Publicado el 18 de Diciembre de 2017, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - La Biología señala varias características propias de este tipo de agrupamiento. Individuos de una misma especie que, como todo desde Darwin, se explica por motivos evolutivos: sobrevivir a toda costa y lograr la reproducción. Pero después, no hay un patrón exclusivo: se da en los mamíferos, pero también entre las mariposas monarcas. Las manadas pueden grupos sociales de hembras con sus crías, también de ambos sexos; se crean en periodos concretos o durante la gran parte de la vida; se dan para migrar o para defender un territorio o para cazar o defenderse de los depredadores. En las manadas las decisiones se toman grupalmente. A veces, un solo individuo las toma, según la especie. Ese individuo puede ser hembra o macho. Para el caso, es lo mismo: las manadas definen especies gregarias.
Y luego están los violadores. Un grupo de amigos sin escrúpulos, que usan las redes sociales para vanagloriarse de sus fechorías. Tan valientes que recurren a drogas para quitarle la voluntad a la víctima. Se reúnen en grupos, recorren cientos de kilómetros y aprovechan la confusión para provocar daño y dolor. Son los machos. Pero también son nuestros vecinos, alguno defiende nuestra patria, otros mantienen el orden patrullando: panaderos, taxistas o cualquiera con el que te cruces y te dé amablemente los buenos días. Y serán buenos profesionales, e hijos ejemplares e incluso tienen novias que defienden la igualdad delante de ellos, mientras asienten cuando se juntan para celebrar la Navidad o un bautizo.
Y al final, sigue el machismo, la incomprensión, la necesidad de demostrar que se ha sido violada, el debate sobre el consentimiento y qué significa no, cuando es no. Y el vacío y la desazón de sentirse humano, de compartir la biología entera con estos niñatos violadores no deja de crecer. Como el asco. Como la violencia que provoca conocer a los seres de esa manada que, sin tuvieran dignidad, todos juntos se quitarían del medio. Sobrevivir a toda costa vale para la Biología, pero no para la ética. Pero estos gregarios, seguro que se saltaban las clases de Filosofía o se copiaban en los exámenes, desde chicos, estoy seguro, apuntaban maneras.
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