Publicado el 17 de Agosto de 2015, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Cada vez (rara por cierto) que hago gala de la ideología que profeso delante de alguna persona que desconoce de que va el tema, parece que vieran en mi persona la encarnación del mismo Stalin en un mal día.
Tengo ya que decir que estoy un poquito harto, por decirlo finamente. A los marxistas se nos atribuye una fama de fanáticos iluminados, casi comparable a la de un miembro de Estado Islámico, fama que en el caso que nos ocupa, el mío en particular y, por que no decirlo, el de otros compañeros y compañeras, en general, dista mucho de ser cierto. No obstante, a uno le consta de donde se ha fabricado tal leyenda negra, que como la del monarca Felipe II tiene sus visos de realidad y un mucho de propaganda de sus detractores, que no son otros si no los que desde hace ya más de 20 años detentan el monopolio ideológico en nuestra sociedad occidental, aunque ya desde mucho tiempo atrás ya ostentaran el monopolio de la riqueza. Los de la nueva política, los podemistas (los nuevos desengañados los llamo yo) los llaman casta, servidor es un clasicón y los llama oligarquía.
Dicho lo anterior, para que los que me critican sepan de una vez por qué soy marxista, les explicaré un poco de que va esto del marxismo, porque ordinariamente (y que me perdonen) no tienen ni idea de lo que hablan, son como esos grupos de comadres a la puerta de un portal que ponen a caldo a la vecina del tercero sólo de oídas, vamos por lo que otros les cuentan o sólo por su propias conclusiones basadas las más de la veces en las apariencias.
El marxismo es, ante todo, un método de análisis de la realidad, una manera más de generar conocimiento propio, de hacer ciencia, ciencia social en este caso y, ya de paso, de entender el mundo que nos rodea de una manera más clara sin necesidad de creernos a pies juntillas los que la tele nos dice. El método marxista (despojado ya de toda la palabrería técnica de sus creadores) el materialismo dialéctico, presupone en esencia que de la contraposición de dos conceptos más o menos distintos y excluyentes surge un tercero, estos dos conceptos en lucha provienen del medio físico y social que nos rodea. Veámos un ejemplo, el dia y la noche, yo sé que existe el día porque hay una cosa de características totalmente distintas, que es la noche y vice versa; yo sé que hay ricos porque existe otro colectivo de rentas y derechos distintos que son los pobres. Y así sucesivamente. Así de fácil y así de simple. Se me podrá decir "pero eso lo hace cualquiera, menuda filosofía de perogrullo" pues no digo que no, pero es que los marxistas no venimos de marte, somos humanos. Pero essta contraposición de conceptos para construir conocimiento tiene derivaciones hacia la economía, la política y la historia. Surge entonces la teoría de la lucha de clases, es decir, que hay clases sociales, grupos humanos en una misma sociedad, que no participan igual de la riqueza y que no tienen (de hecho) los mismos derechos, por lo que no tienen los mismos intereses y, por ello, entran en conflicto, conflicto que a la larga deriva en modelos de sociedad distintos. Ya lo dije antes, hay ricos y pobres, son dos grupos distintos, tan distintos que hay siempre un tira y afloja entre ellos y, de vez en cuando, en el momento en el que el encabronamiento entre ellos llega a un punto en el que no hay acuerdo posible, estallan revueltas (como la del 15-M) o revoluciones, de las cuales tiende a surgir una sociedad distinta en mayor o menor grado. Esto que acabo de explicar es el materialismo histórico. Asi de sencillito, con la salvedad de que lo que los marxistas pretendemos es que de esas luchas entre opuestos, esas luchas entre ricos y pobres, esas luchas entre "los de arriba y los de abajo" surja una sociedad lo más justa posible para la inmensa mayoría de la gente. ¿Entiénden de donde viene ya la mala prensa que "los de arriba" nos hacen para que vosotros nos tengáis por una pandilla de pelmazos, fanáticos e iluminados? Pues estimados lectores detractores de las ideas que profeso, algo me dice a mi que no andamos tan alejados los unos de los otros en cuanto a lo que queremos, así que, aunque no les voy a intentar convencer para que me den la razón, sólo les pido una cosita: que -más o menos explicado de qué va el marxismo- no me toquen las narices con los argumentos de siempre. Gracias.
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