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Opinión
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
POR FÉLIX SUÁREZ ESCOBAR
ESTADÍSTICAS
Publicado el 17 de Junio de 2015, Miércoles

Lourdes Paredes Cuellas

Opinión -

Una vez oí decir a un veterano de la política, parlamentario por aquel entonces, la frase de "el papel es muy sufrido, lo aguanta todo", refiriéndose a las estadísticas. Las mismas, son un arma de doble filo, un filo cortante y que requiere, a la hora de interpretarlas y elaborarlas, ser honesto, lo más honesto posible porque si no se tergiversa la realidad objetiva que las mismas pretenden -si están bien hechas-  reflejar. 

Les voy a poner una serie de ejemplos, para que ustedes vean como se usan, con el fin de que cada cual arrime el ascua a su sardina.

Nuestro democráticamente elegido gobierno de la nación no se harta de repetir "estamos creando empleo", "la situación del empleo mejora", "España vuelve a la senda del crecimiento" y a renglón seguido te enseñan las estadísticas del INEM o del INE (Instituto Nacional de Estadística). Bien, verán, en efecto el paro baja, pero hay trampa. Supongo que ustedes pensarán que tener empleo es trabajar ocho horas al día como poco durante un mes. Pues no, según el INE y el INEM eso no es así. Con que una persona trabaje una hora al día, un solo día, de un solo mes, se le considera empleado para todo el mes. Como lo oyen, por tanto así nos encontramos con bajadas del paro como las que se nos presentan, puesto que lo que no dicen a las claras las estadísticas gubernamentales es que el empleo que se genera es precario y mal pagado, es decir, no es lo que la gente entiende por trabajo y, ni mucho menos, da para vivir. Tampoco reflejan el número de emigrados, con lo que se han quitado de en medio, de golpe y de la manera más dura, unos cuantos de cientos de miles de compatriotas que aquí no tenían con qué ganarse la vida. Las estadísticas oficiales sobre empleo, como ven, son tan realistas como un cuento de hadas.

Otro ejemplo. A veces se nos recalca la brecha salarial existente entre hombres y mujeres. En su conjunto es verdad, si sumamos el total de la masa salarial masculina y la comparamos con la femenina, hay brecha salarial (de hecho hay más hombre empleados, si bien por poca diferencia). Pero claro no se dice toda la verdad. El modo en el que se calcula esta estadística es el siguiente: se escoge un sector profesional, se suma el total de los salarios de hombres y mujeres (sin tener en cuenta antigüedad, categoría profesional y proporción de géneros en el sector económico estudiado) y se compara. Pongamos que escogemos el sector sanitario. Cualquiera sabe que hace veinte o treinta años el número de médicos masculinos que salían de las facultades de medicina era superior al de su contraparte femenina. El número de hombres salidos de los centros de formación del resto de categorías sanitarias era menor (menor número de enfermeros, auxiliares y celadores) pero aún así los había. Ahí es donde esta la trampa, si había un mayor número de médicos, que son los que tienen unas retribuciones mayores, si esos mismos médicos después de veinte o treinta años de oficio siguen como lo están en activo y, por tanto, se han beneficiado de trienos o quinquenios, efectivamente tienen una mejor retribución. Si a los anteriores les sumamos el del resto de hombres en otras categorías profesionales, vemos que, claramente los hombres -en su conjunto, ojo, no por categorías profesionales, ni tomando como referencia los convenios colectivos, que sería lo lógico- cobran más que las mujeres. Pero ese desequilibrio es fruto de la sociedad de hace treinta años, en la que las mujeres no accedían, como ahora lo hacen, a los centros de formación superior, es más, en otros veinte o treinta años, teniendo en cuenta de que son las mujeres las que mayor número de trabajadores de todos los niveles de formación aportan al sector sanitario, la brecha salarial no sólo habrá quedado reducida, si no que estará a su favor habida cuenta del mayor número de tituladas superiores que habrá. Ya en el conjunto de la sociedad, si como otras estadísticas recogen, las mujeres llegan más a la universidad y su tasa de fracaso escolar en los demás niveles educativos es menor que la de los hombres, que no se desvelen las feministas del presente, que no se justifiquen con datos parciales cual político del sistema: en un futuro no muy lejano, mientras se mantengan en vigor las actuales condiciones legales de igualdad en las retribuciones, la brecha salarial dejará de existir, es más, serán los hombres los que cobren menos que las mujeres. Ellas habrán demostrado que la constancia es la mayor virtud.

Como ven, tanto los sectores conservadores de nuestra sociedad, como los sectores progresistas, tiran de estadística para justificar sus actitudes. Lo peligroso es que rara vez explican como se elaboran las mismas y, en verdad, en el campo estadístico, el que paga manda. Así que, estimados lectores, cuando alguien les venga con datos estadísticos- sobre todo cuando hay poder y dinero por medio-, ándense con ojo, con facilidad les pueden dar gato por liebre.

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