Publicado el 17 de Agosto de 2020, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión -
Son muchos
los cambios que ha provocado y provocará la pandemia sanitaria producida por el
COVID-19 en el mercado de trabajo en
general, y en las personas trabajadoras en particular, los cuales, nos obligarán
a adaptarnos de una manera rápida si no queremos vernos desplazados o
excluidos, ya sea por el cierre de empresas o la pérdida de nuestro puesto de
trabajo.
“La crisis sanitaria provocará
cambios en la forma de trabajar y relacionarnos”
En empleorecursos.es,
a partir de nuestra experiencia laboral en departamentos
de gestión del talento (recursos humanos),
queremos reflexionar sobre el papel clave que desempeña la RESILIENCIA, entendida
como competencia
laboral, esto es, aquella aptitud, actitud o
habilidad que determina el correcto desempeño en una situación dada. Así, la
resiliencia, como capacidad para afrontar de manera firme y realista los
cambios que toda situación de incertidumbre nos trae (como la derivada del
coronavirus), determinará la forma en la que tanto las empresas como las
personas trabajadoras pueden hacerle frente de una manera positiva.
“La resiliencia permite afrontar las
situaciones críticas de manera positiva”
Ya
reflexionábamos cuando nos referíamos a la RESILIENCIA
para hacer frente a la situación de desempleo como
se convierte en una actitud fundamental para superarla, ya que ante cualquier
situación crítica que nos encontremos, y una vez pasada la fase inicial de
asimilación y adaptación, es cuando se pone
en marcha el proceso no solo de afrontamiento de manera positiva, sino que
además, saliendo fortalecidas/os.
“Actuando con resiliencia crecemos
como profesionales”
En las presentes líneas, queremos reflexionar sobre la RESILIENCIA desde una doble perspectiva. Por una lado, desde el punto de vista
de la persona
trabajadora que ha perdido su empleo o tiene miedo de perderlo,
o debido a la crisis por la COVID-19 está obligada/o a un cambio radical en su
forma de trabajar (adaptación al teletrabajo,
desarrollar nuevas funciones o
tareas, miedo al contagio,
etc.), y por otro, desde el punto de vista de la empresa en
general, la cual, para hacer frente a esta situación, debe tomar nuevas
decisiones estratégicas a todos los niveles si quiere como mínimo subsistir en
un nuevo mercado, esto es, desarrollo de nuevos productos y servicios, planificación
de plantillas, negociación con proveedores, cadena de valor,
etc.; porque queramos o no, los cambios que trae la COVID-19 han venido para
quedarse.
“El coronavirus nos trae cambios en
la forma de trabajar y relacionarnos”
Es indudable
que las empresas, ante la situación provocada por el Coronavirus han tenido que
adoptar decisiones rápidas en las que en muchos casos no estaban preparadas (no
nos referimos solo a nivel de ERE’s, despidos,
reducciones de plantilla o jornada,
etc.; sin hablar ya de la ingente normativa laboral aparecida durante la
crisis), sino también la puesta en marcha de prácticas relacionadas con las
nuevas formas de organización de su actividad (donde el teletrabajo adopta una
papel fundamental, lo que obliga a nuevos modelos de
comunicación con las y los trabajadores, liderazgo,
sesiones One to One,
acciones de
formación, o cualquier acción que potencie el compromiso de
todas/os).
Así,
desarrollar la RESILIENCIA
empresarial es una tarea de todas las partes que conforman la
organización, desde la dirección hasta las y los trabajadores. Para ello, la empresa
debe proveer a las y los empleados de los medios y equipos necesarios para
realizar su trabajo, así como de información sobre la situación de la empresa
veraz, realista y en el momento adecuado (reduciendo la incertidumbre en la
medida de lo posible, lo que evitará conflictos,
ausencias injustificadas,
a la vez que fomenta el engagement de todas y todos, entre otros aspectos).
“La COVID-19 ha producido un cambio
en el paradigma laboral actual”
Las empresas
que actúan de manera resiliente toman sus decisiones de forma unitaria, pone a
las personas en el centro de la empresa, aporta la información y formación
requerida en materia de seguridad y salud, analiza con detalle la evolución del
mercado de trabajo, fomenta la polivalencia laboral después de un análisis exhaustivo de las
competencias de las que dispone en función de los
nuevos sistemas y prácticas a poner en marcha, reestructurando para ello sus indicadores clave de gestión y afrontando la necesaria inversión tecnológica para adaptarse a las demandas
de la sociedad.
Desde el
punto de vista de la persona trabajadora, actuar con RESILIENCIA ante los
cambios y la incertidumbre asociada a la pandemia sanitaria conlleva
desarrollar su capacidad de adaptación a un agente perturbador, estado o
situación adversa (definición de la RAE),
conllevando consecuencias tales como el despido laboral, reducción del salario,
ERTEs, fallecimiento de un familiar, contagios, etc. Al ser una capacidad, se encuentra
presente en todas y todos nosotros, por lo que solo tenemos que entrenarla para
no solo lograr superar los momentos o situaciones difíciles por medio de
recursos psicológicos, sino que además, transformarnos para hacernos más
fuertes.
“En toda crisis, siempre hay
oportunidades para crecer”
Para hacer
frente a la situación desde un punto de vista resiliente, lo ideal es comenzar
por reconocer las emociones que se siente (miedo, estrés, ansiedad, etc.) para
posteriormente analizar la situación y las diferentes alternativas que se te
presentan (porque como hemos dicho anteriormente, la denominada “nueva
normalidad” conllevará cambios, los cuales, no siempre tienen que ser
negativos, sino que debemos verlos como nuevas oportunidades que hay que aprovechar).
Para lo
anterior, es necesario llevar a cabo un proceso de autoanálisis o conocimiento
de las fortalezas y debilidades en relación con las alternativas que se
presentan (quizás sea hora de hacer la formación que tanto tiempo llevas
retrasando, por ejemplo). Para ello, el nivel de motivación es fundamental, por lo que mantener una rutina, llevar a cabo actividades
creativas que te otorguen recompensas, mantener el
contacto social tanto con tus compañeras/os de trabajo como con familiares y
amigas/os, dejarte momentos para el ocio y el disfrute, etc.
Por último,
un buen punto de partida para conocer nuestro nivel de RESILIENCIA es el
proporcionado por La Escala de
Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC), dónde
analiza aspectos tales como la capacidad de afrontamiento y adaptación a los
cambios, tolerancia al estrés,
planificación de objetivos, actuación ante la presión y el fracaso, entre otras
cuestiones.
|
 Opinión : Últimas noticias IDIOTAS LOS AGRICULTORES COMO EJEMPLO DE LÍDERES Y DE LOCOS |