Las carrozas comenzaban su particular vuelta al municipio peñarriblense por la mañana mientras los jinetes y romeros se dirigían al paraje de las Picazas camino de la ermita de San Isidro para recibir a las carrozas y a los vecinos que se disponían a pasar un día en el campo. La tarde no acompañó y el fuerte aire que soplaba hizo que la tarde fuera un poquito desagradble y la afluencia de público no fue como se esperaba. Los vecinos y romeros de la localidad minera se quejan del poco afecto por esta tradición romera de San Isidro y muestran su malestar porque “muchas personas se desplazan a otras romerías de igual o peor tradición que esta de Peñarroya despreciando lo nuestro”, eran palabras de Antonio que aunque defraudado, también nos comentaba que “yo me lo paso siempre bien rodeado de la poca gente que estamos pero disfrutando de lo nuestro”.