Publicado el 25 de Enero de 2012, Miércoles
Peñarroya-Pueblonuevo - Opinión - Desde hacía una pila de años como suele decirse, conocía a Rafael García Caballero "Gordura" para todos nosotros. Hace muchos años y casi desde que tengo uso de razón parecía que siempre he estado ligado a su vida por amistad, y eso que últimamente nos veíamos de tarde en tarde y todo porque ya nuestra situación de Jubilación o Prejubilación nos hacía vernos menos a menudo. En mis años jóvenes cuando jugaba al fútbol allá por los años 70 y pico, Rafael era un enamorado del club de nuestra ciudad, domingo tras domingo nos acompañaba allá dónde jugásemos tanto en casa como fuera, por el azar de la vida yo fui un tío privilegiado porque con Gordura hice una bonita amistad que ha perdurado con el tiempo. Luego la vida siguió uniéndonos, ya que cuanto comencé a ser currante en Encasur mis primeros años fueron en la mina de Espiel, pero en el año 1981 me enviaron a seguir mi trabajo en el Pozo San José en El Porvenir, aunque entrábamos a trabajar por el Pozo Cervantes a un sitio que le llamaban la "ZONA ROJA" y precisamente fui a caer al relevo dónde trabajaba mi amigo Gordura, pero como no podía ser de otra manera estábamos los dos más tiempo juntos trabajando que con cualquiera otros compañeros, Gordura era un tipo afable, se cabreaba poco, pero cuando se cabreaba pegaba unas voces de aquí te espero, al momento ya se le pasaba todo, muchos días, semanas, meses y años hemos estado codo con codo en las entrañas de la tierra arrancándole ese oro negro llamado carbón. De Rafael García "Gordura" tengo grandes anécdotas, a continuación les cuento esta porque cada año por NOCHEBUENA se me viene a la memoria. Mi anecdota comienza una noche antes de nochebuena que estábamos trabajando en el relevo de la noche y me llevé una cantimplora de lata llena de licor de crema de café (en vez de agua) yo decía para mi "A ver si puede ser que cuando salgamos de aquí nos bebamos los amíguetes la cantimplora con esa crema" pero cometí un fallo, y fue que le dije a Rafael lo que llevaba en la cantimplora......Y pasó lo que tuvo que pasar. Me acuerdo perfectamente que estábamos los dos en una rampa trabajando, dejamos nuestros atuendos a la entrada de la galería en la cabeza del transportador que por cierto allí estaba el Señor Calle otro gran hombre que en paz descanse tambien, cuidando de ese transportador, total que dejamos nuestras cantimploras con el agua una, otra con el licor de café, los bocatas metidos en nuestras chaquetas bien colgados para que las ratas no se adueñasen de ellos, para que cuando fueran aproximadamente las 3 de la madrugada y ya con el trabajo muy vencido pararnos a comernos el bocata, pero mira por dónde Gordura y yo estábamos haciendo las entradas para colocar los pies del cuadro de madera, lo terminamos y Gordura me dice: Nino llégate a por los palos y así coges los mejores y yo mientras termino de echar un poco de carbón a las canales, bueno pues así lo hice, los palos había que ir a por ellos por lo menos a 500 metros en un vagón pero como eran tres pues yo solo los podía traer bien, pero me chocó, porque Gordura era un tío que si te podía quitar un trabajo y hacerlo él lo hacía, y si no te ayudaba, igual que cuando llegaba la hora de ir al polvorín a por los explosivos a Gordura no le dolían prendas y el siempre iba a por la dinamita, además se apañaba solo y cargaba las pegas, era un tío que a mí por lo menos me apreciaba y me ayudaba sin miramientos ni intereses. Bueno pues sigo con lo que estaba narrando, cuando fui a por los palos para nuestro cuadro comenzamos a serrarlos para hacer los pies del cuadro y como estabamos aserrandolo sentados uno enfrente del otro miro a Gordura y me doy cuenta que estaba sacando la lengua y haciendo como si hubiera probado algo y hasta se relamía, no caí y bueno seguimos la noche y nada, yo ni mire la cantimplora de la crema de café, entre otras cosas porque la escondi debajo de la chaqueta que estaba colgada, vamos que no queria que se enterara nadie (excepto Rafael) que llevaba crema en la cantimplora, solo cuando teníamos sed de agua pues bebíamos de la cantimplora de plástico grande que llevaba yo aparte, así que nada, pero mira por donde acabamos de poner el cuadro y yo veía a Gordura que no hacía nada más que cantar eso de: los peces en el rio y beben y beben y vuelven a beber, así que me animó y yo también cantaba con él, estábamos pasando una noche anterior a nochebuena genial,trabajando pero a gusto y además alegres por llegar las fiestas, y de vez en cuando nuestro vigilante una fenomenal persona natural de El Porvenir, Juan Hernández (q.p.d) daba unas vueltecitas y nos veía igualmente estupendos porque se notaba a leguas que estabamos en las antesalas de las fiestas navideñas. Gordura y yo seguimos arriba en la rampa, barrenamos, comenzamos a palear el carbón a las canales y mi Gordura no paraba de cantar alegremente, asi que miramos el reloj, llegó las 3, la hora del bocata ya, nos bajamos para la galería general a comérnoslo, paramos el transportador, mejor dicho le dijimos a Calle que íbamos y que ya podía parar todo para estar tranquilo, nos lavamos las manos, cojo mi bocata, me dispongo a sentarme y llega el Señor Calle rillendose a carcajadas lo miro a los ojos miro al Gordura y estaba igual, seguía demasiado contento, y a todo esto mi Gordura seguía relamiéndo su paladar..Ya caí, digo ostiassssss estos se han cargado la cantimplora de la crema de café y me han dejado sin probarla, asi que pensé que están los dos como una motooooooooo, y eso que mi amigo Gordura me decía que era para cuando hubiéramos salido de la mina. Bueno algo me dejaron, fui a cerciorarme y estaba casi lista del todo unas gotas salía, por lo menos pude probarlo, pero lo mejor de todo es que me dijo Gordura: Nino yo sólo no he sido, Calle me ha ayudado. Así que ya sabes mas sabe el zorro por viejo que por zorro, la tentación era tan grande que no podíamos resistir……..Pues la verdad es que se bebieron 2 litros largos, madre mía y eso era para cuando saliésemos de la mina, pero y el cachondeo de esa noche y esas horas que pasamos, ya no nos la quitará nadie, así era Rafael García Caballero, llevaba su trabajo con alegría, fuera el monton grande o pequeño, además él decia que mientras mas grande fuera el monton mejor, asi duraria mas. Puedo contar mil anécdotas porque estuve trabajando con él más que con nadie en el tiempo de mina, nos gustaba trabajar juntos porque hablábamos de fútbol sobre todo, teníamos una amistad total, por aquel tiempo estábamos casados los dos y nos decíamos de todo pero en armonía y amistad pero siempre de cachondeo, quien se enfadase con Rafael es porque no valía ni para estar escondido, ya que el Gordura era un tío sano, si rencor y eso si, a su manera a su aire, siempre con su casco puesto de lado como buen cordobés, su cigarrillo en la boca y deseando salir del agujero para fumar y fumar……………Y sabe que no corría o aligeraba nada para las duchas, mira que yo era un cohete pero Gordura era un meteoro. Siempre le he tenido un enorme aprecio a Rafael, ha sido mi amigo, y puedo decir a boca llena que ha sido el tío que más a gusto he trabajado en la mina como compañero. Gracias Rafael, por los buenos ratos pasados en el agujero y fuera del agujero, y porque contigo nunca había enemigo, al contrario, sólo un buen amigo y gran compañero. Descansa en Paz Rafael García Caballero “GORDURA”,. Un abrazo amigo.
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