Portada
Actualidad
Opinión
Política
Sociedad
Cultura
Entrevistas
Deportes
Humor
Psicología
Ocio
Curiosidades

Envíanos tu artículo

 
 
Pueblos
Servicios
Hemeroteca
Fotografías
Enlaces Interés
 
 
 
¿Quiénes somos?
Publicidad
Contacto
Localización
Suscripción
 
 
Diseño Web
 
 
 
 
 
Cultura
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
POR J.J.CABALLERO
Desde el Jergón
Publicado el 16 de Octubre de 2020, Viernes

Lourdes Paredes Cuellas

Cultura -

Malditos benditos, que rezan por sus almas mientras esperan la condena de la nuestra. A estas alturas no es de extrañar, siempre que la independencia de pensamiento nos condone la deuda ad aeternum. No son más que cuatro tragaldabas abducidos por sí mismos que saben que van a seguir ahí por mucho que llamemos a su puerta en busca de ayuda. En realidad tampoco hace falta que existan, ni siquiera que piensen, porque lo hacen tarde y mal. Por su culpa nos culpan de haber propagado un desfile de rostros sin parte inferior en el que quien muestra algo más que la frente y los ojos es desterrado al reino de los injustos. Justo lo que necesitábamos para poner pies en polvorosa. Polvo rosa y halo de misterio. Río rojo y cauce estrecho. Trecho que se ha de recorrer. Correr espinado y rebozado. Rebosado de muerte y harto de vida. Vitalidad que se nos escapa entre las manos. Mano a mano y cuerpo a cuerpo de rey.

Es la quintaesencia de la presencia misma de la conciencia. Seres epicúreos no faltarán que vengan con sus filosofías de salón y sus decenas de frases de enmienda a enseñarnos lo que nunca quisimos aprender. Los placeres son para ellos y los pareceres para los demás. En este pequeño catálogo de miserias algunos se llevan la peor parte y nadie sabe distinguir lo real de lo imaginado. Si alguien abre la boca para hablar le tapan la oreja para no escuchar. Respuestas imposibles para cuestiones inasumibles. Lo que antes se adivinaba al final de la noche, mientras se esperaba el alba como el maná redentor de todo mal, ahora se hace dependiente de licnobios tan inconscientes como la oscuridad que los alimenta. No son ellos, eres tú. No fui yo, fuimos nosotros. Ni seréis vosotros, sino él. Una nube negra marcará una nueva mentira en tu funeral, en su resurrección, en nuestra nueva comunidad. El nuevo orden llegará, enajenante y engañoso, para convertirnos en enanos redichos de versos sin sentido ni significado alguno. Como estas mismas parrafadas, cuyas líneas inconexas no son capaces de expresarse como al principio querían. El bucle comenzó hace tiempo y no hay nada que lo pueda detener.

A la mayoría el cacumen deseable no les cabe entre ceja y reja. Dejan que los inunde la incertidumbre sin hacer nada al respecto. Se dedican simplemente a prohijar conceptos ya aprendidos que ahora duermen el sueño de los injustamente sometidos al ostracismo. Se producen a porrillo, haciendo de su capa un sayo ignorando que hay cosas que nos atañen a unos cuantos más. Bastantes, a tenor de las voces sordas que gritan en el desierto cada tarde, sin que haya ninguna oreja caritativa por la labor de acogerlas. Hay que aforar, determinar, etiquetar y segregar, sin más remedio ni remedo que valga. Lo saben y lo ejecutan. Nos nublan el sentido y el sentimiento sin remilgos. Les hacen el favor de desfavorecer lo hecho. Con el mazo rogando a dios y dando palos de ciego al viento que arrastra a los mudos de corazón. Es todo tan tibio, tan inofensivo, que ni la bilis tiene ganas de transformarse en vómito. Por eso se nos queda dentro, quemando y quedando herida de orgullo, hasta la próxima ocasión de resolver la enésima duda.

No deberíamos recrearnos en el fragor de ninguna batalla que sabemos perdida de antemano, pero en el camino se nos olvidan tantas cosas que acaso no llegamos a comprender y se hace todo tan lento y tan difuso que ni sentimos ni disentimos ni consentimos. Ni tampoco decidimos, eso es lo realmente denigrante. Antes de salir cierren sin llave. Después de venir abran con clave. Mientras se marchan, vayan y vengan con cuidado, y cuidado con no volver. No hay calígine a la que debamos temer si la providencia está de nuestro lado y la evidencia se acuesta al costado. Son muchos los corifeos y pocos los fariseos. La esencia se pierde y la herencia hierve. De otro tiempo, de otro lugar y de otras personas, quién sabe si mejores. Gritamos y acabamos raucos de pura desesperación. Bajo la admonición de tantas especies buscamos el cobijo de sombras remotas, de perfil bajo y pulmón negro. Lejos de las leyes de los hombres, donde se diluye el horizonte. Antes de que todo acabe han de permitirnos una última reinvención. En ella se especificarán las instrucciones de uso para la nueva y radiante vida que no sabremos disfrutar. Esta vez tampoco.


Disco del mes: Melenas - Días raros

Cultura : Últimas noticias

El Consejo de Gobierno acuerda la actualización del precio del comedor del primer ciclo de Infantil

DESDE EL JERGÓN

TORRIJAS

  • Comentarios de los lectores
  • No hay comentarios para esta noticia... Se el primero en comentarla!
Comenta esta noticia


Nota: los comentarios serán publicados tras ser revisados, por lo que pueden no aparecer inmediatamente tras ser enviados.
 
Portada - Contactar - Pueblos - Inscripción - Escribe tu artículo - Hemeroteca
Guadiato Información - www.publicacionesdelguadiato.com
Diseño web : azuanet