Publicado el 15 de Abril de 2019, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - En este país nuestro de hoy, cada partido juega y apuesta al peligroso juego de la demagogia. Peligroso porque no hace sino acrecentar el malestar de la gente al ver que esas promesas propias del marketing no se cumplen: unos prometen armas para autodefensa, otros igualdades discutibles, otros prometen lo que haga falta mientras el viento sople a su favor, otros unidad nacional con el 155, otros prometen que son la única alternativa razonable sin serlo. En fin, los descontentos (y mucho es el malestar en una sociedad que explota a sus mayorías con una salida de crisis a costa del nivel de vida de la gente) votan siempre al más radical, decepcionados del anteriormente más radical y justiciero (el tinte político parece que es ya lo de menos).
Cierto y verdad que hubo demagogia, acoso y tácticas discutibles para apear a Adolfo Suárez del poder (el eterno fracaso de las fórmulas intermedias en España), pero había cultura política. Había gente de la talla del citado, había un Santiago Carrillo, un Manuel Fraga, un Tierno Galván (Felipe fue el que inauguró el nefasto ciclo de prometo una cosa y hago otra). En fin, no sólo eso, la gente se lo pensaba dos veces antes de echar la papeleta y tenía alguna idea más clara de lo que votaba y por qué.
Hoy ya no hay gente de la formación, experiencia y saber de aquellos que partieron, me temo que sólo hay tacticistas, trepas y vendedores de pufos con sed de poder y poca voluntad de servicio al país y a los paisanos (salvo alguna rara excepción, descubran ustedes cual) , la mayoría buscan servirse o a sí mismos o a las oligarquías que les pagan campañas y publicidades varias en los medios, todos tienen en la mochila algo que agradecer, algún favorcete que devolver y que devolverán (a nuestra costa, claro).
A pesar del respeto que tengo por Julio Anguita yo no les voy a decir aquella frase (que iba con doble sentido porque son de ese color los que elevan la demagogia y la palabrería a su cota más alta y eso de honradez tiene lo justo) de "voten ustedes a políticos honrados, aunque sean de ultraderecha", yo lo que les digo es que pasen del marketing de las cadenas, los periódicos y los politicastros y politicastras, que no se queden en casa el día de las elecciones, que le echen un ojo -aunque sea por encimilla- a los programas electorales, que tiren de experiencia con respecto a lo que han hecho unos y otros en función de lo prometido y que entonces echen la papeleta. Si no quieren votar a un color (porque esto ya parece un parchís, cada cual con su colorcito), les comento cómo va el asunto: el voto en blanco (sobre vacío) se va al que más votos haya sacado, por otra parte si quieren el voto nulo, como castigo a tanto y tanta impresentable, no lo duden: metan dos papeletas de distinto partido en el mismo sobre. Si quieren castigar a tanto vendedor y vendedora de sueños rotos, hagan lo que les comento, si quieren que el grito de la mayoría explotada se escuche, voten nulo. Yo tengo mis dudas sobre si hacerlo, pero cada día, a pesar de mi ideología, tengo más claro que el nulo puede ser una opción. Lo que les pido, eso sí, es que no se queden en casa o dediquen todo el día al ocio durante las futuras jornadas electorales de esta primavera o TODOS LO PAGAREMOS CARO, USTEDES INCLUIDO
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