Publicado el 12 de Junio de 2013, Miércoles Lourdes Paredes Cuellas
Cultura -
La plataforma ferroviaria de La Maquinilla que
encontramos hace dos años y medio, cuando comenzamos a trabajar en el proyecto
de Vía Verde del Guadiato tenía como puntos fuertes las excelentes postales que
desde ella se tomaban del Castillo de Belmez o el Cerco Industrial de
Peñarroya, su aislamiento de la mayor parte del trazado respecto de las
carreteras importantes y la proximidad a núcleos de población que permiten un
adecuado avituallamiento y descanso.
Entre los puntos débiles, como todos sabemos, estaba
la ausencia de zonas de sombra en el 90% del recorrido, el deterioro del piso y
la ausencia de una señalización apropiada. Con el paso del tiempo y el esfuerzo
de todos se han ido corrigiendo o subsanando algunas de estas deficiencias,
afortunadamente.
Sin embargo, y a pesar de los avances estéticos y
técnicos, en el itinerario quedaba una sensación de desamparo, de tristeza,
producto del estado ruinoso de las construcciones y casetas que en su día
cumplieron la función de vivienda para ferroviarios, estación o almacén y que se
encuentran desperdigadas alrededor del camino entre ambos pueblos
Actualmente, los restos de edificaciones ferroviarias
de La Maquinilla conviven junto a los castilletes y las escombreras de otro
tiempo, constituyendo un paisaje entre lunar y agrícola más asociado
al fracaso social y económico que a otra cosa.
El qué hacer
con todo este valioso patrimonio que por su elevado nivel de deterioro
impide ser reciclado para otras funciones utilitarias ha sido una de nuestras
preocupaciones más importantes, no solo por la dificultad de encontrar un
enfoque acorde con su relevancia histórica, sino por la responsabilidad
de integrarlo adecuadamente en el paisaje que rodea a la vía verde.
Desde su
aparición como concepto en los años 60, el patrimonio industrial en todas sus
vertientes (minero y ferroviario) ha mantenido una relación casi
simbiótica con las vanguardias artísticas, un idilio que ha llegado a nuestros
días en múltiples manifestaciones. Bebiendo de esta relación y teniendo en
cuenta el enorme potencial que este tipo de patrimonio tiene la comarca del Guadiato,
los alumnos y profesores del IES José Alcántara de Belmez han puesto en
práctica una experiencia piloto y pionera en la zona en este ámbito, utilizando
como lienzos las paredes de una vieja caseta de tren de la Vía Verde de La
Maquinilla con un doble objetivo: alargar la vida de lo que queda del
inmueble y ampliar el concepto que todos tenemos o teníamos de esta
infraestructura. En otras palabras, entender y explicar la Vía Verde de La
Maquinilla no como cementerio de "lo que había",
sino como un espacio que es por sí mismo, con
una dinámica propia, con con un presente y un futuro.
Para ello han utilizado la técnica del grafiti,
rama del arte comtemporáneo a medio camino entre los pictórico y social
considerada una subcultura rayana con el vandalismo. Tras muchos años de
desprecio y desconocimiento por parte de la sociedad en general, este
estilo ha resurgido con fuerza hasta convertirse en todo un
referente cultural del siglo XXI. Numerosas ciudades y capitales del mundo
presumen hoy de tener algún grafiti entre sus muros o edificios
exactamente igual que presumen de una escultura, o un monumento urbano. Asimismo,
los Ayuntamientos pagan fuertes sumas de dinero público (bueno, en España
pagaban, cuando había y cuando no había) a este tipo de artistas por el hecho
de que sus ciudadanos y turistas puedan contemplar algunas de sus obras de
forma permanente.
La dirección
de los trabajos ha corrido a cargo de Luis Triviño Ruiz, natural de
Peñarroya-Pueblonuevo. El joven talento peñarriblense se encuentra entre los
mejores de Andalucía en esta corriente artística. Su fama como profesional del
arte le ha llevado a decorar una estación del nuevo Metro de Sevilla. Y con
grafiti. El resultado de este iniciativa educativa novedosa a la vista de todos está. Ha
sido todo un éxito de participación (60 alumnos) y de aceptación por
parte de la población local. El proyecto en cuestión ha sido posible gracias a los fondos de ámbito europeo
Comenius, los cuales, con una duración de dos años, están permitiendo a
los alumnos de este Centro conocer otras zonas mineras y/o industriales (Leeds,
Ankara y París) del continente utilizando el inglés como idioma común, entre
otras actividades. Tenemos que mencionar que todos los institutos que
participan en el programa han sido seleccionados bajo unos rigurosos
criterios por parte de las autoridades educativas europeas. En este
sentido también ha colaborado económicamente el AMPA Sierra Belmez.
La caseta en cuestión, cedida amablemente por la
familia Rivera para su restauración, se encuentra situada en el kilómetro 0 de
la Vía Verde de La Maquinilla y supone, por su situación estratégica, toda una
referencia para los visitantes foráneos que ya acuden desde diferentes partes
de Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura. La intervención realizada
sobre la misma es toda una declaración de intenciones ya que está
inspirada en los paisajes que debe surcar de la prometida Vía Verde del Guadiato:
castilletes, chimeneas, campos de cereal, sol, sierra y agua.
Después de
ver el resultado tan solo nos queda felicitar al artista, a la
institución educativa que ha tenido esta excelente idea, a los alumnos, así
como a los padres y madres que han participado en el proyecto. Este tipo de
intervención debe ser un nuevo camino a explorar por nuestras autoridades
para cambiar la imagen que tenemos del patrimonio industrial abandonado
mientras esperan una segunda oportunidad. Si hacer grafitis es cosa de vándalos, pues viva el vandalismo.
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