Publicado el 03 de Diciembre de 2012, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión -
Estas fueron las palabras que dieron el nombre al movimiento social surgido allá por el año 2.002 ante la gestión del gobierno del Partido Popular de José María Aznar de la crisis ecológica y económica provocada por la catástrofe del Prestige. De ahí, surgieron numerosas movilizaciones sociales donde una parte importante de la ciudadanía se sintió en la obligación de ejercer como tal.
Cuando me pidió el director de Infoguadiato escribir mi primer artículo aquí, tuvimos una conversación sobre las posibles temáticas del mismo. Sólo creo que debía tener una pretensión, el pasado, presente y futuro de los ciudadanos y ciudadanas de la comarca del Guadiato. Me siento en la obligación de reflexionar en mis palabras sobre las preguntas, incertidumbres e inquietudes que acompañan a cada uno/a de los habitantes de la comarca. La difícil situación económica, social y política que está padeciendo en la actualidad el país y con más dureza los países del sur del Mediterráneo plantean un nuevo modelo, alejado del modelo neoliberal que no ha dado las soluciones pretendidas y que ha propiciado la acumulación de capitales, tesis que habían sido planteadas por destacados economistas, el “laissez faire, laissez passer” defendido por los clásicos y actuales liberales han provocando un empobrecimiento de la mayoría social, dejando en la cuneta, como podemos observar en nuestro día a día, a una gran parte de nuestros/as amigos/as, familiares, vecinos/as y ,como no, a nosotros/as mismos/as.
Esta coyuntura general posee para los habitantes del Guadiato una complejidad aún mayor, marcada por un elemento que ronda en cada una de las cuestiones que surgen alrededor de la propia vida de la comarca, la mina. Mina, minería y minero han sido los términos que han acompañado, acompañan y acompañarán a sus pobladores. La mina como en otros lugares geográficos llega sin avisar, se establece y en cierto momento desaparece del lugar, pero ya nunca nada será igual, no la puede abandonar, ha dejado su impronta. Esta singularidad económica, social y cultural de la comarca ha seguido las pautas que a su vez han sufrido otras comarcas en diversos lugares de España y Europa.
Para las muchas incertidumbres, dudas y preguntas, aún son más las posibles respuestas, debiendo estas girar en torno a un concepto, ciudadano/a. Recuperar el ciudadano aristotélico, un ciudadano participativo activo y pasivo e implicado en la toma de decisiones, con el fin de lograr la democracia, el bien común y no la demagogia, la desviación de esta. Los antecesores, descendientes y actuales pobladores deben asumir el futuro de la comarca, responsabilizarse de la misma, de sus poblaciones y vecinos y desarrollar un modelo comarcal colectivo, integrador en lo social, sostenible en lo ambiental y solidario en lo económico.
Remontarme al año 2.002 y a unas tierras tan lejanas de aquí como Galicia tiene la intención de recordar la proclama de Nunca Mais de los gallegos/as ante la tragedia, aquí y ahora es el momento de un Siempre Más, Siempre Más Ciudadanía.
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