Publicado el 12 de Enero de 2013, Sábado Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - El fondo del corazón de muchos guadiateños reside la esperanza de la industrialización de la comarca. Empresas con plantillas de centenares de trabajadores avivan el aliento de muchas personas en desempleo. Empresas que, muy a pesar de los esfuerzos de las corporaciones locales, me atrevo a aventurar: no tienen en mente la comarca del Guadiato como punto geográfico y estratégico de su expansión económica.
La definición de la felicidad se posa inevitablemente en el concepto de lo que uno tiene, no desde la óptica del conformista o del estoico, sino de la del optimista, del que sabe valorar lo que posee y lo ensalza para disfrutar de ello. Extrapolando este concepto al futuro de nuestra comarca, creo que debemos parar, mirar a nuestro alrededor y analizar qué tenemos, con qué contamos. Y a continuación, darle el valor que se merece, que no es poco, para definir una estrategia de trabajo conjunto. Los recursos endógenos del Guadiato son tantos que bien explotados podrían convertirse en el motor de desarrollo de nuestra economía. La iniciativa, el ingenio y la creatividad de la ciudadanía (lejos de la comodidad de la dependencia administrativa y el subsidio) junto con una visión de comarca por parte de todos los ayuntamientos (lejos de los intereses partidistas) son la llave para hacer del Guadiato una alternativa competitiva, un referente. Los recursos naturales, el turismo rural, la agricultura ecológica, la gastronomía, el monte, la estepa… además de ser sectores que están en auge, son los que tenemos. Aprovechémoslos.
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