Gran entierro llevo la eterna sardina por las calles del distrito de Peñarroya, en una noche fresca pero que tuvo sus muchos seguidores, acompañaban al entierro bastantes personas, además conforme hacía su recorrido eran más las personas que se unian a él.
Cabe destacar que los disfrazes eran modélicos, la sardina con su estocada casi perfecta, el cura un ejemplo y el monaguillo mayor como jefe de este evento estuvo a la altura adecuada.