Publicado el 16 de Diciembre de 2016, Viernes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Hemos sido espectadores durante un año de los vaivenes de la política nacional, proyectos de pactos, convocatorias electorales, etc.
Es de entender que la gente estuviera ya cansada, pero la verdad es que más se van a cansar y eso es lo que espera el PP -y los que les pagan las campañas- que ocurra. Que el personal se deje llevar, que se trague el bulo de la mal llamada recuperación y que se acostumbren a vivir en permanente crisis económica para que los de siempre sigan viviendo como les gusta a ellos: disfrutando del poder político y económico.
Cierto y verdad que se crea empleo, precario y mal pagado, en el sector servicios, mientras el campo y la industria siguen yéndose a pique poco a poco. Ese es el milagro del PP, un milagro estadístico que no se corresponde con la realidad, la cual se parece más a una huída hacia adelante que a otra cosa, hasta el batacazo final.
Mientras tanto, nos espera más de lo mismo: recortes, falta de inversión y la devolución por parte del contribuyente de una deuda bancaria enorme e injusta que hará que los impuestos sigan altos y las economías familiares continúen asfixiadas. Puede que nos vendan que van a bajar los impuestos "a todo el mundo", claro, los impuestos directos, pero no es lo mismo una bajada de un 2% sobre unas rentas anuales de 12.000 € que sobre unas de 200.000 €, y se quedarán tan panchos. Seguramente subirán los impuestos indirectos (ya hay prevista una subida del tabaco, por ejemplo, y veremos que pasa con la gasolina y el IVA). Mientras tanto, la luz seguirá subiendo, el gas subirá, la gasolina lo mismo, los precios de los productos básicos igual y todo lo esencial para el ciudadano medio no hará sino encarecerse al tiempo que los salarios menguan mientras prosiguen los desahucios y el cierre masivo de los pequeños negocios. Ricos más ricos y pobres más pobres, además de asfixiados entre los precios, los impuestos y los sueldos de mierda. Las cuentas cada vez cuadran menos.
Eso, y no otra cosa, es lo que se ha votado. No obstante, lo que uno no acaba de entender, mejor dicho, lo que uno no acaba de justificar, es que la gente se haya puesto solita la soga al cuello, pero no ahora, si no desde hace décadas. Una de dos: o en este país la gente, las mayorías, son asustadizas y se creen cualquier mensaje apocalíptico o bien es que les gusta que las machaquen sin derecho a réplica, que las sometan y las sojuzguen sin compasión. Que me perdonen aquellos que no apoyasen lo que se nos viene encima, que es lo mismo que en los últimos años, es decir, no es una cuestión de mala memoria.
Dicho esto, servidor no se baja del burro, sigo creyendo que hay mejores maneras de llevar los asuntos del común, así que si me he tirado ya unos cuantos años plantando cara lo mejor que puedo, la seguiré plantando así se produzca el improbable milagro de que me toque el gordo de navidad, porque como dice el refrán, lo cortés no quita lo valiente. Así y todo, el mejor gordo que nos podía haber tocado es no tener que aguantar la rapiña que hemos venido padeciendo tanto tiempo, y que nos queda cuatro estupendos añitos más que padecer. Ese premio dependía de la gente, por una vez la suerte no venía en un bombo ni era cosa de azar. Ahora viene a mi memoria aquella frase que se atribuye a Alfonso Guerra cuando llegó el PSOE al poder en 1982: "en cuatro años, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió". Al final va a tener razón, 34 años después y en negativo.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |