Publicado el 15 de Septiembre de 2013, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - El
tema que voy a tratar es delicado. Para variar no tiene que ver con Bárcenas,
política, economía, corrupción o de cómo de mal anda el sistema en general. No,
no tiene que ver con nada de eso, es mucho más íntimo, tal vez mucho más
personal, de diario, de andar por casa y, para colmo, tomo una postura clara y
políticamente incorrecta, que Dios me asista.
Recientemente
hemos podido ver como un padre navarro va a depender de la buena voluntad de su
ex mujer, japonesa, para poder ver a sus hijos que se marchan al otro extremo
del mundo hasta que esa señora tenga a
bien devolverlos, aunque sea por las vacaciones, a España. Los medios de comunicación
se ponen las manos en la cabeza ante semejante hecho. También hicieron mención
a otros casos, pero siempre en relación con matrimonios de españoles y
foráneas. Pero eso sí, dichos medios tuvieron cuidado de no hacer mención a la
situación dentro de nuestras fronteras y entre compatriotas, puesto que parece
ser que en España todos los divorcios son justos y para nada sexistas. Tal vez
dichos medios tuvieran miedo, el mismo que tengo yo al escribirles estas
líneas, miedo de ser hombre y de que las feministas más radicales se me echen encima
por hablar claro.
Es
un hecho notorio que, aunque nuestra sociedad se inclina por la custodia
compartida, las leyes no se ajustan a la realidad. En un conflicto conyugal
(porque de un conflicto se trata, un conflicto duro y doloroso para los que lo
padecen) cuando la justicia dicta sentencia, suele fallar a favor de las madres
y, en ocasiones, implica de facto para los padres dejar de ver a sus hijos
¿Cómo? ¿Que la justicia no deja ver a un padre a sus hijos? No, no es eso, es
lo que se llama alienación parental. Se lo explico, es el lavado de cerebro o
las amenazas que (sin haber mediado malos tratos por parte del padre ni nada
parecido) ejercen las madres sobres sus hijos/as para que corten su relación
con el padre. No me lo estoy inventando, ya les dije que les iba a hablar de
algo íntimo y personal y es que a mi me lavaron el cerebro, sé que no es un
caso único y aislado, por tanto si alguna señora me quiere rebatir lo que digo,
que hable conmigo directamente, no tengo inconveniente. Es curioso, cosas de la
vida, ahora vivimos con mi padre. Sé que mi caso no es el único y que la
inoperancia judicial es manifiesta, especialmente desde que se puso en vigor la
llamada “ley de violencia de género”, en la que se da por sentado que los malos
tratos provienen únicamente del varón, aunque en el caso de la violencia contra
los hijos, esto es discutible. Bueno, yo no voy a recuperar los siete años que
no pude ver a mi padre, ni mis hermanos tampoco, pero sería algo más que
deseable que se hiciera un uso más racional y ponderado para estos casos de la
ley citada anteriormente, aunque a cada día que pasa pierdo más la esperanza,
de hecho, se han puesto nuevos mecanismos en marcha recientemente para prevenir
los malos tratos únicamente por parte de los padres, de las madres no se dice
nada, nada de nada, parece ser que en situaciones conflictivas no hay señoras
que manipulan las mentes de sus hijos para hacer daño a los menores y a sus ex
parejas, que eso sólo pasa en el extranjero o en matrimonios mixtos y que eso no
son malos tratos. Por lo que veo la hipocresía va en aumento en nuestra
correcta y bienpensante sociedad, de
hecho nuestro propio Gobierno (en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero)
niega la existencia del problema como si tal cosa, de hecho, aquí tienen el
enlace donde queda clara su postura: http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/publicaciones/observatorioestatalVM/GruposTrabajo/PDFS/ALIENACIONPARENTAL_cap2_lib7.pdf
Entonces,
¿Estoy loco? ¿Me lo estoy inventando? ¿Estoy falseando la historia de mi propia
vida y de la de mi familia? Pues no sé, eso será ¿No?, pero ¿Si la señora
japonesa de la que hablo no deja ver al padre a sus hijos y los aísla de ellos
sin motivo justificado acaso no es alienación? ¿No es un secuestro legal? ¿Es
que todas las españolas son unas santas? ¿No hay ninguna que caiga en el mismo
pecado? Pues parece ser que no, oficialmente no, que todas son perfectas, pero
la mayoría de la gente asume que la España real y la España oficial no son la
misma cosa, a no ser que haya intereses de por medio, como los de lo distintos
grupos de presión más o menos constituidos que buscan arrimar el ascua a su
sardina, son lo que se viene en llamar lobbies. Hay lobbies de la energía, lobbies en la
agricultura, lobbies financieros (si no a santo de qué se iba a impugnar el
decreto andaluz sobre los desahucios) y parece ser que debe de haber un lobby feminista,
por que si no es difícil de explicar que se niegue una parte de la realidad, la
realidad de los divorcios turbulentos y conflictivos, la realidad de las
familias rotas, la realidad de esas pequeñas guerras civiles entre una mujer y
un hombre en las que salen perdiendo los hijos, unas guerras en las que parece
que va ganando una parte, lo repito, sólo una parte del género femenino, se
entiende que una parte sin escrúpulos (obviamente la mayoría de la gente no es
así), puesto que usa indebidamente las leyes y el amparo de la sociedad por motivos puramente
personales y egoístas. Esta parte, parece ser que se encuentra apoyada sobre
todo por algunas “miembras” del estamento político, ansiosas por hacer méritos
para progresar en su carrera sin pensar en las consecuencias, yendo sólo a la
búsqueda del titular, de la foto o a la caza de votos. ¿Es duro lo que digo?
Pues si hay alguna que me quiera llamar mentiroso y que me diga me invento los
hechos vividos y narrados, propios y de otros afectados/as por este problema,
que tenga la amabilidad de ponerse en contacto conmigo, porque frente a
convencionalismos, frente al oficialismo engañoso (el papel que es muy sufrido
lo aguanta todo, especialmente las estadísticas), servidor les va a narrar
hechos, ya que sé que mi caso, lamentablemente, no es un hecho aislado. ¿Acaso
miento?
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