Publicado el 12 de Mayo de 2013, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Viendo cómo cada día son más y más personas las que se remueven y pronuncian en contra del adormecido, obsoleto y corrupto sistema, yo creía que la ciudadanía apostaba por un cambio de rumbo, por una sociedad digna de la civilización humana basada en el respeto, la educación, la generosidad… pero, qué va. El contexto en el que vivo no deja de sorprenderme cada día que pasa. Y las sorpresas no son agradables precisamente.
He sido testigo, hace escasos días, de cómo la presión de un colectivo profesional supuestamente liberal y transgresor ha conseguido coartar una iniciativa contracorriente que despuntaba, fruto exacto de esa presumible ideología. El colectivo docente, que de manera generalista defiende el derecho a una educación pública de calidad, que apoya la libertad de pensamiento, el cambio social, la libertad de expresión, la escuela abierta, inclusiva e integradora… me ha decepcionado, me ha indignado. He sido testigo de la incongruencia que existe entre lo que se defiende a pie de pancarta y lo que realmente sucede en algunos centros de trabajo. He presenciado la hipocresía desde primera fila. La envidia crece y se hace tangible, se alimenta de un grupo que lejos de aprender de ese intento de abrir las puertas de la escuela apostando por una metodología didáctica paralela al aula y rica en valores … la han reprimido, acotado y perseguido con el propósito de la uniformidad, la normalidad, la mediocridad. Sin permitir que nadie sobresalga por su excepcionalidad, por su excelencia. Todo por no poner en evidencia la apatía, la comodidad y el conformismo que se ha hecho con el grupo. No se conforman con permanecer inalterables en su redil sino que ahogan cualquier conato de espontaneidad, de aire fresco.
Lamentablemente, las consecuencias inmediatas en esos docentes que apuestan por nuevos rumbos educativos sacrificando su propio tiempo, esfuerzo y dinero se cristalizan en desánimo y miedo y finalmente, en el abandono. Pero no me conformo, y animo a que esos espíritus contracorriente, que lejos de sentirse intimidados, se rebelen y reaccionen con más fuerza.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |