Publicado el 17 de Febrero de 2020, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión -
En estos momentos, con el
Gobierno del país recién elegido, hay ciertas regiones con gobiernos
autonómicos con pactos con la ultraderecha que promueven la limitación de
contenidos y enseñanzas a voluntad de los padres. Sobre todo en temas
concernientes a valores éticos, morales o cuestiones históricas.
Pues bien, se ha generado
polémica, el Gobierno central saca pecho y afirma que eso no se llevará a cabo
en la enseñanza pública, mientras su detractores hablan de libertad de
elección, de adoctrinamiento en las aulas (y qué gobierno o régimen no ha
adoctrinado o ha intentado adoctrinar en cierto modo, digo yo) y demás.
Pues en lo tocante a
Andalucía, permítanme que les comente, que hay otros planes más polémicos. No
sé si sabrán que en educación primaria se han cerrado líneas en zonas rurales,
concretamente se sabe por los medios que esto está ocurriendo en Granada (lo
que , por la polémica, ha forzado la dimisión del Delegado de Educación), es de
esperar que haya planes similares en las zonas rurales menos densamente
pobladas del resto de la Región, el Guadiato y los Pedroches, por ejemplo. Se
sabe que a menor número de alumnos por maestro o profesor, al bajar la ratio,
la calidad de la educación mejora notablemente y el mejor ejemplo lo tenemos en
la idolatrada Finlandia. El resultado es una educación pública de calidad. Pues
bien, parece ser que ese no es el objetivo real esperado, si no que la
educación sea la que es y sin invertir lo que se debería, por ejemplo,
manteniendo aulas abiertas en zonas con poca población pero que, igualmente,
tienen derecho a esa educación de calidad, calidad que de hecho se menciona en
la vigente ley en vigor, la LOMCE (Ley
Orgánica de Mejora en la CALIDAD de la Enseñanza).
Pues bien, se cierran aulas en
las zonas menos pobladas pero, por el contrario, se le paga a la educación
privada concertada la instalación de aires acondicionados en sus centros con
fondos públicos, es decir, esos centros a donde las clases más favorecidas de
las ciudades mandan a sus hijos a estudiar. Conozco centros públicos de
Secundaria donde el aire acondicionado es un mito lejano y donde en ciertas
aulas las pizarras digitales brillan por su ausencia. Por tanto, se puede
desprender que prefieren -desde la actual administración educativa de la Junta-
que los hijos de los mejor situados no pasen calor y que se les subvencione la
educación vía conciertos, mientras que los de la gente común de las áreas
rurales de la Andalucía semi vaciada se han de conformar con que se vuelvan a
masificar las aulas y que con ello tengan menos calidad en la enseñanza, esa
CALIDAD que tanto enfatizan en la ley orgánica que se promulgó durante el
último periodo de gobierno del PP al frente del país, partido que rige los
destinos de la Región, coaligado con Cs y apoyado por la ultraderecha.
Entonces cabe preguntarse
¿Calidad para quiénes? ¿Para todos o para una minoría? La respuesta creo que es
obvia y que se sostiene con los hechos. Clasismo evidente y ganas de relegar a
los menos favorecidos a una situación educativa falta de recursos y, con ello,
de calidad y, por tanto, de mejorar en la vida gracias a una buena educación.
Sin embargo, como nada es
casual en política, para crispar aún más la ya de por sí tensa situación
político-mediática nacional (que hace que a veces a uno se le salten los
colores de pura vergüenza ajena), sale ahora el cendal del PIN, pero para tapar
los recortes silenciosos y la desmejora progresiva en el sistema público
educativo.
¿PIN o no PIN? Menos PIN y más
pan.
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