Publicado el 23 de Febrero de 2011, Miércoles
Opinión - Es curioso, como con el advenimiento de la democracia surgen "nuevas castas" en su mayoría al amparo de siglas políticas y sindicalistas, con un comportamiento sectario, similar al que empleaban los adictos al régimen franquista durante las décadas de los "60 y 70". Todas, con una red de información, que me rió yo del Mosat. Su prepotencia es tal, que en poblaciones donde todos se conocen, algunos llegan a ser "intocables", bien por la cobardía de unos, bien por la ignorancia de otros. Lo cierto es, que pueden llegar a perpetrar cacicadas administrativas amparadas en la más absoluta impunidad, sin que existan respuestas adecuadas a comportamientos tan obscenos por parte de los demás. ¡Ah! y que nadie critique su proceder, porque más pronto que tarde le plantan una denuncia, tratando de enmudecer al que incordia con su disidencia.
Poco a poco, parece que el centro-derecha va dejando atrás, esos complejos que durante tanto tiempo les ha significado una rémora. Aunque todavía hay quien elude expresar ser simpatizante de este ideal, de igual manera, que disimula ser creyente y profesar la Religión Católica. En cambio los llamados progresistas (¿), se jactan de serlo y en algunos casos insultan y critican a la "derechona cavernícola, rancia y casposa", por no compartir su modelo de Estado, sus creencias religiosas y otras ideas del pleistoceno. Véase el caso del diputado de la Asamblea de Madrid, con un taxista al que insultó y amenazó por criticar éste al Ayuntamiento del lugar, debido al mal estado de la calzada y sobre todo, por llevar un crucifijo colgado del espejo retrovisor. Sin que olvidemos, los acontecimientos ocurridos hace muy poco tiempo, en la Comunidad Murciana.
Me pregunto: ¿Si el consejero insultado y agredido en Murcia hubiese sido de otro partido, dónde se habrían oído los gritos, las protestas y las algaradas? Por el contrario, al colectivo del ofendido y lesionado, solo les ha faltado pedir pedón ¡No lo concibo!
Lo mismo que se ha demostrado en la calle que ésta era de todos y no patrimonio de la izquierda, cuando los conservadores han convocado distintas manifestaciones todas ellas con éxito de asistencia, orden y civismo, para protestar sobre ciertas leyes promulgadas por el Gobierno. Pues de igual manera, hay que desechar ese complejo congénito, para con la cabeza erguida y llegado el momento, decir alto y claro: ¡Yo soy creyente y practicante! ¡Yo estoy en contra del aborto y la eutanasia! ¡Yo estoy en contra de la Ley de Memoria Histórica! ¡Yo estoy en contra de la Educación para la Ciudadanía! ¡Yo estoy en contra de cambiar el orden de los apellidos! ¡Yo estoy en contra de que se pacte con los terroristas y sus acólitos! ¡Yo estoy en contra de que en parte de España, se boicoteen su idioma e historia! ¡Yo estoy en contra de que a la unión entre homosexuales, se le llame "matrimonio"!
Solo así, esa media España conservadora y a veces apocada, podrá con personalidad y firmeza, plantar cara a esas "nuevas castas" exponiendo ideas tan respetables como cualquier otras, para desterrar de una vez esa "patente de corso" que un intransigente sector, imprime en sus planteamientos y que si no los compartes eres tachado de antidemócrata y sabe Dios cuantas cosas más. Algo irreal en los países de nuestro entorno, que dicho sea de paso todos están gobernados por partidos de centro-derecha salvo Portugal, pero que significativamente, eligió hace un mes por mayoría absoluta, un Presidente conservador.
|
Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |