Publicado el 28 de Febrero de 2016, Domingo Lourdes Paredes Cuellas
Peñarroya-Pueblonuevo - Actualidad - Desde IU de
Peñarroya-Pueblonuevo, queremos saludaros, expresando que:
El día 28 de febrero
celebramos el día de Andalucía, pero no solo celebramos la conmemoración del
día de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico
de Andalucía del año 1980, que nos dio plena autonomía, superando aquellas
vicisitudes que nos excluían como Comunidad histórica. Tiempo atrás se
identificaba con el 4 de diciembre, cuando se celebraron las grandes manifestaciones
autonomistas de 1977.
Creemos que lo que
celebramos es el día donde se reconoce a Andalucía como un gran pueblo, donde
se le hace justicia como hacedor de un Estado.
Un reconocimiento a su
historia desde sus albores. Sin lugar a dudas la cultura más antigua de
occidente.
A la tierra de la mítica
monarquía tartésica, de los reyes, Gerión, Gargoris, Habis, Argantonio, donde
se pone de manifiesto la riqueza de nuestra tierra, donde ya en milenios antes
de cristo, se hablaba de apicultura, de abundancia de metales, de ganado, de
agricultura, de escritura, de leyes.
De contactos con otras
civilizaciones como la fenicia, donde datamos la ciudad más antigua de
occidente que según las fuentes, fue Gadir, Gades o Cádiz fundada en el
1.100ac.
A esa esponja civilizadora
que ha sabido culturizar y culturizarse, mezclarse con los diferentes pueblos
que en la historia, pues han pasado por aquí atraídos como por un imán y que
forman parte de nosotros mismos. Fenicios, griegos, cartagineses, romanos,
visigodos, árabes, que conformaron junto al sustrato autóctono, pues una
realidad territorial y cultural que en muchas fases de la historia fue
capitalidad del mundo conocido, cultural, económica y científicamente hablando.
Capitalidad económica del
Imperio español de los siglos XVI y XVII , donde llegaba el oro y la plata
americana.
Por estas circunstancias,
como se decía en el siglo XVIII, en el mosaico de pueblos que conforman España,
Andalucía debe ocupar un lugar de primer orden, por su indudable personalidad
geográfica, económica y social, no sólo ajena a la peculiar forma de vida
gallega o catalana, sino marginada de la propia Castilla, que siempre la tuvo
como tierra conquistada, con relaciones coloniales, más que de soberanía
castellana compartida.
Así se abogaba en este
periodo por la disolución de un régimen señorial, un inadecuado sistema de
propiedad y explotación de la tierra, las oligarquías y el caciquismo.
Lo que desembocó, en la
Revolución de septiembre de 1868 que destronó a la reina Isabel II, dando lugar
a una monarquía parlamentaria y después a la primera república española de
1874.
La experiencia negativa de
la República Federal, marcó definitivamente al campesinado de la baja
Andalucía.
La carencia de una burguesía
urbana, como por ejemplo la Catalana, en busca de la modernización económica,
de esa revolución burguesa regeneradora, esa carencia daba lugar en Andalucía
al predominio de las relaciones de producción capitalista dependientes,
subordinadas al capital terrateniente, básicamente rentista y absentista y al
capital foráneo.
Esta dependencia es opuesta
a la recuperación catalana o vasca, con una creciente burguesía de negocios que
aspira a modernizarse invirtiendo en sus negocios y no tiene aspiraciones como
los terratenientes andaluces que a lo que aspiran es a vivir de sus rentas de
grandes latifundios, lo que lleva a la inestabilidad del campo andaluz y por
ende a la pobreza de nuestra tierra modelo de subdesarrollo.
En el siglo XX, pues
destacar la figura de Blas Infante y su regeneracionismo como ingrediente
ideológico típico de las corrientes intelectuales y de los planteamientos
burgueses y pequeño burgueses. Donde destacamos frases como esta:
“No hay unidad y no hay
voluntad común, como símbolos de la fuerza de un pueblo, todo ello da lugar a
la carencia de un espíritu de libertad, a la conciencia de pueblo”.
La dictadura de Primo de
Rivera, impide el despliegue de este movimiento andalucista y la formulación de
bases ideológicas, tanto en lo económico como en lo político, aunque en 1916,
el Centro Andaluz de Sevilla, publica un manifiesto y un programa regionalista.
“Liberar a todos los
andaluces del hambre y de la incultura, convertir al jornalero en agricultor,
liberando a las tierras andaluzas. Conseguir los recursos financieros y económicos
para la descolonización andaluza. En suma nos proponemos crear un pueblo culto,
consciente y libre, capaz de sentir, de amar y defender el ideal”.
En la segunda República los
Centros andaluces se convirtieron en la Junta liberalista de Andalucía.
Tras su fracaso donde se
incluye la pretendida reforma agraria y el golpe franquista, Andalucía se
convirtió en lo que era en los siglos anteriores, es decir en un gran
latifundio para señoritos que no tenían la conciencia burguesa requerida para
el despegue social y económico de nuestra tierra, abocándonos a la incultura de
la charanga y la pandereta, mientras las zonas del norte, Cataluña y País Vasco
despegaban económica y socialmente fieles a su tradición.
Solamente se puede hablar en
Andalucía de despegue económico en estas fechas o desde comienzos del XX, en
algunas zonas de la Baja Andalucía donde aparece algo de maquinaría agrícola o
en zonas mineras de Córdoba concretamente Peñarroya-Pueblonuevo pero con
explotaciones extranjeras que se llevan las ganancias a sus países de origen,
junto a la incipiente industrialización malagueña.
Desde finales del XX al XXI,
la prometida California del Sur por el partido socialista que es el que ha
gobernado nuestra Comunidad autónoma, ha sido un fracaso después de 38 años
gobernando, ya que seguimos ocupando los últimos puestos en España y Europa.
Sin hacerse las reformas tan
necesarias que necesitamos, con una presidenta que parece ser la líder del PSOE
en España, viendo los últimos acontecimientos, que sólo pretende hablar de ella
y no hablar del papel de Andalucía en la pretendida nueva confección del
organigrama territorial, criticando los movimientos federales del Norte de
España y sintiéndose a gusto en el regionalismo actual y con el millón de
parados que tenemos.
Y no siendo capaz de poner
en valor todas las potencialidades de nuestra tierra..
En IU, vamos a ir a celebrar
el día de Andalucía recordando nuestra historia y reconociendo que otra
Andalucía es posible y en ese afán y ese recuerdo deben de impregnar ese día.
Recordarle a su presidenta,
que ella no es la personalización de Andalucía, que Andalucía la formamos
también personas que no pertenecemos al grupo del PSOE y no estamos de acuerdo
con sus postulados.
Después de 36 años de la
aprobación del estatuto, 6 de cada diez jóvenes andaluces aspirantes a tener un
empleo no pueden tenerlo.
Treinta y seis años después
1 de cada 3 mujeres andaluzas, están en paro.
Treinta y seis años después,
la tasa de paro andaluza es casi 10 puntos superior a la media estatal y el
porcentaje de la producción industrial sobre el PIB, 6 puntos por debajo.
Treinta y seis años después,
el porcentaje de parados de larga duración es de casi del 50%, cuando en
Andalucía al comienzo de la crisis (2008), este porcentaje era del 14%.
Treinta y seis años después,
la mitad de la población infantil en Andalucía se encuentra en riesgo de
pobreza, según la Asociación pro Derechos Humanos.
Treinta y seis años después,
se producen 5000 desahucios, cada año en Andalucía.
Treinta y seis años después,
una mujer andaluza, tiene que trabajar 80 días más que el hombre para ganar el
mismo salario por el mismo trabajo.
Acabo con algunas frases de
Blas Infante, andaluz de Casares y cabeza de la Junta liberalista de Andalucía.
“Andalucía es una
aspiración, un ideal para los andaluces. La Andalucía de alma robusta, fuerte y
prepotente, la Andalucía culta, industriosa, feliz que ha de imponer el encanto
de su genio en la realización del Ideal Español”.
O esta: “Andalucía es un
pueblo amante de la vida. Su genio es hermosamente pagano, perseguido casi
muerto, el genio de Andalucía tiene aún elocuentes manifestaciones, en los
cantos, en las liturgias, en las fiestas, en las costumbres, en el arte de sus
hijos, hasta en el andar del pueblo”.
Os deseamos a todos y a
todas, feliz día de Andalucía. Salud.
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