Publicado el 18 de Septiembre de 2017, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Cuando se quiere acabar con el orden establecido, no se puede llamar otra cosa que anarquismo o antisistema. Pues estos días, muchos hacen de su poder seudodemocrático una lanza para defender lo indefendible.
La señora Colau, aquella que se vestida de súper heroína para defender a los desahuciados y hoy no hace nada por ellos; aquella que decía que gobernaría por los barceloneses y se queda de manos cruzados ante las indicaciones de seguridad del Ministerio; vamos un despropósito de promesas que no hacen más que demostrar que se necesita un perfil político con unos mínimos indispensables.
Después de la tragedia se actúa, muy normal en este país cuando incompetentes llegan al poder. La seguridad no se riñe con la libertad, y menos cuando por un lado está la democracia y por otro lado la sinrazón. La seguridad es un elemento común, y más cuando te enfrentas a algo ideológico, lo que pone de manifiesto algunos basan más en sus ideales, los cuales están alejados de la democracia más que a la propia conciencia de lo natural.
La vida son gestos y acciones, lo que viene siendo el ser "políticamente correcto", no tener una sonrisa cuando se rinde homenaje a víctimas, guardar las velas en honor a las mismas, en esencia no representar a uno mismo sino a "todos " los barceloneses por ejemplo.
La batalla está en las calles, en aquel espíritu de Ermua, libertad sin ira pero al fin al cabo en libertad, de credo o religión, de ser sociables, de ser humanos en esencia de ser ciudadanos del mundo.
En estos días debemos mirar hacia delante, sin olvidar aquello que ocurre para tomar medidas y hacernos fuertes, #notenermiedo cabeza alta, fuerza y sobre todo recuerdo a los que sin saber la muerte les venía por una maldita furgoneta. EL pacto debe ser de todos, un pacto por la libertad, por la vida y sobre todo por la humanidad
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