Publicado el 04 de Octubre de 2010, Lunes
Belmez - Actualidad - Greenpeace pide
al Ayuntamiento de Belmez que no autorice la instalación de la incineradora
Las alegaciones enviadas por Greenpeace
a la alcaldesa del municipio cordobés exponen los peligros de las nuevas
técnicas de incineración de residuos
Greenpeace ha remitido hoy al Ayuntamiento de Belmez (Córdoba)
alegaciones al proyecto para la construcción de una planta de gasificación por
plasma de residuos urbanos e industriales. En los últimos meses, han surgido
diferentes propuestas empresariales en Andalucía basadas en la quema
indiscriminada de residuos bajo denominaciones tipo “arco de plasma, pirólisis
o gasificación”, que pretenden esconder el término incineración e incineradora,
denostados y rechazos por la sociedad.
Tras saber que la empresa Innovación y Nuevas Energías Andalucía SL había
presentado un proyecto para construir una incineradora de residuos en Belmez
(Córdoba), Greenpeace se puso en contacto con el Ayuntamiento para recabar toda
la información sobre el mismo. Como en otros casos, los promotores han
entregado una escueta memoria donde esbozan sus pretensiones, minimizan los
problemas asociados a su actividad y se centran en demostrar los beneficios que
supondría para Belmez autorizar la planta. Las alegaciones de Greenpeace resaltan, sin embargo, como el proyecto
presentado producirá graves efectos sobre la salud de las persona (no existen
técnicas limpias de incineración de residuos). Son una importante fuente de
contaminación ambiental que producen dioxinas y furanos, metales pesados
(cadmio, mercurio, plomo, etc.), y compuestos orgánicos volátiles (tolueno,
diclorobenceno, hexaclorobenceno y otras 186 sustancias más). El proyecto incumple el Plan Director Territorial de Gestión de Residuos no
peligrosos de Andalucía 2010-2019 y no es necesario energéticamente. También
cabe destacar cómo proyectos similares han sido desestimados en otros lugares
de España y Andalucía (el municipio de Huéscar, en Granada, descartó en mayo un
proyecto similar) ya que se trata de técnicas extremadamente caras de implantar
y mantener, y de las que no existen ejemplos de funcionamiento a escala
industrial. “Estos nuevos proyectos de incineración tratan de ocultar su verdadera
actividad bajo otros nombres, con el fin de evitar el gran rechazo que esta
técnica tiene en la sociedad”, ha declarado Julio Barea, responsable de la
campaña de Contaminación de Greenpeace. “Pedimos al Ayuntamiento de Belmez que
rechace frontalmente la planta incineradora, y apueste por la salud de sus
vecinos y la sostenibilidad, velando por el bien común frente al beneficio
económico de una empresa”, ha añadido.
Tecnología de
plasma para los residuos
Artículo publicado en consumer. Destruye todo tipo de restos con temperaturas de más de 1.500 grados y
puede generar energía, aunque su desarrollo se halla aún en una fase incipiente La aplicación de la tecnología de gasificación de plasma, según sus defensores,
permitiría contar con sistema moderno, limpio, eficiente y de la larga
duración, capaz de tratar todo tipo de residuos, incluso los más difíciles,
como neumáticos, productos peligrosos, sedimentos, plásticos, etc. El proceso
permite además generar energía y diversos productos que pueden aprovecharse.
Sin embargo, su desarrollo se encuentra todavía en una fase inicial, y sus
detractores afirman que es un proceso muy caro y no tan limpio como propugnan
sus impulsores. Esta tecnología se utiliza en la actualidad principalmente para destruir
desechos peligrosos, por su manera limpia y eficaz de acabar con ellos. Por
ello, algunas empresas están trabajando para utilizar este sistema como sistema
de valorización de residuos urbanos. El sistema consiste en un reactor con antorchas en las que se inyecta energía
eléctrica de alto voltaje y algún tipo de gas, como oxígeno, nitrógeno o argón.
