Publicado el 15 de Junio de 2016, Miércoles Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - No, no me refiero al norte y al sur de España, para eso ya está Dani Rovira y las películas de "ocho apellidos" que se ríen con maestría de nuestros tópicos como españoles. Me refiero a esa historia de amor odio entre el norte y el sur de Europa.
En tiempos de Roma fuimos nosotros, los del sur, los que intentamos someterlos, ni doscientos años nos duró la manía ¿Quién en sus cabales iba a querer irse a vivir a un sitio donde no había más que gente que no se lavaba, lobos, osos, frío todo el año y bosques impenetrables?.
El caso es que desde hace mil seiscientos años es al revés. Llevan intentando sojuzgarnos desde entonces, primero con las invasiones germánicas, que rompieron la unidad de ese Imperio romano del que todos los del sur provenimos (franceses, portugueses, griegos, italianos y españoles). Después aquí en España tuvimos que aguantar a los visigodos (otros alemanes), que bonitos eran de pelar, una casta germánica que gobernaba a los hispanorromanos (nuestros antepasados) con puño de hierro y sin miramientos, aparte de tener al país metido de guerra civil en guerra civil, lo que nos costó que los vecinos de abajo, los musulmanes, se nos metieran en casa por 700 años, porque en una de tantas los contrataron como mercenarios y el sitio les gustó tanto que se quedaron.
Entre medias estuvo la Reconquista y el Islam, período en el que los del Norte estaban tan ocupados matándose entre ellos que no nos echaron cuentas. Pero después de los Reyes Católicos y de su chiflada hijita Juana se nos colaron en casa otra vez los alemanes, los Austrias, ya saben, el famoso Carlos V. Este carlitos empezó con mal pie. Llega aquí y lo primero que hace es ponerse chulo e intentar sacarnos los cuartos para que lo nombraran emperador en su tierra y nos dejó a un holandés rapaz y chorizo al mando: Adriano de Utrecht. Ni que decir tiene que nos sentó fatal. Resultado: dos guerras civiles, las comunidades y las germanías, sofocadas a sangre y fuego por el rey-emperador que hace poco una serie de TVE intentó pintar, guapo, campechano y simpaticón. Nada más lejos de la realidad: feo, mal hecho, comía con los dedos, el jabón lo veía en foto, escupía al hablar y al comer, sembró de soldados españoles caídos para nada los campos de batalla del continente, por no hablar de la retahíla de bastardos reales que dejó por media Europa. Pero fue eso, Europa, la manzana envenenada que nos dejó como herencia: las guerras de religión y de Flandes que arruinaron la economía del país (también con una ayudita de los gobernantes locales, tan malos, chorizos e incompetentes como de costumbre). El caso es que estos alemanes, que tenían hijos anormales y deformes por casarse entre ellos, dejaron el país hecho un asco, con una crisis que nos duro más de 50 años, lo que se dice rápido.
Se van los alemanes y levantamos algo de cabeza con los gabachos Borbones, lo que duró unos 80 años, nada mal. De los que les siguieron me abstengo de hacer comentario alguno porque cualquier cosa que diga puede ser usada en mi contra ante un tribunal, así están las cosas a día de hoy, como en 1925 más o menos.
Entre medias nos plantamos en el siglo XX. Los alemanes vuelven a las andadas. Primero apoyan al dictador Francisco Franco, arrasan Guernica y no sé cuantos sitios más, para devolverles el favor mandamos carne de cañón a la URSS -donde no se nos había perdido nada- y encima le devolvemos la deuda (sí la deuda por todo lo que le vendieron a Franco durante la guerra). El caso es que, cosas de la vida, los alemanes al final se acaban endeudando con nosotros porque necesitaron nuestras materias primas (como si fuéramos una colonia más, era lo que le vendíamos, a costa de pasar hambre nuestros paisanos) pero, tontos que fuimos, al final, en los 50, se la perdonamos. Sí, les perdonamos las deudas porque su país se tenía que recuperar económicamente, tienen mala memoria los alemanes, por lo que parece. Después les mandamos mano de obra a punta pala, porque, como su economía había despegado (gracias a las deudas que les perdonó todo el sur Europa, nosotros incluidos) necesitaban gente dura y currante, entre otras cosas porque las condiciones de vida que les ofrecían al principio eran para verlas: barracones reaprovechados de los trabajadores esclavos soviéticos y de todo el continente que curraron allí durante la guerra mundial. Mientras, sus turistas se daban la gran vida durante sus vacaciones aquí abajo, y como ahora, los españolitos a reírles las gracias, encima.
Pasan los años y se nos ocurre la loca idea de entrar en la entonces Comunidad Europea casi a cualquier precio. Resultado: el esfuerzo hecho por los emigrantes enviando divisas que se usaron para industrializar el país, al carajo ¿Por qué? Porque desde la CEE se nos exigió una mal llamada reconversión industrial para entrar ¿Quién tuvo la idea? A ver, el país de origen de la ideita de reventar a la industria española empieza por A y no es Australia ni Azerbaiyán. A cambio, con Felipe, nos dieron dinerito para construir autovías y AVEs, cuando se acabaron las autovías y los trenecitos, llegó la crisis del 93 y, como habíamos cerrado las fabricas, pues nos juntamos con tres millones de parados, eso sí, como los alemanes andaban en plena reunificación no nos ayudaron a salir del bache, por el contrario, fuimos buenos, metimos la cabeza en Maastricht y en el Euro, nos apretamos el cinturón, nos privatizaron lo público y encima les dejamos endeudarse sin ponerles pegas para que se recuperaran de su propia crisis, mientras nosotros salíamos como podíamos de la nuestra. El caso es que como ya no teníamos ni fabricas ni de nada, nos dedicamos al turismo y al ladrillo con Aznar y ZP y el resto de la historia ya se la saben de memoria. Ahora les planteo una pregunta muy directa ¿Somos los del Sur de Europa, los currantes, la buena gente, gilipollas? Interesante cuestión, a cada cual le corresponde responderla, yo tengo clara la mía: lo hemos sido a ratos. A ver si escarmentamos de una puñetera vez con los del Norte del continente que creo que ya queda claro a lo que van, en que plan están y por lo que nos toman.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |