Publicado el 15 de Diciembre de 2015, Martes Lourdes Paredes Cuellas
Opinión - Pasamos de puntillas por la realidad. Rodeados de ruido sistemático, los medios de comunicación seleccionan y filtran aquello que debemos conocer, pensar, sentir, y sobre todo comprar. Ahora toca vender miedo y la ciudadanía lo consume sin parar. Miedo es el atentado de París, miedo es Cataluña, miedo es que se rompa el bipartidismo, miedo es incluso la democracia si se propone de nuevo nacionalizar empresas o hablar de Banca Pública (¡ya nadie habla de los bancos!), entre otras reivindicaciones de justicia social.
Sin embargo, pasa de puntillas algo que pocas personas saben, sí los medios, aunque callan, porque les conviene. Desde la Coordinadora 25s (nacida al calor de los movimientos del 15M) han enviado una petición a la OSCE, y en concreto a su Oficina para las Instituciones De
mocráticas y Derechos Humanos (ODIHR), para que realicen la monitorización electoral de los próximos comicios del 20 de diciembre de 2015. Sus razones: un deterioro escandaloso de todas las instituciones; crisis económica y los casos de corrupción a mansalva, además de que el gobierno obstaculice los procesos abiertos haciendo desaparecer pruebas o cambiando jueces a su antojo. La respuesta ha sido que enviarán observadores electorales para evaluar las elecciones generales del próximo 20 de diciembre. No es poca cosa, más bien lo contrario, un varapalo: hay dudas sobre nuestra democracia.
Mientras, los consumidores de miedo no se enteran de que nuestra democracia no quiere serlo completamente, y los poderes fácticos pondrán toda la carne en el asador para que algo parezca que cambie y nada cambiará. El 20D, nos jugamos mucho, por eso todo está pensado para que no nos enteremos de nada y sigamos con el miedo muy dentro.
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