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Cultura
Hoy es Viernes, 20 de Septiembre de 2019
POR J.J.CABALLERO
DESDE EL JERGÓN
Publicado el 17 de Diciembre de 2018, Lunes

Cultura -

No hay nada mejor que confundir la física con el físico. Es entonces cuando todo empieza a funcionar a pleno rendimiento, cuando la llamada verdad posterior (me niego a llamarla post verdad) llama a filas a quienes la bautizaron tan mal. A la vez que golpea la puerta de atrás, grácil cual mariposa libre de prejuicios, se escapa con cada gota de lluvia y solo vuelve a resurgir cuando el viento sopla en los arces, si es que queda alguno en pie. Al descreimiento se puede llegar por varios caminos, y solo la fe del que camina ciego y sordo y mudo y desnudo debe encontrar uno válido. A la entrada les entregarán el impreso correspondiente, a la salida los despedirán con el ingreso subsiguiente. No habrá estampidas de sueños imposibles ni de oscuridad, solo llamas encendidas hacia las que huir para calmar la ansiedad. Compartida y compartimentada. Sometida y controlada. Partida y subrogada. De proscritos al río.

Me llega a la oreja derecha el murmullo de aves renegadas de tanto migrar. Escucho si su canto, leo su vuelo, siento su pico en mi espalda y la piel se llena de excrecencias, a la manera en que la propia especie humana sirve a la historia, y su diapasón de gritos se transforma en una cadencia horrísona y despiadada, más pendiente de sí misma que de atisbar una nueva nube a la que engancharse y desaparecer. Parece que fue ayer. Perecen quienes serán mañana. Hay poco que rascar y todos se rascan la cabeza para pensar lo menos posible. Seré yo quien mienta dos veces al amanecer y ciento y la madre al anochecer. Ya no suenan las cadenas que antes nos cimbreaban los dedos de los pies y nos impelían al enclaustramiento. Ahora resuenan las puñaladas que el odio nos ha asestado en la cintura, a la altura del abdomen y justo por debajo del bazo, bajo el brazo doblegado de tanto caminar sin moverse un centímetro. Es lo que hay. Será lo que habrá. Fue lo que éramos. Se sabrá toda la verdad.

Hay esperanza: El repunte de la economía hará que los próximos meses solo sean regulares en carencias, que es el mal de tantos tontos contados en la timba del conformismo y descontados de la rifa del consumismo. Los exégetas que expongan mejor serán los que descontrolen peor. Es decir, menos de lo mismo y más de sí mismos. Para que el círculo nunca se cierre, igual que ya lo hacen las mentes, hemos de estar alertas y realizar la vivisección perfecta. A reptiles y anfibios. A mamíferos e insectos. A todo bicho hiriente cualquiera que sea su dieta. A ver quién puede más soltando exabruptos injustificados. Es el momento del todo gratis, del nada vale y sálvese quien quiera. O quien no pueda. Más nos vale abandonar el banco y sacar dinero del barco. De mil naufragios intentaría extraer otros tantos tesoros en islas desiertas. De mis sufragios inventaría escoger otros cuantos decoros en ínsulas muertas. Así creo que lo conseguiríamos, atrayendo y contrayendo los músculos propios a la vez que respirando y suspirando por corazones ajenos a los que les cuesta un milisegundo olvidarnos para siempre. No vuelvan a dedicarles una sola línea. Sufrimos y partimos. Sonreímos y parimos. Sabemos y cabemos. Nadie es imperfecto.

Lanzando dentelladas con la profusión de un mal cirujano se alcanzan las grandes cotas de miseria a las que siempre hemos aspirado. Es un mal congénito este de saber dónde puede estar la próxima calumnia, y con todo eso hemos construido una torre de marfil tan alta y tan frágil que solo la vemos en sueños, rodeados de los mejores infundios urdidos por mentes hábiles en medio de tramoyas desplegadas únicamente para confundirnos. Tendemos a extendernos en tendidos tendentes a contender. Sí, han leído bien. Has escuchado bien. Habéis sentido mejor. Los rayos del sol son oblicuos, contienen el polvo de los días anteriores y salpican las pezuñas de los perros del atardecer. Asoman la cabeza por debajo de la cama los cachorros, ignorantes y aún más negados a luchar por lo que no es suyo. Es la indolencia la madre de la ciencia y el esponjado que intenta desabatir el enunciado es solo una línea discontinua haca la pereza. Espera y desespera. Entera y artera. Correcta e indirecta. Resabiada y renovada. La verdad tiene estas cosas: Ni se fue jamás ni se quedó a buscar un nuevo sitio en el que quedarse dormida.


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