Atención. Parece ser que la gente está siendo engañada con uno de los fraudes más corrientes de los que hoy en día un consumidor pueda ser víctima, la revisión de la instalación doméstica del gas.
Son personas que se presentan en diferentes domicilios con el pretexto de revisar la instalación y con la clara intención de sustituir algunas piezas que aseguran están en mal estado o necesitan recambio.
El problema es que se presentan en viviendas que aún no han cumplido el plazo obligatorio de revisión, en otros casos no solicitan el certificado de tener la revisión pasada y aprovechándose del desconocimiento o la avanzada edad de los usuarios, les obligan a hacer cambios de piezas que no son necesarios, cobrando precios desorbitados por esa operación.
Pero es que la responsabilidad del buen estado de la instalación de gas corresponde al usuario, y este es libre de contratar la revisión del mismo con la empresa instaladora que desee, siempre y cuando esté legalmente autorizada para hacerlo y pueda emitir el correspondiente certificado de revisión oficial.
En el caso del gas envasado o a granel, la revisión periódica deberá realizarse cada cinco años; en el gas canalizado, cada cuatro.
RECOMENDACIONES ANTI-FRAUDEPor este motivo, para evitar este tipo de fraudes, la Unión de Consumidores de Extremadura ha realizado una serie de recomendaciones.
Para comenzar, hay que desconfiar de los servicios de instaladores y revisores de gas a domicilio, Por tanto, si alguien se presenta en su casa argumentando que viene a hacer una revisión, que en ocasiones lo hace incluso con carné identificativos, recuerde que no tiene la obligación de dejarle pasar, y menos consentirle la manipulación de sus instalaciones.
Además, hay que tener a mano la certificación de las revisiones anteriores para poder comprobar la fecha de la última revisión y si ha pasado el plazo de los cuatro o cinco años, según el tipo de instalación.
Si hace una revisión, exija el correspondiente certificado de revisión oficial y la factura. Recuerde que la factura por sí sola, aunque hay que exigirla, no tiene el carácter de certificado.
También hay que exigir siempre la identificación de la empresa, para cerciorarse de que está autorizada. En este respecto, UCE ha recomendado desconfiar de las empresas que no estén dentro de Extremadura y no tenga teléfono de contacto.
Igualmente, es aconsejable prever con antelación las revisiones, consultando con distintas empresas y comparando precios y servicios. Existen empresas que, aunque cobran un poco más, incluyen un seguro de daños, por lo que debe analizar todas las opciones.
Y por último, hay que contratar con empresas adheridas al Sistema Arbitral de Consumo, ya que estas empresas le ofrecen una garantía adicional a la hora de solucionar posibles conflictos.
UCE ha informado que los precios por ejemplo de un regulador, es de 10,65 euros; de una abrazadera, 0,30 euros; y de un metro de goma, 0,93 euros. Así, ante cualquier tipo de problema, se aconseja reclamar, "no porqué se sienta estafado no lo denuncie", ha concluido.