Este proceso permite generar temperaturas cercanas a las de la superficie del
Sol (más de 1.500ºC) y obtener el estado de plasma, es decir, un gas cuyos
átomos han perdido o ganado electrones. De esta manera, los enlaces de las
moléculas se rompen y los residuos quedan en forma de átomos inofensivos. Posteriormente, la materia orgánica del residuo se convierte en un gas de
síntesis (syngas) compuesto por hidrógeno y monóxido de carbono que puede ser
utilizado para producir energía o combustibles líquidos. Por su parte, los
residuos inorgánicos se funden en el fondo del reactor, obteniendo un material
vitrocerámico que se puede destinar a la fabricación de productos abrasivos,
como aislantes de alta temperatura (lana mineral) o relleno de la bases de
carreteras. Este proceso permite generar temperaturas cercanas a las de la superficie del
Sol (más de 1.500ºC) En cualquier caso, Julián Uriarte, presidente de la Asociación Técnica para la
Gestión de Residuos y Medio Ambiente, ATEGRUS, subraya que la aplicación de
esta tecnología en la valorización de los residuos se encuentra todavía en un
estado muy incipiente, y su empleo en la actualidad es sobre todo para destruir
residuos peligrosos. Por ejemplo, la localidad palentina de Carrión de los Condes autorizaba
recientemente la construcción de una planta, para reciclar principalmente
neumáticos, que incluye entre sus sistemas de tratamiento esta tecnología. Sus
responsables, el Grupo Hera Holding, es una de las empresas pioneras en esta
técnica en España, y cuenta con un Centro de I+D en Castellgalí (Barcelona)
para mejorar este sistema. Por su parte, el municipio coruñés de As Somozas comenzaba recientemente la
construcción de una planta que incorpora la tecnología de plasma de la empresa
estadounidense Solena para acabar con desechos industriales como pinturas,
disolventes y neumáticos. La nave, con un coste de unos 60 millones de euros,
eliminará seis toneladas de basura por hora, y generará 15 megavatios de
electricidad, suficientes para suministrar a 15.000 viviendas, según sus
responsables. Asimismo, esta compañía planea poner en pie unas instalaciones
similares en la localidad
cordobesa de Bélmez. En cuanto a ejemplos a nivel internacional, la planta de gasificación de plasma
más grande del mundo se encuentra en el "Eco-Valle" de Utashinai
(Japón). Con tecnología de la empresa estadounidense Westinghouse Plasma, es
capaz de transformar hasta 280 toneladas de residuos diarios. Críticas al sistema No todo el mundo está de acuerdo en apoyar esta tecnología. Ecologistas en
Acción considera que en realidad se trata de un sistema de incineración
encubierto, y que por lo tanto, también tiene el peligro de que se formen
dioxinas, furanos y otros productos de combustión incompleta que desencadenan
procesos cancerígenos. Sin embargo, los defensores de este tipo de instalaciones afirman que cumplen
con los requerimientos medioambientales, reduciendo considerablemente las
emisiones de gases de efecto invernadero y otros compuestos nocivos, como
dióxido de azufren, mercurio, y óxidos de nitrógeno. Por otra parte, los expertos de Ecologistas en Acción añaden que estas plantas
requieren una gran cantidad de energía eléctrica y de agua, lo que puede poner
en peligro el abastecimiento para uso agrícola y humano. Jesús Rincón, químico del Consejo Superior de Investigaciones Científica (CSIC)
asevera que si bien con los gases resultantes se puede producir energía,
"tan sólo se amortiza una proporción muy pequeña del gasto eléctrico
generado durante el proceso". No obstante, este experto defiende la
técnica para procesar desechos peligrosos como los hospitalarios o los
radiactivos, que exigen un tratamiento más exigente. Asimismo, se trata de un
proceso muy caro, según un estudio de la Unión Europea, que calculaba unos
gastos de ente 150 y 300 euros por tonelada de residuo. Por todo ello, los ecologistas recuerdan que proyectos de este tipo de plantas
ya han sido rechazados, como por ejemplo en 2003 en la localidad de Alcorisa,
ubicada en la zona minera de Teruel. En definitiva, desde Ecologistas en Acción se aboga por la puesta en marcha de
un sistema de tratamiento de residuos que apueste decididamente por la reducción,
la reutilización y el reciclaje, evitando este tipo de instalaciones. ¿Aprovechar los residuos nucleares como combustible? Diversas investigaciones basadas en la gasificación del plasma buscan incluso
aprovechar los residuos nucleares. El Global Nuclear Energy Partnership (GNEP),
un programa de cooperación internacional impulsado por el Departamento de
Energía de Estados Unidos, trabaja en un nuevo reactor que aprovecharía estos
residuos como combustible, produciendo hasta 100 veces la energía de los
reactores convencionales y generando un 40% menos de residuos. Por su parte, científicos del Centro de Investigaciones ruso Kurchatov, del
Instituto austriaco Johann Radon y del Instituto Tecnológico Technion de Israel
trabajan en la denominada "fusión de la gasificación de plasma" (PGM
en sus siglas inglesas), que combina altas temperaturas y baja energía
radiactiva para transformar el desecho.
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