Publicado el 17 de Marzo de 2014, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - En general y, con la que nos está cayendo
encima por parte del gobierno actual, no hablaría de lo que voy a hablarles a
continuación, si no es porque creo que es mejor hacerlo de cara a un futuro,
para no volver a caer en errores del pasado.
Entrando en materia, he caído en la cuenta,
de que cuando el PSOE tiene el poder en
sus manos, los servicios públicos tienden a aumentar sus partidas
presupuestarias e, inclusive, a mejorar, tal fue el caso de las pensiones
durante los gobiernos de González o la creación del Sistema de Dependencia en
durante los mandatos de Zapatero. Pero las mejoras implementadas en materia de
estado del bienestar tienen un talón de Aquiles, un punto débil notorio y
somero, y es que si pretendemos mantener dichas mejoras, hace falta un sistema
económico que funcione. Ahí es donde veo el fallo. Y gordo.
En materia económica los gobiernos
socialistas no se han diferenciado gran cosa de su contrapartida de la derecha
más rancia, es decir, han implementado políticas tendentes a privar al Estado
del control de la economía de la nación, han tendido, diga lo que diga la alta
dirigencia del PSOE a implantar en España el neoliberalismo más puro y duro.
Todo comienza con la mal llamada reconversión industrial implementada en los
80, que supuso la privatización o cierre de numerosas empresas, sobre todo en
el sector de la industria de base y del ramo pesado en general (casos tan
notorios como la minería del carbón, la metalúrgica o los astilleros). Por otra
parte, se privatiza y disuelve CAMPSA
con lo que se deja el sector de los hidrocarburos y derivados (un sector
estratégico en toda economía que se precie) en manos de la banca privada. Y así
un largo etcétera, siendo el proceso completado por el PP, hasta alcanzar los
servicios públicos básicos a día de hoy. En el sector agrícola los gobiernos
socialistas no han hecho gran cosa de provecho, al contrario, han dejado en
manos de las redes de distribución el control de los precios de los productos
de primera necesidad, con claro perjuicio para los productores de los mismos
que, además, también vía Bruselas han visto reducidos los subsidios que
recibían por producir. Para finalizar, en materia de circulación de capitales
fue el PSOE el que firmó el Tratado de Maastrich, que permitía la libre
circulación de los mismos y la cesión de la soberanía monetaria, con las
consecuencias nefastas que durante la gran recesión estamos constatando (fuga
de capitales, especulación con la deuda soberana, control por parte del BCE de
la política monetaria a favor de las economías fuertes del norte, etc). La
guinda de todo este pastel han sido las sucesivas reformas laborales, que han
privado, sin excepción, de derechos al trabajador y han potenciado la
precariedad laboral en un país que sin protecciones arancelarias que valgan,
con un tejido industrial inferior en un 50% al que tenía a comienzos de los 80
y con un agro machacado, no tiene más remedio que vivir del ladrillo y el
turismo, ton todo lo que ello supone (empezando por una estacionalidad brutal
del empleo).
Este panorama, de economía neoliberal salvaje,
es el que debía sustentar el llamado estado del bienestar, que se ha apoyado,
invariablemente, en las espaldas de los trabajadores, en sus bolsillos, porque
todas las sucesivas reformas fiscales que en este país ha habido desde hace
veinte años, han ido tendentes a agrandar la brecha de ingresos entre ricos y
pobres, siendo del salario, de los impuestos, de las cotizaciones de estos
últimos, de donde han salido los fondos para sostener todas las políticas
sociales, han sido las clases media y trabajadora las que han sido solidarias y
con su trabajo se han ayudado a si mismas.
Por tanto, me pregunto yo ahora, cómo los
militantes del PSOE, la base social sobre la que se apoya, han permitido que su
alta dirigencia realice semejantes políticas, cómo han podido creerse que el
neoliberalismo, que el movimiento sin control de la economía, sin participación
directa del Estado en los sectores estratégicos de la misma, sin su apoyo,
gestión y protección, podría sostener una sociedad más justa. He ahí la gran
contradicción ¿Es consecuente ser socialista y neoliberal? Yo creo que no.
Bases del PSOE, por favor, no os dejéis convencer más por oratoria vacía y
despertad, que en buena lógica no se puede ser socialista y neoliberal.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |