Publicado el 12 de Enero de 2013, Sábado Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - La belleza es la inmaterialidad de un sentimiento, de un amor por una esencia y por las expectativas de una emoción encontrada en los pequeños detalles. Recuerdo esos paseos por calles adoquinadas, donde una infancia hizo crecer, sentimientos de luz y color, floreciendo en cada bendito mayo, las gitanillas y claveles, y la luz de sol en mi patio cordobés.
Córdoba ciudad donde la historia y la cultura, se entrelazan en el día a día de sus ciudadanos, demuestra que la tradición es parte de su idiosincrasia, de su sentimiento y de su ser cordobés.
Córdoba mima su color, mima sus tradiciones como se mima una maceta de gitanillas, la riega, la posiciona para que la luz del sol tenga envidia de esas flores, flores que engalanan aquellas casas, que sus paredes respiran historia, respira aquello que inhalaban los romanos en las domus.
Los patios Cordobeses, se remontan a la Antigua Roma, donde las domus, con su influencia mediterránea, se caracterizaban por la sencillez en sus formas, centrando la vivienda en torno a un patio, que normalmente tenía una fuente en el centro, dicha idea fue tomada con la misma filosofía tanto por los árabes o en la época medieval, ese mismo legado ha llegado a nosotros, como casa de vecinos, y enraizado en los procesos migratorios del campo a la ciudad.
Los patios de Córdoba se han convertido en el duodécimo valor español que entra en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la Unesco, estableciendo una triple corona para la ciudad de Córdoba, casco histórico, Mezquita- Catedral y desde hace unos días Los Patios Cordobeses.
Córdoba y la Humanidad, están de enhorabuena, éste reconocimiento, es el reconocimiento, a una tradición, que ha pasado de generación a generación, y ahí radica la gran verdad de esta representación de la luz y el color. La tradición pasa de abuelos, a padres y éstos a sus hijos, sólo basándonos en dicha premisa, el patio cordobés y nuestras tradiciones perdurarán en el tiempo como lo han hecho hasta ahora.
Los patios cordobeses ya no sólo es la tradición, o unos lugares de encuentro, donde todos éramos uno y donde los vecinos, más que vecinos, eran hermanos... Éste hecho es importante, pero cabe resaltar, que en Córdoba es una ciudad que avanza y fortalece con uno de los principales atractivos y ese es el turismo.
Tenemos que defender lo nuestro, nuestra tradición, nuestra cultura, nuestra riqueza, nuestro avance, sin dejar de recordar que la tradición es la costumbre de cada paso de la vida
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