Publicado el 23 de Julio de 2009, Jueves
Opinión - Este manantial tan antiguo y tan nuestro aunque solo sea por unos metros, puesto que el riachuelo que discurre a su izquierda, marca el límite con Fuente Obejuna, se encuentra inservible para el consumo humano, por culpa de unos incompetentes, que le hicieron perder toda la riqueza natural que poseía, con el nefasto sondeo próximo a la fuente, sobre el venero que le abastece posiblemente desde "El Peñón" o del "Arroyo la Sierra", contaminando un agua que era la preferida del pueblo.
La Poza que durante muchas décadas y posiblemente siglos, fue la fuente de agua potable, para gran parte de Peñarroya y de algún caprichoso de las cercanías. Competía con el "Pozobebe", ubicado en el otro extremo del pueblo, junto a la iglesia matriz Virgen del Rosario; con el pozo de la cadena (cornelia), próximo al Cerrillo la Cruz; con el pozo de Rodrigo, situado en la calle Paraíso; así como con los grifos instalados, uno en la convergencia de las calles Góngora y Colmenilla y el más antiguo, sito en la Avenida frente al campo de futbol, en la simpática barrida de Casas Blancas.
Todos salvo La Poza, cobraban por el agua que servían de ahí, que las colas sobre todo en la época estival fueran interminables, propiciadas por su bajo caudal y por los aguadores que eran varios los cuales, con sus burros y ocho cántaros (cuatro en la cola y cuatro repartiendo) se ganaban la vida llevando a las casas el líquido elemento tan preciado para todos, portado en las aguaderas sobre el lomo del animal.
A principio de los "60" y gracias a "Sierra Bollera", comienza el Ayuntamiento a llevar el agua a las viviendas y poco a poco la demanda va remitiendo en los lugares señalados, hasta que uno tras otro, van cerrando y desapareciendo. Pero nuestra Poza seguía manando y dando su tesoro al pueblo que aún con el agua en casa, no se resignaba a dejar de beber la que durante toda su vida había consumido. Por entonces, le instalaron un grifo, para que cuando el venero decreciera, no fuera necesaria una goma que metida por el tubo de la fuente (cabían hasta tres), llegara al depósito y pegando un fuerte sorbetón conseguías el agua deseada. Hoy por culpa de aquellos listos, lo que antes era una fuente de salud, ha terminado siendo un posible foco de infección.
Con la instalación de techumbre, luces, bancos y una imagen de nuestra Virgen acomodaron el lugar. Hasta que algunos mal nacidos llegaron, rompiendo focos, grifos y profanando la imagen, para apoderarse de la zona, mientras se "molean" con el porro, la bebida y con todo aquello que los transforma en depredadores nocturnos, sin que nadie aparezca hostigándolos una noche y otra, con identificaciones, registros y cacheos, hasta conseguir que se trasladen al lugar, donde el botellón tiene su "sede" y de alguna manera estén localizados y controlados estos salvajes.
No era mi intención llegar hasta aquí, si no escribir sobre las virtudes de La Poza, pero hay cosas que si no se dicen, quedan enquistadas, por lo tanto dicho queda. Otro símbolo de nuestro Peñarroya que se pierde. Mientras el Kilómetro de Oro cada día es más ostentoso, el "gueto" se hunde más y más, sin remisión. ¡Que Pena!
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