Publicado el 02 de Mayo de 2017, Martes Lourdes Paredes Cuellas
Peñarroya-Pueblonuevo - Política - AL PLENO
DEL AYUNTAMIENTO DE PUEBLONUEVO
D Pedro Ángel
Cabrera Ruiz, Portavoz del grupo de Izquierda Unida en el ayuntamiento de
Peñarroya-Pueblonuevo, al amparo de lo dispuesto en el Reglamento de
Organización y Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales,
presenta para su aprobación la siguiente PROPUESTA DE ACUERDO/MOCIÓN SOBRE
EL PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA 2017.
EXPOSICIÓN
DE MOTIVOS
El Grupo Parlamentario
Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea ha registrado una enmienda
a la totalidad pidiendo la devolución al gobierno del proyecto de Presupuestos
Generales del Estado (PGE) para 2017. Hay motivos de sobra para exigir la
retirada de este proyecto y, sobre todo, existen alternativas presupuestarias
mejores para nuestro país y para la mayoría social.
España aún no ha recuperado
los niveles de PIB per cápita existentes en 2007, tenemos 2,5 millones de
empleos menos que antes de la crisis y el 28% de las personas viven ahora en
riesgo de pobreza o exclusión social. Esta auténtica década perdida responde en
buena medida a los recortes fiscales que se han aplicado durante los últimos
años, y que el actual proyecto de PGE consolida y da por buenos.
El gobierno del Partido
Popular insiste en aplicar una política económica –nítidamente recogida en sus
PGE– que presenta claros límites para abordar los grandes retos económicos y
sociales que tiene el país. Es más, el proyecto de PGE del gobierno resulta
contraproducente para abordar dichos desafíos, puesto que el gobierno sigue
cargando los ajustes macroeconómicos sobre las espaldas de la mayoría social y
con estos presupuestos deja atrás a un tercio de los ciudadanos y dificulta el
cambio de modelo económico. Profundizar la democracia en nuestro país significa
no dejar a nadie atrás.
Nuestra alternativa se basa
en unas prioridades de política económica muy diferentes a las que tiene el
proyecto del Partido Popular. Por un lado, los PGE presentados por el gobierno
vuelven a priorizar una drástica reducción del déficit público, a un ritmo
innecesariamente alto (del 4,3% al 3,1% del PIB). Este ritmo es incompatible
con los objetivos de las políticas públicas que deberían centrar nuestro
esfuerzo: cerrar la fractura social, transformar nuestro modelo de crecimiento
y potenciar el empleo de calidad.
Por otro lado, se vuelve a
insistir en lograr esa reducción del déficit mediante la consolidación de los
recortes en el gasto público, a la vez que se renuncia a poner en marcha una
reforma fiscal que le pida más a quien más tiene, y que resuelva el problema de
la insuficiencia de ingresos que nos aleja de los países de nuestro entorno.
Los presupuestos presentados
para 2017 suponen un recorte en el gasto de 5.000 millones de euros respecto a
lo que se presupuestó para 2016, recorte posibilitado por el acuerdo en el
Congreso de los diputados del GP PP y GP PSOE -entre otros- del techo de gasto
y del límite del gasto no financiero. De hecho, estos presupuestos vienen a
normalizar los recortes que se han producido desde 2010 en los servicios
públicos fundamentales, consolidando una pérdida de derechos que en su momento
se presentó como algo “transitorio” derivado de una situación excepcional. El
límite de gasto no financiero es 60.000 millones de euros inferior al de 2010.
Estos presupuestos no
revierten los recortes y seguirán alejándonos –un año más–de los países más
avanzados de nuestro entorno. En 2016, el gasto público total en proporción al
PIB fue en España 5 puntos más bajo que la media de la Eurozona. Pero esta
ratio volverá a reducirse en 2017, porque con un crecimiento nominal estimado
del 4%, el gobierno presenta un presupuesto en el que el gasto se congela. En
vez de converger con Europa, la política presupuestaria del Partido Popular nos
aleja cada vez más.
Desde el punto de vista de
los ingresos, la renuncia a abordar con decisión la reforma fiscal que necesita
urgentemente España para asegurar la financiación de las políticas públicas
hace que el incremento de los ingresos sea únicamente el que se deriva del
propio crecimiento nominal de la economía. Nuevamente, esto nos impide
converger con Europa, ya que los ingresos fiscales totales en relación con el
PIB están en nuestro país 8 puntos por debajo de la media de la Eurozona.
La urgencia de una reforma
fiscal no sólo se justifica por estas diferencias estructurales en las ratios
de ingresos y gastos con la media europea, sino por la propia evolución
reciente de los ingresos públicos y su relación con el crecimiento de la
actividad económica. Las reformas regresivas aprobadas por el Partido Popular
en 2015 –que entre ese año y 2016 han supuesto una pérdida de 12.300 millones
de euros para las arcas públicas–, junto con los cambios en la distribución de
la renta –mayor desigualdad y devaluación salarial–, han erosionado la
recaudación de impuestos fundamentales como el IRPF y el Impuesto de
Sociedades. Por ello, los ingresos públicos están creciendo sustancialmente por
debajo de lo que deberían hacerlo como consecuencia del crecimiento del PIB.
Esto es especialmente grave
en el caso del Impuesto de Sociedades, a pesar de que los beneficios
empresariales se recuperan y el resultado neto contable de las empresas se
encuentra ya en niveles de 2007, la recaudación del Impuesto de Sociedades es
mucho más baja (aproximadamente 20.000 millones de euros inferior a la de antes
de la crisis).
Esta debilidad de los
ingresos públicos –que se da incluso en un momento de recuperación del
crecimiento económico– junto a la decisión política de priorizar la reducción
del déficit sobre otros objetivos, hacen que los PGE presentados por el
gobierno no atiendan a las verdaderas prioridades de política económica que
tiene España.
La alternativa
presupuestaria que aquí presentamos, sin embargo, se configura a partir de
prioridades diferentes a las del gobierno y, desde nuestro punto de vista,
representa mejor los intereses de la mayoría social del país.
Mientras que las prioridades
del gobierno están centradas exclusivamente en la consolidación fiscal, el
control presupuestario y la drástica reducción del déficit público, las
nuestras pueden resumirse en cuatro grandes ejes: reducir el déficit social,
transformar y modernizar el crecimiento económico, crear empleo de calidad y
abordar medidas estructurales que incrementen la recaudación fiscal.
El
Déficit Social, de Financiación y de Empleo.
España es el uno de los
países europeos donde más han aumentado las desigualdades desde el inicio de la
crisis, hasta situarse entre los niveles más elevados de inequidad, pobreza y
exclusión social en el marco de la UE. Mientras que el Índice de Gini se ha
mantenido estableen los países de la Eurozona, en un valor en torno a 30, en
España ha pasado del 31,9 en 2007 al 34,6 en 2015, uno de los valores más
elevados de nuestro entorno. Además, España es uno de los países de la UE donde
la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más
elevadas, y no deja de crecer.
El gobierno se empeña en
señalar una y otra vez al desempleo como el único determinante de la
desigualdad en nuestro país, pero no es así. Las recientes reformas laborales,
y la devaluación de los salarios, han conllevado que la pobreza y la exclusión
social no se concentren exclusivamente en la población desempleada. Hoy, tener
un trabajo en España ya no es condición suficiente para escapar de la pobreza,
puesto que casi el 15% de los trabajadores en nuestro país está en dicha
situación. Así, a pesar del empleo
creado en 2015 y 2016, las tasas de pobreza y exclusión apenas se han reducido,
como consecuencia de la fuerte precariedad y la mala calidad del empleo.
Del mismo modo, la erosión
del Estado de Bienestar derivada de las políticas de recortes de los años
pasados explica también esta situación. Se necesitan por tanto políticas
específicamente dirigidas a reducir las desigualdades, y a erradicar la pobreza
y la exclusión social. Se necesitan medidas dirigidas a mejorar la situación de
los más perjudicados, una potente labor redistributiva impulsada por el sector
público (por la vía de los ingresos y los gastos) y una recuperación del
crecimiento de los salarios. Estas políticas, además, deben diseñarse de forma
que sean herramientas eficaces para luchar contra las desigualdades entre
mujeres y hombres.
España mantiene un déficit
social con los países más avanzados de nuestro entorno que resulta prioritario
corregir. De acuerdo a los datos más recientes de Eurostat, mantiene un déficit
estructural con la Eurozona en protección social cercano al 5% del PIB. Desde
nuestro punto de vista resulta más importante corregir el déficit social de
nuestro país que reducir el déficit público, tal y como pide Bruselas.
Además, cerrar el déficit
social que tiene nuestro país exige dar un paso adelante para atajar la
discriminación de las mujeres. Esto es clave, pues impulsar la igualdad supone
no sólo trabajar en pro de la justicia social, sino aprovechar también el
potencial productivo y creativo de nuestra sociedad
Es necesario recuperar los
servicios públicos y desarrollar políticas necesarias para transformar el
modelo de crecimiento de la economía española. Hay que dotar
presupuestariamente algunas políticas estratégicas, como las orientadas a
revertir los recortes en educación y sanidad, garantizar el poder adquisitivo
de las pensiones, poner en marcha un programa de renta garantizada para
combatir las situaciones de pobreza monetaria, o recuperar las inversiones
públicas, en especial las relacionadas con la transición energética y la
innovación. Esto es incompatible con mantener congelado el gasto público y
seguir reduciendo su peso en el PIB, como propone el Partido Popular para 2017.
