Publicado el 16 de Agosto de 2013, Viernes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - En
lo que se han convertido las redes sociales… Entrar en Facebook es hacerse eco
de decenas de declaraciones de amor, es ser testigo de la tan maravillosa vida
que llevan algunos. Es el escaparate perfecto de miles de infelices e incautos
que dan rienda suelta a su faceta más exhibicionista: enseñar a los demás la
vida tan plena que tienen.
O
quizá, tan vacía…
Hay
gente imprudente que cuelga su agenda de viaje en el Facebook. Día a día,
siguiendo su cuaderno de Bitácora, nos retrata lo que va a comer, lo que va a
beber, con quién está, qué está haciendo y cómo… Además de bombardearnos con
excesiva información y detalles de su vida privada (creo que ya he dejado
entrever que soy muy celosa de la mía propia) es gente torpe e confiada: ¿a
quién se le ocurre hacer público el tiempo que su casa va a estar vacía?
Hay
gente que se dedica a informar de cada paso que da en su vida… de sus dudas
existenciales, de sus hábitos y horarios, de su trabajo, de su ocio, de sus
relaciones… ¡de TODO! Pero, ¿de dónde saca esta gente el tiempo?... Se lo quita
a estar y escuchar en persona a la gente a la que le dice por el Twitter lo
mucho que la quiere.
¡Si
yo tuviera que retratar cada cerveza que me tomo!… Poner la caña en la barra
del bareto de manera que parezca un bareto… Procurar que la gente que sale en
la foto mantenga la sonrisa para que se vea lo bien que nos lo estamos pasando…
Echar una foto que me guste, compartir, añadir “qué pienso” y esperar a que se
cuelgue la publicación… Y luego, estar pendiente de qué gente le da al “me
gusta”…y leer si hay comentarios… La verdad es que prefiero tomármela
disfrutando de la charla de la compañía a la que me debo en ese momento (y no a
mis followers). La satisfacción con
la que me voy a mi casa, además de la proporcionada por el contenido etílico de
la bebida, se debe al encuentro del que hemos disfrutado las personas y yo,
personalmente, eso no me lo pierdo ni por un post ni por un tweet.
Mi
duda es si esta gente que tanto se quiere luego se lo dice en persona… Ah, no!
Pero si no le da tiempo… Pero como ya se han hecho una mención, pues ya está
todo dicho. Esta gente está tan preocupada en montar el escaparate que se
olvida de lo que hay detrás. Prefiere enseñar a los demás y hacerles creer algo
que, en muchas ocasiones, después de la foto: no existe.
Es
por este exceso de exhibicionismo y de voyerismo que los realities tienen su
hueco televisivo asegurado. No les faltarán ni candidatos/as dispuestos a
enseñarlo todo, ni audiencia que los siga.
A
alguno ya se le habrá ocurrido retratar su subproducto en el fondo del inodoro
para ilustrarnos lo bien que metabolizan sus jugos gástricos que, por supuesto,
son los mejores del mundo mundial. No esperaré a ese día, antes anularé mis
cuentas: bastante mierda veo ya a diario en los medios de comunicación.
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