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Opinión
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
POR FÉLIX SUÁREZ ESCOBAR
HIJO, TU NO ESTUDIES
Publicado el 15 de Abril de 2015, Miércoles

Lourdes Paredes Cuellas

Opinión -

La frase con la que comienza el artículo es todo lo contrario de lo que a muchos nos decían: "hijo, tú estudia, que lo que estudies va a ser para ti". Esta frase nuestros sufridos progenitores nos la soltaban en la esperanza de que nosotros pudiéramos llevar una vida menos sufrida y llena de apuros que la que ellos tenían.

Se equivocaron.

Hoy día la situación de la gente de mi generación y de la que le sigue es la siguiente: empleos precarios y mal pagados en España y casi, casi, lo mismo si emigras. No tienes futuro, a no ser que sea uno muy negro. El sueño de que a través de la formación se podía lograr una mejora en la escala social ha demostrado ser un espejismo, cuando no una pesadilla de la que no se logra despertar. Las horas quitadas al ocio, los apuros económicos pasados, una juventud enterrada entre apuntes, todo para nada. En perspectiva, casi hubiera sido mejor no estudiar, haber buscado un curro en el ladrillo, haberse comprado un cochecillo y haber disfrutado algo de la vida los fines de semana, al final, el resultado es el mismo. ¿El mismo? No del todo.

La educación incide en los individuos de dos maneras: o te enseña a pensar o no te enseña nada. Seamos realistas, nuestro modelo educativo público no está diseñado para lo primero, está pensado para formar mano de obra y, en función de la calidad del tejido productivo (ya sabemos como es el nuestro), se adaptará a la demanda de formación del mismo, en nuestro caso nula o casi, de ahí que no se haya hecho un esfuerzo significativo y sincero en reducir el fracaso escolar. No obstante, hay excepciones a la regla, los que aprenden a pensar por su cuenta, los grajos blancos. Y descuiden, esos grajos blancos se van a dar en mayor medida en centros privados que en públicos, porque en esos centros hay inversión privada con el objetivo de formar a la clase dirigente, a los explotadores del resto de la sociedad, ellos son los que tienen interés real en una educación de calidad, ellos son los que van a ocupar los puestos de trabajo estables y bien remunerados, ellos necesitan saber pensar para mantener su estatus y que nadie desde abajo les haga sombra. A ellos es esfuerzo de formarse les merece la pena, a ellos todavía les vale el "hijo, tú estudia". El que sea padre y sea de clase media o clase trabajadora, que se olvide de la frase, va a gastar saliva en vano: sus hijos o hijas van a llevar la misma vida que llevan ellos o, inclusive, peor, ya está todo es pescado vendido. No obstante, como ya he dicho hay grajos blancos, incluso entre los que tienen que sufrir las carencias de haber nacido pobres y haberse tenido que educar con los menguantes medios públicos. 

Esos pocos, esos en los que la educación pasa por ellos y ellos no pasan de la educación, tienen un deber, uno y grande: no dejarse embaucar, porque son, en última instancia, los que deben ponerse al frente de los que no han tenido la suerte de haber aprendido a pensar por su cuenta, de los que han tenido la desgracia de haber seguido el triste plan que el sistema tiene reservado para todos aquellos que no son hijos de la élite. Es una pesada carga, no todo el mundo tiene la voluntad o la capacidad de asumirla, pero hay una ley no escrita que dice bien a las claras que el saber no da la felicidad, luego más vale, por lo menos, aprovechar la infelicidad de ver la realidad descarnada en provecho de los compañeros de infortunio en esta jungla que es nuestra sociedad. Dicho vulgarmente, ya que vas a estar jodido de todas formas, por lo menos no pongas de tu parte y no te dejes joder, ni permitas que los que te rodean acaban convirtiéndose en una masa apática y sumisa a los dictados del poder, luchar no te va a hacer más infeliz de lo que ya eres, si acaso, sea cual sea el resultado de la lucha, al final, te dejará una cosa que los poderosos no tendrán jamás: la conciencia de que has luchado por una causa justa.

Hijo mío, hijo de un pobre, tú no estudies, pero si lo vas ha hacer, que al final sea para hacer de ti un hombre y no un borrego.

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