Publicado el 12 de Agosto de 2013, Lunes Lourdes Paredes Cuellas
Curiosidades - Si en tiempos
de paz el ferrocarril se constituía en eficaz medio de transporte, en tiempo de
guerra era una poderosa arma en manos de los ejércitos, hasta el punto de que
siendo imprescindible para los movimientos rápidos de tropas y armamento, las
poblaciones por las que pasaba se convertían en objetivos de interés
estratégico. En el Valle del Guadiato, además, se encontraban los más
importantes yacimientos de carbón del sur de España y una industria química y
fundiciones que podrían jugar un papel decisivo en la fabricación de armamento,
como ya lo hicieran durante la Primera Guerra Mundial. Y por si eso fuera poco,
a lo largo de las líneas se encontraban numerosos yacimientos de mineral cuyo
laboreo en tiempo de paz no era rentable, pero que en tiempos de guerra sí eran
susceptibles de ser explotados, volviendo el ferrocarril a ser el nexo de unión
entre todos ellos, como lo había sido años antes.
Por razones
evidentes, no se pretende aquí narrar todo lo sucedido en el Valle del Guadiato
entre julio de 1936 y abril de 1939, baste indicar, a modo de brevísimo
resumen, que la sublevación del ejército nacional triunfó en las ciudades de
Córdoba y Sevilla, desde donde este ejército se lanzó a la conquista de toda la
zona norte de ambas provincias y del sur de Badajoz y Ciudad Real, lo que no
pudo conseguir totalmente. Quedó el frente de guerra estabilizado en el norte de
Córdoba desde octubre de 1936 hasta casi el final de la contienda, siendo
muchas las acciones militares que sucedieron durante ese periodo y de gran
importancia en alguna de ellas la participación del ferrocarril.
Se inicia con
este un resumen de la participación que los ferrocarriles tuvieron durante la
Guerra Civil en nuestra cuenca minera, que para no hacerlo demasiado tedioso se
ha dividido en cuatro partes.
El inicio de
la guerra
En la tarde del
18 de julio de 1936, conociendo el triunfo de la rebelión militar en Córdoba y
ante el temor de que desde allí se lanzara ese mismo día una ofensiva contra la
cuenca minera, las Juventudes Socialistas de Belmez establecieron controles en
los caminos y carreteras que comunicaban con la capital, por lo que la única
posibilidad de salir aquel día era esperar los trenes de la noche para ir hacia
Córdoba, Almorchón o Puertollano. Fue por ello por lo que esa tarde se
concentró en las estaciones de Peñarroya y Belmez una multitud de personas con
el fin de tomar alguno de esos trenes en una u otra dirección.
Todo quedó
frustrado al convocarse esa misma noche una huelga general ferroviaria en todo
el país que paralizó por completo la circulación de los trenes, razón por la
que el tren que, procedente de Almorchón, iba hacia Córdoba, quedó retenido en
la estación de Belmez. El tren que desde Córdoba venía en sentido ascendente sí
que llegó a salir, pero quedó parado en Alhondiguilla, por lo que no llegó a la
cuenca minera. El que desde Belmez salía hacia Almorchón y Madrid, que era el
mismo que venía de Córdoba, no salió por no haber llegado éste.
En cuanto a
los trenes de vía estrecha que salían hacia Puertollano, puesto que la
sublevación militar también había triunfado en Pozoblanco, habían quedado
suspendidos esa misma tarde y no se permitió la salida de trenes desde
Peñarroya en ningún sentido.
A partir de
entonces sólo La Maquinilla siguió funcionando con relativa normalidad, aunque
acusando la escasa producción en minas y fábricas durante esos primeros meses
de guerra. La línea de vía estrecha se puso en servicio para el uso público
entre las estaciones de Azuaga y Belmez, y para uso del ejército republicano
circularon por esta línea los trenes entre Puertollano y Villanueva de Córdoba,
utilizados por batallones de mineros procedentes de la cuenca de Puertollano y
que ayudaron a este ejército a tomar Pozoblanco el 15 de agosto, lo que
permitió la reapertura de la línea al quedar toda ella en territorio republicano.