Por el contrario, la propuesta que formulamos supondrá dotar con 19.500
millones de euros adicionales estas políticas públicas.
Al mismo tiempo, la adecuada
financiación de las políticas públicas requiere resolver progresivamente la
insuficiencia de recursos públicos: mantenemos el objetivo de subir los
ingresos al menos un 3% del PIB durante el conjunto de la legislatura. Para el
año 2017, y mientras que se implementa una reforma fiscal integral, se
adoptarían medidas en distintas figuras tributarias para conseguir que la
recaudación aumentase en 7.525 millones de euros. Adicionalmente, el efecto
expansivo que se derivaría del anterior aumento del gasto público permitiría
recaudar otros 4.049 millones de euros, con lo que al final el aumento total de
ingresos públicos ascendería a 11.574 millones de euros. Gracias a estas
medidas, el peso de los ingresos públicos en el PIB en 2017 sería mayor: el
38,8% del PIB.
Este aumento de los ingresos
previsto es inferior al aumento de los gastos, y la consecuencia es que el
déficit público continuaría reduciéndose, aunque a un ritmo más lento que lo
que se deriva del objetivo negociado por el gobierno con las autoridades
europeas para 2017. Es necesario llevar a cabo una renegociación de este
objetivo, para situarlo en una cifra que sea coherente con las verdaderas
prioridades económicas y sociales de España.
En 2017, la política
presupuestaria alternativa que proponemos permitiría la creación directa de
33.000 nuevos puestos de trabajo en la administración central, y otros 31.000
en las Comunidades Autónomas. Manteniéndose este ritmo a lo largo de toda la
legislatura, sería posible recuperar todo el empleo público que se ha perdido
como consecuencia de las políticas de austeridad.
A esas cifras habría que
añadir una ampliación de la Oferta Pública de Empleo (OPE) de 90.000 nuevas
plazas (360.000 en cuatro años) cuyo objetivo sería la cobertura con plazas de
funcionarios, de los actuales puestos de interinos. Este OPE no supondría un
incremento presupuestario ya que estaría orientada a estabilizar los empleos
públicos ya existentes. Igualmente, se eliminaría la tasa de reposición para
que cada administración pudiese adaptar la plantilla a sus necesidades para la
prestación de servicios públicos.
Finalmente, proponemos la
creación directa de 75.000 nuevos puestos de trabajo a través del Plan de
empleo para personas en situación de desempleo de larga duración. Este Plan
será financiado por el Estado, pero gestionado municipalmente.
Déficit
con Andalucía y Córdoba.
Los PGE presentados no
cumplen con el Estatuto de Autonomía para Andalucía que exige que la inversión
en nuestra Comunidad sea la del peso poblacional de Andalucía en España.
Tampoco contienen un Plan de Empleo para Andalucía, a pesar de que la tasa de
desempleo en Andalucía está cerca del 30% de la población activa.
En el caso de la provincia
de Córdoba, son los peores presupuestos presentados, tanto en el nivel de
inversión, como en lo relativo a las políticas sociales, dependencia, igualdad,
educación, pensiones…
Con estos recortes en
nuestra provincia, es evidente que ni tienen intención de crear
infraestructuras, como la reconversión de la Nacional IV en autovía y
evidentemente de no devolvernos, los fondos que se nos adeudan de la minería,
que a más de dos meses, de registrar nuestra pregunta sobre dichos fondos, aún
no hemos recibido respuesta por parte del gobierno del Partido Popular, en otro
acto antidemocrático y de incumplimiento de las leyes
Por todo lo anteriormente
expuesto, el grupo IULV-CA eleva al pleno la adopción del siguiente,
ACUERDOS
1. EL
Pleno rechaza el Proyecto de Ley de PGE
para 2017.
2. Insta
a los alcaldes y concejales de Andalucía y la provincia de Córdoba, a rechazar
el Proyecto de ley de Presupuestos Generales de Estado para 2017.
3. Dar
traslado del acuerdo a los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados.
En
Peñarroya-Pueblonuevo, a 2 de mayo de 2017
Fdo.
PEDRO ÁNGEL CABRERA RUIZ
Portavoz
del Grupo Municipal de IULV CA
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