Publicado el 16 de Noviembre de 2017, Jueves Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Uno de los más graves errores de los movimientos progresistas y de izquierda en este país es que no saben adaptarse a las situaciones ni al contexto.
Unos dicen que por principios, yo digo que por torpeza. Una cosa es tener principios y aplicarlos con flexibilidad y otra cosa querer que la gente se adapte de golpe y porrazo a las construcciones teóricas, dicho de otro modo: el mundo de hoy es el que es y a través de cómo son las personas hoy les debemos llegar.
Pero claro, para qué hacerlo así ¿No? Es más fácil teorizar sentados sobre el cómo debería ser y encajarlo con calzador a la realidad cotidiana. Después se sorprenden con el fracaso de la mayoría de los frentes de lucha: la mayoría no les interesa a las mayorías. ¿La Tercera República? Les da lo mismo ¿La unidad de España? La mayor parte de la población está a favor y no quieren saber nada de referendos independentistas ¿La solidaridad internacional con todas las causas desfavorecidas del mundo? Pasan del tema, bastantes problemas hay en casa ¿Ecologismo? De pasadilla les llama la atención porque no llueve y hace calor y así un largo etc.
Trabajo, techo, impuestos, servicios sociales, corrupción… eso sí que les preocupa a las mayorías y cualquier político del espectro con dos dedos de frente debería darse cuenta de ello, pero sea por inercia o sea por estar acostumbrados a ser movimientos minoritarios, se sigue en la dinámica de costumbre. Pero he ahí la contradicción: para cambiar un país hay que ser movimientos de masas, si no tanto en la calle, por lo menos en la urnas, siquiera ganarnos el apoyo de la gente a la hora de emitir su voto.
Pero entre que los medios manipulan y nuestra inadaptación crónica al terreno que se pisa, el mensaje que llega a aquellos que por lógica nos deberían apoyar o es sesgado o totalmente inadecuado. Vamos a ver, el ejemplo más claro lo hemos tenido en Cataluña. Hubiera estado fenomenal haberse ofrecido a mediar para resolver el conflicto, lo cual se hizo, problema: a media Cataluña no le interesa el derecho a decidir sobre la independencia y al resto de España directamente le repele en su inmensa mayoría con más o menos intensidad. Resultado: el mensaje no se adaptaba a la situación y los medios han dado a entender que Unidos Podemos estaba casi a favor de la independencia, con ello se han perdido apoyos y simpatías y pasará factura al tiempo que hemos reforzado el bipartidismo. ¿Fallo? Sí y de los gordos ¿Y eso por qué? ¿Por intentar desgastar al Gobierno sin querer ponerle las cosas claras a la izquierda nacionalista, teórica aliada?¿Por un federalismo que casi nadie entiende o comparte? Mismo caso con el modelo territorial. Si la mayoría de la gente está asqueada con las autonomías ¿Cómo se nos ocurre hablar de un estado federal que implica mayor descentralización en teoría? De nuevo se nos acusaría de balcanizar el país y al tiempo que el prójimo diría "si el modelo autonómico va mal, con el federal que es darle más poder a las regiones, sería el desastre". Y así un largo suma y sigue.
Las cosas y las personas no son como deberían ser, son como son y tienen los intereses que tienen. Así que, sin mentir ni prometer el oro y el moro, hay que cambiar frentes y discursos, si no, después no nos sorprendamos de nuestros fracasos. La autocrítica está para algo.
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