Publicado el 17 de Marzo de 2013, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Infinita paciencia, eso es lo que hemos demostrado tener los españoles y españolas en este país. Infinita paciencia por aguantar los continuos despropósitos de nuestros gobernantes. Por tolerarles que nos roben, que nos vapuleen, que nos humillen, que nos despojen de nuestros derechos, que nos echen de nuestros hogares, que nos condenen a la enfermedad, que nos despidan de nuestros empleos... Infinita paciencia o es que nos da igual todo.
Los derechos que la Constitución Española concede a los ciudadanos y ciudadanas son violados constantemente por un sistema democrático que no se sostiene. Su inviabilidad ha sido demostrada indiscutiblemente. El conformismo de muchos colectivos es fruto del desconocimiento de ese “poder de cambiar las cosas” que la Constitución nos confiere. Y ese conformismo da paso a un sentimiento de resignación, no de paciencia. Treinta y cinco años después, la revisión profunda de nuestra Carta Magna es estrictamente necesaria. La reforma de nuestro sistema es inminente y nuestros políticos y políticas deben rendirse a ella. Al fin y al cabo, no deberían olvidar jamás que sus funciones públicas son de servicio al pueblo y no al revés, como parece en la mayoría de las ocasiones. La “poda” debe ser drástica: del árbol de nuestro estado, apenas se salva el tronco. No debemos conformarnos, el poder del cambio está en nuestra mano, es nuestra fuerza. El pueblo no debe, no puede resignarse: debe ser motor del cambio en este país. No somos subordinados. Somos soberanos.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |