Publicado el 18 de Junio de 2014, Miércoles Lourdes Paredes Cuellas
SALUD - Vivimos en Andalucía y en una provincia donde el sol es protagonista
la mayor parte del año. Sin embargo en la época estival es cuando más atención le
prestamos ya sea por el exceso de calor o porque estamos buscando un bonito
bronceado.
Patricia Contreras, dermatóloga del Hospital Valle del Guadiato, nos
recuerda las precauciones que debemos tener para prevenir el daño del sol y nos
alerta de que tenemos que ampliarlas al resto del año, sobre todo, en el caso
de aquellas personas que trabajan bajo una exposición solar muy alta y
continuada.
¿Tomar el sol puede ser beneficioso?
Claro que sí. El sol es
imprescindible para nuestra salud pero siempre que sea en su justa medida. Por
ejemplo, algunos de los efectos beneficiosos en el ser humano y que son muy
reconocidos son los siguientes:
-
Mejora
de algunas enfermedades dermatológicas bastante frecuentes como la psoriasis y
la dermatitis atópica.
-
Causa
un efecto positivo en el estado de ánimo.
-
Permite
el metabolismo de la vitamina D, que es muy importante sobre todo para los
niños y los ancianos.
-
Favorece
la circulación.
Sin embargo, también conlleva una serie de
efectos perjudiciales para la salud que deberemos de conocer.
¿Cuáles son las consecuencias de los excesos de sol?
Hay dos tipos de efectos, unos inmediatos como el enrojecimiento y
quemadura, pequeños daños oculares y bronceado, y otros a largo plazo entre los
que destacan el fotoenvejecimiento, la aparición de lunares, léntigos y
cánceres malignos.
Estos efectos no son independientes. Se sabe, por ejemplo, que aquellas
personas que sufrieron quemaduras solares cuando eran niños tienen una mayor
probabilidad de sufrir melanoma en la edad adulta, que es un cáncer con mal
pronóstico si no se detecta a tiempo por el especialista.
¿Pero tan frecuente
es el cáncer de piel?
La
mitad de los tumores que se descubren en el mundo son de cáncer
cutáneo. En España se diagnostican 3.200 casos anuales, una cifra que
aumenta un 10% cada año. Además, los datos señalan que el melanoma, el cáncer
de piel más agresivo, aparece en pacientes cada vez más jóvenes.
¿Todos somos igual de
vulnerables ante la exposición solar?
Definitivamente
no, existen diferentes tipos de piel y cada una de ellas tolera mejor o peor
los rayos de sol. Según una serie de características personales que estudiamos
en la consulta de Dermatología, catalogamos a nuestros pacientes en diferentes
grupos de riesgo. Así, se consideran personas con mayor riesgo de desarrollar
los efectos indeseables del sol aquellas que cumplan alguna de las siguientes
características:
-
Tener
más de 50 años.
-
Piel
clara, ojos claros y pelo rubio o pelirrojo (lo que denominamos fototipos
bajos) o que sufren quemaduras con facilidad.
-
Haber
sufrido quemaduras solares en la infancia, como ya hemos dicho.
-
Tener
más de 50 lunares.
-
Tener
muchas pecas.
-
Tener
familiares que han padecido o padecen cáncer de piel.
-
Pasar
demasiado tiempo al sol, ya sea por motivos laborales o de ocio.
-
Exponerse
al sol de forma intensa en cortos periodos de tiempo como ocurre en las
vacaciones.
-
Utilizar
o haber utilizado cabinas de bronceado.
-
Estar
trasplantado de algún órgano.
-
-
El 13 de Junio fue el
Día Europeo de la Prevención del Cáncer
de Piel, ¿cuál es el objetivo de este día?
-
Los
dermatólogos velamos por la salud de nuestros pacientes y por eso, de cara al verano, queremos concienciar
a la población de la problemática del cáncer de piel, hacer saber que pese a
las campañas de prevención los casos han incrementado en los últimos años de
forma importante. Pero sobretodo
queremos difundir que el cáncer de piel se cura en el 95% de los casos siempre
que se detecte a tiempo.
¿Cómo podría evitar o
minimizar los efectos del sol en mi piel?
Llevando a cabo una adecuada fotoprotección.
Una buena protección solar es imprescindible para disminuir la tasa de cáncer
de piel.
