Publicado el 17 de Marzo de 2013, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Tú eres Pedro, sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella, palabras eternas hoy día, que se hacen palpables desde hace 2 milenios. Más allá de la “renuncia” del Santo Padre, y no dimisión para aquellos que atacan todo lo que huele a Iglesia, cabe resaltar que éste hecho, es uno sin precedentes desde hace muchos siglos.
Benedicto XVI, ha sido un Papa conciliador, o como a muchos nos gusta decir un auténtico “Dottore della Chiesa”(a pesar de que éste titulo debe darlo el concilio ecumenico o el mismo Papa), sentimos que con ese “Concilio y Tradición” que ha guiado la vida de raztxzinger, ha demostrado que la palabra y vida de Jesús, se hace sal y luz en el día a día de millones de ciudadanos del mundo.
Palabras de vida, que se intenta explicar en sus estudios y libros sobre la clave del cristianismo, Jesucristo, Dios y hombre, niño humilde hasta la madurez y su entrada a Jerusalem, Benedicto XVI ha querido desmitificar, sentirlo nuestro, ha conseguido que entendamos a Jesucristo y mostrar al ABBA ( papaito), hijo y Espiritu Santo que queda en el corazón de los cristianos, todo ha quedado escrito y como se dice lo escrito, escrito está.
La Iglesia esta palpable y en el corazón de muchos jóvenes, somos las mariposas del cristianismo, las que guíamos a otros jovenes a sentir la Eucaristia como pan de vida, día a día. Me refiero a la Juventud cuando ya casi han pasado 2 años, que sentimos millones de jovenes en la JMJ, ¡Somos la juventud del Papa¡
Jóvenes venidos de todo el mundo, recorrieron Cuatro Vientos como el Exodo del pueblo de Israel, con viento, arenisca, nunca se borraran esas imágenes de mi mente. Sentir que la Tormenta no podía acallar mil voces al calor de la oracion, y tal como dijo Benedicto XVI "Vuestra fuerza es mayor que la lluvia", "El Señor con la lluvia os manda muchas bendiciones".
Hoy dice hasta luego Benedicto XVI, las fuerzas han fallado a un hombre de 85 años que ha dado su vida a la oración y el estudio, también Jesucristo durante cuarenta días y clamando al cielo, pedía alejar el cáliz, a Jesucristo también le fallaron las fuerzas, por tanto hoy más que nunca se demuestra que Jesucristo es Dios y hombre, nosotros somos tan solo hombres y que las fuerzas nos pueden.
Solo cabe dar las gracias al Santo Padre Benedicto XVI, y con la convicción que la Palabra del Señor estará hasta el final de los días y las puertas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia y continuará a través de los tiempos.
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