios siglos; la
idolatría también reinaba en Canaán,
adonde iban estos mismos hebreos a quienes Dios dirigía su ley.
Hoy, ¿Qué decir de la
popularidad de ciertos objetos a los cuales se les atribuye el poder de
proteger y dar buna suerte?. Aparte de eso notamos una especie de “divinización”
de ciertas celebridades. Además, los placeres, el dinero, las distracciones el
juego, etc., logran dominarnos de tal modo que pueden transformarse en
“ídolos”.
“Huid de la idolatría” ( 1
Corintios 10: 14 ). Sí Dios exige exclusividad, pues aborrece toda forma de
idolatría. Se revelo en Jesucristo como un Dios directamente accesible. Todo
aquel que se acerca a él con humildad y sinceridad puede orar y adorarle sin
necesidad de intermediarios.
José Cascado Fernández
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