Portada
Actualidad
Opinión
Política
Sociedad
Cultura
Entrevistas
Deportes
Humor
Psicología
Ocio
Curiosidades

Envíanos tu artículo

 
 
Pueblos
Servicios
Hemeroteca
Fotografías
Enlaces Interés
 
 
 
¿Quiénes somos?
Publicidad
Contacto
Localización
Suscripción
 
 
Diseño Web
 
 
 
 
 
Cultura
Hoy es Lunes, 01 de Abril de 2024
POR J.J. CABALLERO
DESDE EL JERGÓN
Publicado el 15 de Noviembre de 2013, Viernes

Lourdes Paredes Cuellas

Cultura -

Clases de moralidad. De espaldas a la realidad es muy fácil inmiscuirse en el inútil parloteo en el que hasta las paredes oyen. Lo bueno es que no escuchan. Los ojos clavados en la lengua, los tímpanos sellados al paladar, el olfato lacrado a fuego en las manos. El guado de las palmas contrasta con el ocre del envés de las hojas que amarramos como si nos fuera la vida en el intento. Ya vendrá el viento y nos releerá el porvenir, y ahuyentará a los dioses de la lluvia en una sombra perpetua, quieta y solemne, de esas que casi no caben por la puerta y se deslizan por el ombligo con el brutal culebreo de lo inasible. Suena raro, ¿verdad? Tal vez nadie lo entienda, ni merecerá la pena seguir escribiendo con un prisma tan desviado de la realidad. Debí darme cuenta antes.

Doctores tiene la iglesia, o eso dicen. Matasanos educados en la más indigesta indigencia, con permiso de los que saben hacer retruécanos. Especuladores de poder más o menos equidistante con comillas abrazando cualquiera de sus palabras (yo prefiero los paréntesis). Al que intente levantarse sin pedir permiso se le castigará sin el sonido de su propia voz durante un segundo, aunque me temo que eso será suficiente. Nos faltan cuerdas vocales para asirnos al destino más inmediato, pendiendo de unos cuantos acentos circunflejos que no pueden condicionar nuestro discurso. Desanudamos las guitas que nos suspenden del vacío, desandamos el camino que nos conduce al abismo, precipitamos el tiempo que nos trajo hacia estos bordes afilados. Desganados por exceso, vencidos por aburrimiento, vendados los ojos por defecto, desencantados por hostigamiento, todo pasa y todo queda. Pero lo nuestro es quedar, quedar haciendo caminos sin esperar nada a cambio. No somos todos los que éramos, pero fuimos todos los que estaremos, es una verdad de perogrullo. ¿Quién necesita jueces cuando falta el sano juicio? Los éfetas, allá en la antigua Grecia, bramaban tranquilos sus sentencias ante el pueblo, en la paradoja del poder bien entendido y peor ejecutado. En eso no ha cambiado mucho la historia, atengámonos a las consecuencias. Inevitables o desaconsejables, pero siempre viajando en el compartimento de atrás. Una vez uno de mis fantasmas me pidió fuego y luego se sentó, sin atreverse a preguntarme si prefería que me hablara en verso o en prosa. No esperaba otra cosa de él, si acaso que intentara saciar su malsana curiosidad de otra forma infrahumana cualquiera. Creo recordar que aquella noche no estaba de humor platónico para nadie. Hoy es otra cosa. Las lumias y las musas que las acompañan entonan salmos en mi santo nombre, tan pervertido como otro cualquiera cuando se deja engañar. Pero de eso ya hemos hablado en otra ocasión, de cómo las mentiras suenan más dulces en boca propia que la palabra de honor en labios extraños. Es muy duro mantener a flote el orgullo, y no es una cuestión personal.

En las antípodas de las palabras también parece haber vida inteligente. Si quisiéramos descubrirla nos faltarían minutos de descuento para gritar y salir huyendo despavoridos. Ante una falsa alarma anti incendios, el latido del alma aglutina otras tantas voces de pánico que jamás sintieron temor alguno. Nadando en el mar de la abundancia, abundando en el océano de la desolación, desolando la mustia esperanza de los que duermen, durmiendo el sueño de los justos de espacio, espaciando las líneas con las que escribimos las reglas, reglando y regalando el futuro a diestro y siniestro. No hay horizonte que pueda nublarse ante tanta tormenta.

 

Todo se precipita. Lo material e inmaterial se funden en un traje que tendremos que corcusir entre todos. Se nos ven las costuras, y ya no sabemos si eso nos va a llevar a buen puerto. Más nos vale que las cosas salgan bien y que nadie se entere de nuestros próximos movimientos, las trabas ya las pondremos nosotros y las zancadillas serán ejecutadas con los codos. Quien tenga el mando tendrá la palabra, esta es la función a la que asistiremos cuando no haya nadie a quien aplaudir. En el centro del escenario, un telón raído y sordo atestiguará lo que muchos ya sabíamos: el eco del porvenir, cansado de esperar en la platea, ha subido los peldaños que lo separaban del grito universal y ahora canta victoria en alta fidelidad. Y el público, ausente y mudo, ovaciona a los ganadores. Salgamos por la puerta de atrás, con discreción, sin ver ni ser vistos, como mandan los cánones.

Disco del mes: Los Brincos – Contrabando

“Mi supuesta amistad ha perdido valor en tu bolsa, tuvo de eternidad lo que dura la vida en las moscas”

 ‘Clínicamente muertos’, Love of Lesbian (Music Bus/Warner Music Spain, 2012)

Cultura : Últimas noticias

El Consejo de Gobierno acuerda la actualización del precio del comedor del primer ciclo de Infantil

DESDE EL JERGÓN

TORRIJAS

  • Comentarios de los lectores
  • No hay comentarios para esta noticia... Se el primero en comentarla!
Comenta esta noticia


Nota: los comentarios serán publicados tras ser revisados, por lo que pueden no aparecer inmediatamente tras ser enviados.
 
Portada - Contactar - Pueblos - Inscripción - Escribe tu artículo - Hemeroteca
Guadiato Información - www.publicacionesdelguadiato.com
Diseño web : azuanet