Publicado el 16 de Febrero de 2015, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Desde hace varios días en prensa
y otros medios se vienen citando contactos de la dirigencia de Podemos, en
concreto de Pablo Iglesias Turrión con diversos líderes de los partidos
políticos a los que sin empacho ha calificado repetidamente de “casta”.
La segunda de las reuniones
(habiendo tenido ambas lugar en diciembre) ha sido confirmada, tanto por
Rodríguez Zapatero como por Bono. El contenido oficial de la misma ha
trascendido por parte de los dos ex dirigente socialistas, quedando como una
simple cena recordando la vinculación de la familia de Iglesias con Bono, como
algo entre viejos conocidos. Inmediatamente la dirección actual socialista
reaccionó con desagrado ante tal encuentro. ¿Será todo una mascarada? No se
sabe a ciencia cierta, todo lo que tenemos es la información que podríamos
calificar como oficial y, en política, más de una cosa y más de dos no siempre
concuerdan con las versiones oficiales. Vete a saber de lo que hablaron en
realidad.
La primera de las reuniones es la
más sorprendente y tuvo lugar entre el citado Iglesias Turrión y Gonzalez Pons,
sí como lo oyen, Esteban González Pons, número uno de la delegación popular en
el Parlamento europeo. El contenido de la misma, según parece, aunque no ha sido
confirmado por ninguna de las dos partes (cosa harto sospechosa o totalmente
lógica, según se mire) habría sido acabar con el PSOE, es decir, en el fondo
cambiar un bipartidismo por otro.
En todo caso es coherente con la
estrategia de Podemos: primero, un discurso más radical para hacer todo el daño
posible a Izquierda Unida y después, una vez conseguido el primer triunfo,
moderar el discurso y atraerse a la masa de votantes del PSOE. Es decir, sin el
PSOE y sin IU ellos quedan en solitario como dueños de la escena frente al PP.
Una cosa pues, queda clara:
quieren el poder, lo que no me queda claro es a qué precio y para qué, y este
segundo punto es el que me genera más inquietud, puesto que hace ya treinta
años el PSOE siguió esa misma estrategia y funcionó. Lo que no funcionó fue
dejarnos en la OTAN, una reconversión industrial que dejó al país sin
industrias, el inicio de las privatizaciones (de hecho en Podemos antes
hablaban de nacionalizar las eléctricas y ahora de llegar a acuerdos con
ellas), el comienzo de las obras públicas sin utilidad (AVE’s y la Expo92),
Maastrich y el Euro, etc… Ese es mi temor que quieran el poder para ser una
versión del PSOE del siglo XXI y que se dediquen a convertirse en esa casta que
tanto critican -si no lo son ya-, que defrauden a sus bases y a su electorado y
que, como no, España siga sin arreglo y remedio con otro bipartito entre ellos
y el PP. Después hay otra hipótesis, la que sería deseable, y que todo este
tinglado sólo fuera una manera más de confundir y engañar a sus adversarios y
que, en el fondo fuesen realmente de izquierdas (aunque no se quieran definir
como tales…).
Al mismo tiempo que tienen
montado este follón con los partidos nacionales, no tienen tampoco empacho en
felicitarse por la victoria de un partido de izquierdas declarado como es
Syriza (cuando todo parecido entre ellos es pura casualidad si se hace un
análisis detallado).
En todo caso, ante tanta
ambigüedad y tejemaneje, ante tanta intriga de salón, yo no puedo si no
desconfiar y, como dice el refranero, de lo que te digan nada y de lo que veas,
la mitad.
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