Igualmente se reanudó el servicio de la línea desde
Belmez hacia Almorchón y Madrid, controlada también por el ejército
republicano. Entre Belmez y Córdoba la circulación quedó suspendida.
A finales del
mes de septiembre se inició la ofensiva del ejército nacional hacia la cuenca
minera. En su libro “La Guerra Civil en Córdoba”, Francisco Moreno Gómez,
afirma que eran tres los fines que se perseguían con ello: alejar al ejército
republicano de la línea férrea Sevilla-Mérida, que se había convertido en el
eje fundamental que tenían los nacionales para los movimientos de sus tropas
entre el norte y el sur de España; acabar con las peligrosas concentraciones de
obreros anarquistas de Azuaga; y por último, ocupar toda las minas y fábricas
de la cuenca del Guadiato, con un evidente interés estratégico y foco de las
ofensivas republicanas hacia Córdoba capital. Hay que añadir que en Azuaga y
Peñarroya-Pueblonuevo había sendos campos de aviación a disposición del
ejército republicano.
El ataque
hacia la cuenca minera se planeó al unísono desde Llerena y desde Córdoba,
debiendo confluir en una misma fecha en Peñarroya-Pueblonuevo. Se puede
comprobar la importancia que se le daría al posible movimiento de tropas por
ferrocarril, pues desde Badajoz se haría el ataque siguiendo la línea desde
Fuente del Arco hasta Peñarroya y desde Córdoba subiendo por la línea hacia
Belmez y Almorchón.
Por el lado
extremeño, en seis días, del 21 al 26 de septiembre, se tomaron consecutivamente
Ahillones, Berlanga, Azuaga y Granja de Torrehermosa, plantándose a las puertas
de Fuente Obejuna, que fue tomada finalmente el 1 de octubre. Para la defensa
de este pueblo, que se hizo con la ayuda de los mineros de Puertollano, se
enviaron desde Peñarroya unos 50 camiones y un tren repleto de obreros de
Peñarroya.
Por la zona de
Los Pedroches, una vez conquistado Pozoblanco por el ejercito republicano, la
vía estaba abierta entre Peñarroya y Puertollano, y viendo la gravedad de lo
que estaba sucediendo, la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (S.M.M.P.)
decidió enviar la mayor parte de las locomotoras y vagones de la vía estrecha a
la zona de Puertollano, suponiendo que allí estarían más protegidos de posibles
ataques. Sin embargo, un informe del Servicio Militarizado de la S.M.M.P. de
octubre de 1937 veía las cosas de otro modo, indicando que:
"Este ramal de la Compañía de los Ferrocarriles de
Peñarroya y Puertollano, filial de la Sociedad de Peñarroya, tiene liberada y
en explotación normal solamente su línea de Peñarroya a Fuente del Arco, vía de
excepcional importancia por unir, a lo largo del frente, la zona de Córdoba con
la de Extremadura.
Las
dificultades con que ha habido que luchar para tener organizado este servicio
tan importante para la Patria resaltan con sólo señalar que a la entrada en
Peñarroya del Glorioso Ejército Nacional, huyeron con los rojos la casi
totalidad del personal especializado, quedando únicamente 68 empleados y
obreros de un total de 341, y llevándose consigo gran cantidad de material, no
dejando más que el siguiente:
2 locomotoras
de un total de 23
5 coches de un total de 63
1
furgón de un total de 17
224
vagones de un total de 530
Con todo esmero y fervor patriótico, con trabajo
perseverante, y sin tener en cuenta la cuestión económica, se han vencido estas
dificultades capacitando nuevo personal, improvisando y alquilando a cualquier
precio locomotoras de otros ferrocarriles".
Continuará...
Fuente: La maquinilla, Asociación para una Vía Verde en el Guadiato
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 Planos para la construcción de un refugio antiaéreo en la estación de Belmez (Fuente: Archivo de la Curiosidades : Últimas noticias CHATARRAS RAID 2024 CordoClicks presenta en Peñarroya-Pueblonuevo la nueva figura de su colección que representa a un minero del Guadiato El “SÚPER APERITIVO”, que pudimos degustar en el Bar de la “Peña Flamenca La Minera” |