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Opinión
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
A mitad de camino
Publicado el 15 de Septiembre de 2023, Viernes

Félix Suarez

Opinión -

Como tantos de ustedes uno ya está en la mediana edad. Hay quien lo lleva mejor y quien lo lleva peor. O -directamente- quien no lo lleva. 

Uno se da cuenta de que aunque es más sabio (o eso espero) ya no tiene las fuerzas de antes. Has ido viendo cómo se te caía el pelo, te salían canas, se te iba fastidiando la vista, cogías peso (sin llegar a barriga cervecera ni de lejos) comiendo lo de siempre en la cantidad de siempre y -de regalo- tienes menos aguante físico. Los años no pasan en balde.

Has perdido la pasión y el idealismo, pero has ganado en seguridad en ti mismo, las inseguridades del pasado han ido quedando atrás (lo que no quiere decir que no sigas teniendo tus miedos y tus precauciones). En suma, el paso del tiempo deja su huella indeleble, para bien (en lo mental) y para no tan bien en lo físico.

Las prioridades han cambiado, ya no miras hacia hacerte una carrera profesional, miras hacia tu jubilación y el futuro, no ya el propio, sino el de tus hijos.

Y es que los seres humanos, conscientes del concepto de futuro y del concepto de la muerte, vamos cambiando nuestra manera de actuar, de planificar y de razonar conforme va pasando el tiempo.

Tiempo, eso que se nos escapa entre los dedos a través de nuestras cotidianeidades, es algo que de jóvenes a veces desperdiciamos y que de adultos se convierte en un bien escaso. El paso del mismo se puede encarar de varias maneras. Hay quien se lamenta de que ya no está igual que antes, de que se va haciendo viejo y de que cada día está más hecho un trasto, pero sin cambiar hábitos y costumbres para que el proceso sea un poco menos duro. Hay quien trata de combatir su paso a toda costa (gimnasio, estética, dietas milagro…) intentado evitar lo inevitable. Hay quien se va preparando para lo que viene: el insoslayable decaer, pero sin entrar en excesos, o lo que es lo mismo, aceptando lo que hay y lo que habrá pero sin llegar a alcanzar la vejez falto de luces o cayendo en la apatía y el sedentarismo mental y físico.

Personalmente creo estar en el último grupo: el decaer no se puede cambiar, es biológicamente imposible, los humanos tenemos caducidad como cualquier otro ser vivo. Ahora bien, una cosa es bastante cierta: mientras más te apoltrones, mientras menos razones, mientras más te dejes arruinar por la sociedad y sus exigencias, mientras más seas un sujeto pasivo y alienado, peor pasará el tiempo y antes se degradarán tus facultades, especialmente las vinculadas a la mente. Si no quieres tener una mala vejez, no dejes de aprender, de descubrir, de ser curioso, de darle a tu mente nuevos retos asumibles y, a tu cuerpo, una dieta más ligera y una actividad física moderada. Obviamente no siempre es posible, pero por lo menos hay que hacer lo que se pueda.

He visto gente envejecer con la claridad de juicio y el cuerpo en condiciones muy razonables, con algún que otro despiste y algún que otro achaque, pero en su juicio y siendo autónomos.

Eso es lo que nos resta, el tiempo, su paso, es una constante, ya como lo llevemos, es cosa de cada cual.

Noticia redactada por :

Félix Suarez

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