Publicado el 16 de Diciembre de 2013, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Es
conocido por todas y todos, que la actual situación de crisis económica junto
con el aumento de las tasas de desempleo, ha propiciado que sean muchas las
personas que se encuentren buscando trabajo, y dentro de este proceso de
búsqueda, inscribirse y enviar nuestra candidatura o currículo vitae a ofertas
publicadas en Internet es uno de los diversos métodos de intentar mejorar
nuestra situación laboral.
Sin embargo, esta fácil y sencilla
forma de buscar empleo puede convertirse en un serio problema, ya que no todas
las ofertas que se publican, tanto en páginas generalitas o Web`s
especializadas en la materia, son verdaderas, es decir, se estima que al menos,
un 25% de las ofertas de trabajo existentes en Internet son falsas, tal y como
indica el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación
(INTECO).
En este contexto, durante los últimos
tiempos, y tanto en los portales de empleo como en las redes sociales, han
proliferado las estafas y fraudes laborales, las cuales, prometiendo trabajos
en tiempo récord o remuneraciones muy superiores al perfil que se solicita en
la oferta, pretenden aprovecharse de la complicada situación de las personas desempleadas.
Un ejemplo claro de lo que estamos hablando son las ofertas que intentan
engañar a las/os desempleadas/os solicitándole una determinada cantidad de
dinero para los trámites de su posterior contratación.
Sin embargo, el engaño o la estafa
entorno a la necesidades que presentan muchas personas de encontrar un trabajo
que le permita obtener ingresos económicos no es algo nuevo, ya que siempre han
existido falsas ofertas de empleo que entre otros aspectos, tratan de adquirir
información personal. Son anuncios con reclamos del tipo “salario fijo más porcentaje”, “formación inicial gratuita”, “pague por
realizar el curso previo”, “alta en Seguridad Social”, etc.; en nuestros días,
ha aumentado el número de ofertas de empleo fraudulentas debido entre otros
aspectos a la desesperanza de miles de personas desempleadas.
Al mismo tiempo, estas estafas
laborales no se dirigen a ningún colectivo de personas buscadoras de empleo en
concreto, es decir, cualquier demandante de trabajo puede ser objetivo de este
tipo de estafa, ya que independientemente del perfil profesional que se posea,
existe gran variedad a la medida de cada uno de ellos. Por ello, desde empleorecursos.es, aconsejamos que antes
de dejarse llevar por promesas u oportunidades laborales que no sean claras hay
que asegurarse de que las ofertas provengan de fuentes y empresas fiables.
En cuanto a las modalidades que adoptan
estas falsas ofertas de trabajo, se encuentran las que están especialmente diseñadas
para obtener dinero, información financiera o personal del/a candidato/a que
posteriormente será revendida a terceros; otras ofertas buscan recaudar dinero
a través de anuncios que ofrecen puestos de trabajo bien remunerados e
interesantes condiciones laborales en empresas reales, y en las que las personas
estafadoras se hacen pasar por las y los responsables de Recursos Humanos de
las mismas, dónde tras haber sido seleccionada/o el/a candidato/a, requieren el
pago de una tarifa por adelantado para cubrir costes como trámites
administrativos o certificados médicos (requerimiento que jamás se demanda en
un proceso de selección habitual y que ninguna empresa seria solicita a sus
futuras/os empleadas/os); y por último, existe otra modalidad de estafa consistente
en recoger información financiera a través de anuncios colocados en portales de
Internet o en prensa escrita que buscan atraer la atención para facilitar los
datos bancarios con la excusa de un posterior envío de cheques o transferencias
bancarias.
Para
detectar estar estafas, en primer lugar hay que tener en cuenta que en general
buscan tres objetivos, recaudar dinero, información bancaria y personal,
existiendo multitud de artimañas por parte de las y los estafadores para
conseguirlos. Por medio de la publicación de una oferta de trabajo falsa, la
cual, promete grandes beneficios sin necesidad de poseer experiencia laboral
previa o formación; o anuncios de trabajo que animan a las/os demandantes de
empleo a llamar a un teléfono de tarificación adicional para que soliciten
información sobre los requisitos del proceso de selección, permaneciendo generalmente
a la espera durante un largo tiempo; también, existen ofertas que requieren el
envío de uno o varios SMS como forma de contacto que no serán respondidos por
la empresa responsable del supuesto proceso de selección; o las que anuncian
“cursos estafa” que requieren el desembolso de dinero (en algunos casos de
miles de euros) para recibir un curso de formación online que les abrirá las
puertas a un puesto de trabajo; las basadas en estructuras de venta piramidal,
a través de la compra de productos de una empresa para después revenderlos; las
ofertas de empleo en el sector de la construcción en el extranjero, las cuales,
a pesar de “estar muy bien remuneradas”, requieren del pago previo para hacer
frente a los gastos de gestión; y por último, las denominadas “scam”, las
cuales, a través del correo electrónico de la persona demandante, ofrecen
empleo para trabajar desde casa realizando, por ejemplo, operaciones bancarias,
“de forma cómoda y con altos beneficios”. En realidad, esta es una forma de
blanqueo de dinero por parte del/a empleado/a a quien siempre se le exige
disponer o abrir una cuenta bancaria. El trabajo en sí consiste en recibir
trasferencias a esa cuenta para su posterior reenvío al extranjero pero en
realidad lo que se produce (con el desconocimiento del/a empleado/a) es el
blanqueo de dinero obtenido gracias a estafas bancarias.
Por
ello, para evitar las estafas laborales por Internet, desde empleorecursos.es aconsejamos estar
alertas sobre ofertas de empleo sospechosas, que presenten una clara falta de
información sobre la contratación posterior, los servicios ofrecidos, etc.; ya
que entendemos que la forma correcta de buscar trabajo por medio de la red es a
través de Web´s fiables y oficiales que garanticen la protección de nuestros
datos personales. Además, hay que tener en cuenta que cualquier proceso de
selección debe tener una parte de
entrevista personal anterior a la contratación y no son prácticas habituales
las contrataciones online o a través del teléfono. Así, ninguna empresa
debe exigir el pago de una cantidad por participar en un proceso de selección o
requerir datos bancarios o de tarjetas de crédito, es decir, no hay ofertas milagro. La mayor parte
de las empresas solicitan siempre formación o experiencia previa, a la vez que
el salario ofrecido en la oferta debe
ser un motivo de desconfianza cuando sea muy superior a la media del mercado.
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