Publicado el 16 de Mayo de 2017, Martes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Muchas personas sufren
distintos males, y buscan como ser aliviadas. Piden ayuda en su propia familia,
consejo a los amigos, a los psicólogos, huyen de la realidad encerrándose en
una actividad profesional, incluso asisten
a diferentes congregaciones…. ¡pero no sirve de nada!.
Hace 2.500 años el profeta Hageo
describió esta situación “Sembráis mucho y recogéis poco; coméis y no os
saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el
que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto” (Hageo: 1:6) y añadió: ¿Por
qué?, dice el Señor….” Sin embargo, a los que le escuchan, Dios les dice: “Yo
estoy con vosotros” (Hageo 1:9-13) Estas palabras siguen siendo actuales.
Usted que ve que su matrimonio
se desintegra, que su situación se deteriora, que sus amigos lo rechazan….
Usted que ha perdido toda esperanza, ¡escuche! Para ver un cambio positivo y
duradero en nuestra vida, ¡primero hay que reconocer que hemos dejado a Dios de
lado! Rehusamos escuchar su Palabra y buscamos nuestros propios intereses.
Luego debemos aceptar la mano
que nos tiene tiende a través de su Hijo Jesucristo, quien vino para ofrecernos
el perdón divino y un sólido fundamento para nuestras vidas. Una vida en la que
Dios no tiene la prioridad tarde o temprano está condenada al fracaso. ¡Apresúrese
a volver a Dios y a darle el lugar que le corresponde! ¡Ya vera como la
esperanza renacerá!
Las Escrituras son claras:
Venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma. (Isaías 55:3)
José
Cascado Fernández
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