Publicado el 17 de Diciembre de 2018, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Pues estos tres señores creo que tienen algo en común. Habrá gente que podrá preguntarse ¿De qué va éste? ¿Qué tendrán que ver Miguel de Cervantes, Berlanga y Santiago segura? A mi modesto parecer más de lo que parece, porque los tres, hicieron con humor una aguda crítica de la sociedad española en la que les tocó vivir.
Cervantes en el siglo XVII utilizó los medios más modernos de su época -el libro impreso y la imprenta-, sorteando a la Inquisición y a la Censura, para darnos una imagen clara de cómo era España en su momento, con grandes dosis de humor e ironía a través de Sancho y Quijote. Como he dicho hubo de sortear obstáculos para publicar el Quijote, como era una sociedad profundamente católica, con un control del pensamiento algo más que evidente por las élites y dificultades para encontrar un poderoso patrocinador que estuviera dispuesto a publicarle. Así y todo, con notable ingenio, supo transmitirnos con maestría y humor el contraste entre el pragmatismo brutal de Sancho y el idealismo de Don Quijote, de tal manera que su obra pudo pasar todos los obstáculos -haciéndola pasar por una comedia cuyo protagonista era un supuesto loco- hasta convertirse en una obra maestra de la literatura universal.
No obstante, como ser español y lúcido suele ser un mal poco frecuente y una desgracia para quien lo padece, tardaron tiempo en surgirle al ilustre alcalaíno imitadores. Podríamos citar a Pérez-Galdós, a algunos autores del 98, pero no se decantaron por darle un enfoque humorístico porque no tuvieron graves obstáculos por parte del poder para publicar. Hemos de esperar a la postguerra civil para volver a toparnos con un régimen que vigilaba el pensamiento y la libertad de expresión de manera más o menos férrea para tener que recurrir de nuevo al humor (aunque fuera negro a veces) como herramienta de expresión y crítica de la sociedad. Es cuando topamos con Berlanga y películas como "Bienvenido Míster Marshall", "El Verdugo" y su magistral serie de "La Escopeta Nacional", ya recién llegada la democracia.
Pero el camino de la crítica con humor de la sociedad española no termina con Berlanga. Aunque a más de uno y más de dos le pueda sorprender, encontramos ese tono crítico-humorístico en la serie "Torrente" de Santiago Segura. No es un estilo tan refinado como el de Berlanga, Segura no ha tenido que sortear la Censura, pero ha tenido que lidiar tanto con la búsqueda de inversores (si hubiera hecho una crítica más evidente, no los habría encontrado) como con nuestra excesivamente bienpensante y políticamente correcta (digámoslo claro: hipócrita), sociedad. En vez de mirarnos la joroba y tratar de mejorar, aquí todo lo que no sea usar el humor para criticar los males nacionales es abrir la caja de Pandora y poner en marcha el deporte nacional: hablar por hablar y criticar por criticar. Somos especialistas en verle la paja en el ojo ajeno al vecino, pero ¡ay!, no somos capaces de ver la viga en el propio y, si la vemos, miramos para otro lado, porque las más de las veces lo que interesa es tapar lo propio para dar una buena imagen de cara a la galería a ver si medramos. Como ven, ya que servidor no saca un duro con esto, y le suele importar más bien poco que lo pongan verde (por lo menos después de la primera desagradable sorpresa), habla claro.
Nuestra hipócrita, mediatizada y ciega sociedad sólo tolera la crítica si no parece crítica, pero es que sin una crítica constructiva (la realmente orientada a analizar problemas y resolverlos) jamás seremos capaces de mejorar como país y sociedad. Ya que cada cual elija, uno prefiere criticar con fundamento y de manera constructiva porque creo que podemos, que se pueden, hacer las cosas mejor para beneficio de la gran mayoría. Mientras, mi rendido aplauso a Cervantes, Berlanga y Segura.
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