Publicado el 17 de Marzo de 2013, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Para que vean ustedes, la de vueltas que da la vida, el año en el que nació éste que les escribe se cerró al tráfico definitivamente la vía de Almorchón hasta Córdoba (quitando algún que otro tren militar), nunca vi pasar convoy alguno por allí y eso que las vías no desaparecieron de la capital hasta los años noventa, ahora en su lugar hay un parque y dos avenidas. Lo que sí vi a mis doce años fue pasar el primer AVE, de hecho ahora estoy harto de verlos pasar, tengo las vías a la espaldas de la casa de mi padre, a escasos 50 metros de donde les estoy escribiendo esto. Bueno, se preguntarán ¿A santo de qué este tío nos cuenta su vida? No es sólo mi vida, sino las suyas también, ahora lo verán. Seguro que los más mayores se montaron alguna vez en el tren que iba a la capital pasando por todo el Valle del Guadiato, aunque sólo fuera para ir a Córdoba o bien a Cerro Muriano como quintos, la vía sigue en uso hasta la térmica de Puente Nuevo y poco más, pero en su tiempo (unida al ya totalmente desaparecido ramal de los Pedroches) era el principal medio de transporte de la zona. Hoy no es nada. De nuevo el tren pasa por los Pedroches, el AVE, pero no para, así que todo el norte de la provincia no cuenta con más medios de transporte público que los taxis y los autocares, no está mal pero, ¿Saben por qué no para el tren?: RENFE dice que no es rentable, ni que el AVE haga una parada, ni restaurar la vía de Almorchón, alega que hay poca densidad de población. Pero éste no es un caso aislado, ni mucho menos. Como les he dicho vivo a lo largo de una vía de tren, la que va de Córdoba a Sevilla y viene de Madrid, aquí la excusa no puede ser la densidad de población, por lo menos para un servicio de cercanías. A lo largo de todo el Valle del Guadalquivir se extiende el tendido ferroviario, pero el tren apenas para, hay que esperar hasta Posadas para poder coger un cercanías (regional) que salga de Córdoba. Juntas las poblaciones por las que pasa el tendido ferroviario a lo largo de todo el valle suman más de trescientos mil habitantes, pero ni por esas, según RENFE sigue sin ser rentable. Así que, sumando el norte y el Valle del Guadalquivir, tenemos a un montón de gente que, o tira del coche, o tira del autocar. Eso que significa: significa menos enlaces diarios, menos movimiento de personas y, por tanto, menos fluidez en la relaciones económicas (compras, ventas, desplazamiento al puesto de trabajo, etc.) y más estancamiento del que podríamos tener, además de toda la contaminación que generan los cientos de coches particulares que se han de desplazar a diario para cubrir los desplazamientos de todas esas personas que, perfectamente, se podrían mover en un servicio de cercanías. Pero eso no cuenta: no es rentable y punto. El medio ambiente no cuenta, la economía no cuenta y las personas no cuentan. Eh, un momento, las personas sí que cuentan, pero no todas igual. Las que se pueden pagar un billete en el AVE sí que cuentan, vaya si cuentan. A ver, sorpréndanme ¿Cuántos de ustedes, estimados lectores, se han montado en el AVE? ¿Muchos?¿Pocos? o más bien ¿Casi ninguno? El que les escribe es un trabajador corriente y moliente, hijo de trabajadores y nieto de los mismos, y hasta que por motivos laborales no conté con un sustancial descuento en las tarifas de la alta velocidad, al AVE lo veía pasar, pero de montarme nada, y eso fue hasta 2007. En mi entorno, que es uno como el suyo, de gente normal y corriente y no muy pudiente, pasa lo mismo: el AVE ni tocarlo. Luego, si la mayoría de la gente no usa el AVE ¿Quién lo usa? Bueno adivinen… No se calienten mucho la cabeza ¿A que lo han adivinado? lo usa la gente pudiente. Así que querido lector, el Estado se ha gastado un fortunón del bolsillo de todos: suyo, mío y del vecino, en unas vías bien costosas para que sean usadas por la minoría elegida del país. Eso sí, el AVE tampoco es rentable, pero se mantiene. Luego usted no tiene derecho a ir de Peñarroya a Espiel en cercanías a ver a sus parientes pero, la gente bien, se permite el lujo (subvencionado) de ir de Madrid a Sevilla a ver los toros en la Maestranza, por ejemplo o, más recientemente, de pegarse un fin de semana en París en alta velocidad. Y esta situación se da desde tiempos de Felipe. Pero esto no es lo más gracioso, lo más divertido es que un AVE necesita dos vías, una en cada sentido, señalización moderna y sus convoyes gastan el doble de electricidad, por no hablar del material rodante de tecnología punta, así que vean donde anda el agravio comparativo, puesto que una línea de cercanías sólo necesita una vía, medios mucho menos modernos y, a veces, ni tendido eléctrico. Es decir, si eres de clase media u obrera, vives en el norte de Córdoba o en el valle del Guadalquivir y te tienes que desplazar por necesidad, pues tira de tus medios, pero si vives en Madrid, Ciudad Real, Puertollano, Córdoba o Sevilla y tienes el bolsillo bien forrado, pues nada, AVE subvencionado para lo que tú quieras (recordemos, RENFE no es rentable y la Alta Velocidad, menos). Eso sí, los impuestos para mantener el AVE, que los paguen los que no lo pueden usar, como debe de ser ¿Eh? Pues esto sólo es un ejemplo de cómo hacemos las cosas en España. Pero no tiene que ser así para siempre, ni mucho menos. Hay alternativas, aunque no se lo crean, pero las hay, y en positivo, pero eso se lo cuento en la siguiente entrega.
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