Portada
Actualidad
Opinión
Política
Sociedad
Cultura
Entrevistas
Deportes
Humor
Psicología
Ocio
Curiosidades

Envíanos tu artículo

 
 
Pueblos
Servicios
Hemeroteca
Fotografías
Enlaces Interés
 
 
 
¿Quiénes somos?
Publicidad
Contacto
Localización
Suscripción
 
 
Diseño Web
 
 
 
 
 
Cultura
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
POR J.J. CABALLERO
DESDE EL JERGÓN
Publicado el 15 de Diciembre de 2014, Lunes

Lourdes Paredes Cuellas

Cultura -

Solo los lactantes de mejores mantos seremos conscientes de cuán apremiante se torna la sentencia final. El juicio por habernos robado a nosotros mismos se celebrará ante jueces sobornados de por vida, con la muerte pisándonos los talones y al socaire de la juventud pasajera que nos da el derecho a ebullición perpetua. Somos aventados discípulos de un tiempo que no volverá, que se entrecorta en su propia respiración apaciguada y terminal, que necesita de otros pulmones aún más contaminados para expulsar su propia nicotina de penurias. En los pliegues se hallan los vértices y en las cenizas las ascuas de otra revolución. Ahogados y medio arcabuceados, valientes por defecto y desalmados por definición, los pingajos de la muchedumbre muestran el lado oculto de cada luna particular. En los patios traseros se agolpan los cachivaches y los parches de las prendas que ya no vestiremos jamás. Hagan juego, se agolpan las últimas ofertas. Entren sin llamar, llamen sin entrar y allanen sin penetrar. Como quien le da la mano a su verdugo, los pasos cojitrancos que embozan nuestras piernas anulan el delirio de la noche anterior, en la que un predicador ciego y manco nos daba la extremaunción con el tobillo. Hemos desentonado como antes lo hicieron los músicos borrachos, incapaces de dar con la nota más fina de todas.

Bracear en aguas residuales. Desmenuzar las cataratas del peligro. Enterarse de quién y cuándo van a dictar sentencia. Serenar la piel y las agallas que siempre nos faltaron. Conjugar verbos sin participio ni final perfecto. Comenzar libros que nunca olvidaremos. Protegernos de ellos, de todos y de nadie. Armarse de valor contra la venganza. Contrariar a quien se ponga por delante. Convencer a quien se acerque por detrás. Cuchichear y perecer. ¿Hay más formas impersonales? Personalmente, no me interesan. Conocí el germen de la filaria y desde entonces todos me fijan sus ojos elefantiásicos sin posibilidad de réplica. Bastante tengo con sobrevivir entre sus piernas y apostarme ante el yugo que me lanzan con cada mirada. Alguien me susurró que no es bueno ser bueno, que sabe más el malo por bueno que por viejo y por malo, y que todo el mal que es capaz de caer sobre ti significará que algo bueno está por venir. Lo que aún no sé es cómo ni dónde, ni acaso por qué. Porque no es bueno esperar nada malo, mal que le pese al buen pensador. Pienso que existo en la propia existencia de mi pensamiento y me enroco en otra jugada de auto referencia. Quien quiera paces que enjuague el cubo y lo arroje al pozo del corazón, mejor sin sajar y a punto de ser vertido al albañal de mentiras que lo limpia cada cierto tiempo. Precisamente lo que necesitamos.

En un perfecto ejercicio de inanidad, nada es suficiente para llegar al todo. O todo basta para quedarse en nada. Sí, es desorbitada la cantidad de letras que se precisan para reunir el coraje suficiente, y pagarlas a plazos no entra dentro de nuestras posibilidades. Hemos vivido por encima de la tercera parte de las suyas y todavía vemos cercano el momento de rendirles tributo. Los innombrables, los que nunca descansan ni cejan en el empeño, los que rara vez se empeñan en rectificarnos el entrecejo, los que nombran sin apellidos a aquellos que tampoco tienen nombre ni dirección. El folio en blanco desvela sus verdaderas cualidades, ahora tenemos que reunir los signos de vida suficientes entre el encefalograma plano del planeta, las inundaciones rojas que regarán las articulaciones del valle y la encarnadura divina que reparará el paso de tantas cicatrices acumuladas. Somos conscientes de que estamos bendecidos por un don que escapa a nuestro control, sin el cual el tiempo moriría en mitad del camino sin billete para quedarse a dormir dentro del vagón. Los vientos espartanos, suaves y abundantes, anuncian la cosecha del futuro bebedor, y a su olor rellenamos las copas y subimos los brazos en señal de acuerdo. Solo por eso merecerá la pena volver a vernos.

Muéstrate sobrio, manifiéstate atento al rumor de las olas y no dejes de asomar el codo de tu jactancia ante el mundo. No es odio, es interacción. No se trata de sonreír sino de refulgir. No sabemos si somos grandes o son los demás los que se nos quedan pequeños. Tampoco nadie vendrá a rescatarnos del totémico monstruo salvaje que nos reclama. Como nuestro progenitor, debería saber que los muertos no debemos acordarnos de él salvo en contadas excepciones y solo para aplaudir su falta de piedad. En plena lucha, en el fragor de las trincheras y el rumiar de los incisivos gastados, poco importa más que saber elegir tus alianzas. Aunque al poco descubras que ni a eso deberías haberte aferrado.

Disco del mes: Los Íberos

“No me des a elegir, que prefiero soñar, no me basta este mundo real”

 ‘Costilla de Adán’, Single (Elefant Records, 2006)

Cultura : Últimas noticias

El Consejo de Gobierno acuerda la actualización del precio del comedor del primer ciclo de Infantil

DESDE EL JERGÓN

TORRIJAS

  • Comentarios de los lectores
  • No hay comentarios para esta noticia... Se el primero en comentarla!
Comenta esta noticia


Nota: los comentarios serán publicados tras ser revisados, por lo que pueden no aparecer inmediatamente tras ser enviados.
 
Portada - Contactar - Pueblos - Inscripción - Escribe tu artículo - Hemeroteca
Guadiato Información - www.publicacionesdelguadiato.com
Diseño web : azuanet