Para realizar una
correcta exposición solar tendremos que tener en cuenta los siguientes claves:
-
Lo
primero es permanecer en la sombra cuando sea posible y especialmente en las
horas centrales del día (11-16 horas). Usar sombrilla y gorras. No debemos
confiarnos en circunstancias que comportan una falsa seguridad como el aire
fresco o la nubosidad (ya que los rayos pueden atravesar las nubes).
-
Use
protección ocular (gafas) y filtros solares (de factor de protección 30 o
superior) antes de salir de casa (30 minutos antes de exponerse al sol),
repitiendo la aplicación cada dos horas, tras el baño o una sudoración
excesiva.
-
La
crema solar ha de aplicarse en todo el cuerpo, extremando la precaución en
áreas sensibles y expuestas como la cara, cuello, labios, cuero cabelludo,
hombros y escote. Use también protector labial.
-
La
exposición solar debe de ser progresiva. Deje que su piel se acostumbre al sol
de forma gradual y sobretodo evite las quemaduras solares.
-
Beber
agua y líquidos para evitar la deshidratación. Sobre todo niños y ancianos
-
Evite
los perfumes y colonias alcohólicas que contengan esencias vegetales, porque
actúan como fotosensibilizantes.
-
Cuidado
con los medicamentos que pueden inducir fotosensibilidad.
-
Evite
la exposición solar en menores de 3 años.
¿Cómo se aplican de modo correcto las cremas de
protección solar?
Los fotoprotectores deben aplicarse
una media hora antes de salir de casa y con la piel seca, renovándolos
posteriormente con una periodicidad de 2 o 3 horas o antes si nos hemos bañado
o sudado en exceso. Las cremas deben aplicarse en cantidad suficiente sin
olvidar las áreas más sensibles de nuestro cuerpo como cara, cuello, cuero
cabelludo, escote y hombros.
Y con las salas de bronceado, ¿qué precauciones tenemos que tener?
Recientemente la FDA (Food and Drug Administration)
ha emitido una orden en la que eleva el riesgo de usar las salas de bronceado
de bajo a moderado por su relación con el desarrollo de melanoma.
Según la Academia Americana de Dermatología, quienes
se hayan expuesto a los rayos UVA en cabinas de bronceado tienen un 59% más de
riesgo de desarrollar un melanoma, dato que aumenta con cada uso. En el 2013 se
prohibió su uso en los dos principales estados de Australia, convirtiéndose su
práctica en ilegal, y para el año 2015 estará prohibida en cinco de los seis
estados de este país.
Es importante que los usuarios de
estas cabinas acudan frecuentemente al dermatólogo para que valore su piel y
lunares con el fin de detectar un posible cáncer de piel de forma precoz.
Entonces ¿Es importante que revise mis lunares con
periodicidad?
Sí muchísimo. Nos esforzamos continuamente con
campañas y comunicaciones a los medios de la importancia de la revisión de
nuestra piel por parte de los dermatólogos.
Como consecuencia de la radiación solar algunos de
nuestros lunares pueden malignizarse. Se aconseja una revisión anual por un
dermatólogo, incluso en aquellas personas que no tengan antecedentes personales
o familiares de cáncer de piel. Además, es recomendable que al menos una vez
entre las periódicas consultas con el médico especialista, cada uno realice un
examen de sus lunares con la finalidad de detectar cambios durante este tiempo
(signos de alarma). Para ello, se aconseja aplicar la conocida regla del
ABCDE, que consiste en estudiar los siguientes parámetros:
A: Asimetría.
Diferencias en cuanto a la morfología de la lesión
se pueden asociar a malignidad.
B. Bordes.
¿Tiene los bordes irregulares? Desflecamiento y
festoneamiento del borde aparecen en nevus atípicos o melanomas.
C. Color.
Los lunares tienen habitualmente tonos marrones
claros y oscuros distribuidos homogéneamente. La presencia de 3 o más colores
es indicativo de consulta con el especialista.
D. Diámetro.
Por lo general, los lunares atípicos o melanoma
tienen un tamaño mayor a 6 mm.
E. Evolución.
Cualquier cambio en forma, tamaño, color u otras
características como el sangrado o el picor constante son signos y síntomas que
le están indicando la necesidad de una valoración urgente con el Dermatólogo.
Si teniendo en cuenta estos parámetros le preocupa
algún lunar deberá acudir lo antes posible al dermatólogo.
Conocer estas características puede contribuir al
diagnóstico precoz del cáncer de piel siendo éste el principal factor para el
éxito en el tratamiento.
|