Publicado el 16 de Mayo de 2022, Lunes
Opinión -
El día a día en la empresa, y más desde el área de gestión del
talento, es requisito fundamental tratar con diferentes tipos de personas, no
solo respecto a sus gustos o ideas, sino a aspectos relacionados con su
personalidad. Por ello, se hace necesario conocer los diferentes aspectos de
éstas para obtener su mejor integración en el puesto de trabajo, y por
consiguiente, una elevada productividad o desempeño.
Los
síndromes en la empresa
A partir de lo anterior, en empleorecursos.esuna
vez analizados síndromes entre otros como el de Anat, Bergerac, Hamlet, Ganímedes, Karoshi, o Burnout, etc.,
queremos reflexionar sobre el Síndrome de Walter Mitty, entendido
como aquel en el que la persona se sitúa en un mundo diferente a la realidad,
llegando a imaginar más allá, así como en los beneficios que tiene desde el
punto de vista de la gestión del
talento.
En primer lugar, es necesario indicar que no se trata de ninguna
enfermedad, sino todo lo contrario, ya que fantasear sobre la realidad o las
situaciones que estamos viviendo, acerca de cómo podrían transcurrir, nos ayuda
en nuestro día a día a prepararnos y anticipar conductas o respuestas ante los
cambios imprevistos (incluso en terapia psicológica se suele utilizar para
tratar la ansiedad).
El origen del Síndrome de Walter Mitty se puso de
actualidad a partir de la película La Increíble Vida de Walter Mitty basada en la
novela con el TheSecretLifeof Walter Mitty de James
Thurber y es que en ocasiones es útil contar con estas fantasías para entre
otros aspectos, poder mejorar la creatividad e innovación, sobre todo cuando
las condiciones o situaciones no son las idóneas (precariedad, horarios
excesivos, falta de promoción profesional, etc.).
Fantasías
sobre la realidad
Tener fantasías sobre como estaríamos si las condiciones o la
realidad que vivimos fuese diferente (y mejor) nos puede ayudar a aumentar nuestra motivación para
conseguir los objetivos laborales propuestos, a la vez que nos permite tener
mejores ideas o soluciones a las cuestiones que se nos plantean en nuestro día
a día de trabajo.
Sin duda, las personas que experimentan el Síndrome de
Walter Mitty suelen aprender cómo actuar ante las diferentes
alternativas que se le presentan en cada situación, o mejor dicho, cómo deben
comportarse ya que “fantasean” sobre qué hubiese sucedido si la situación,
solución o comportamiento real no sea el que ha ocurrido.
Además de lo anterior, desde el punto de vista de la gestión del
talento en la empresa, tener estas ilusiones o ensoñaciones le sirve a la
persona como medio de escape ante la situación que está viviendo, siempre y
cuando sepa diferenciar la realidad. También es verdad, que si la fantasía se
repite una y otra vez, nos ayuda a descifrar cuáles son nuestros verdaderos
objetivos y propósitos (por ejemplo, si queremos un puesto de responsabilidad,
etc.).
En resumen, existen personas que suelen tener continuas fantasías
relacionadas con las situaciones que están viviendo, por lo que “experimentan”
diferentes las diferentes formas de afrontar la realidad vivida, situación que
puede ser beneficiosa desde el punto de vista de la creatividad y aprendizaje.
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