Publicado el 17 de Septiembre de 2014, Miércoles José Alonso Ballester
Peñarroya-Pueblonuevo - Entrevistas - Gracias
a una magnífica entrevista que le hizo nuestro también paisano Joaquín Rayego
para la Asociación “Desde la Cima”, que muy amablemente nos ha cedido esa
entrevista
Emi Bonilla lleva mucho tiempo esperando que
su ciudad, Peñarroya-Pueblonuevo, le rinda ese merecido homenaje a su larga y
exitosa carrera artística que le ha llevado entre otras muchas cosas a cantar
junto a grandes figuras de la Canción Española y del Flamenco como son por
ejemplo Rocío Jurado, Antonio Molina, Celia Gámez, Enrique Montoya o Manolo
Escobar, entre otros grandes artistas; incluso fue elogiado nada más y nada
menos que por Los Beatles y por aquel genial cantante que fue John Lennon. A
través de otro paisano nuestro, Joaquín Rayego Gutiérrez, Guadiato Información
sí quiere rendir homenaje hoy a una de las personas que nosotros consideramos
grandes e ilustres peñarriblenses, que no solo destaca por esa impresionante
carrera artística que comenzó muy joven sino por el amor que nunca ha dejado de
profesarle a su tierra y por haber llevado siempre por bandera a
Peñarroya-Pueblonuevo, como él mismo dice siempre nació en Pueblonuevo del
Terrible y eso no se lo quitará nadie nunca. A continuación reproducimos
íntegra la entrevista que Joaquín Rayego le realizó a Emi Bonilla el pasado mes
de agosto en la ciudad que para este gran artista es su ciudad de sentimiento y
adopción, Málaga, agradeciendo la cesión de la misma a la Asociación cultural Y
Patrimonial Desde la Cima” que es para quien se realizó esta entrevista.
EMI BONILLA. PREGONERO DE COPLAS.
Por Joaquín Rayego Gutiérrez. Málaga, 5 de
agosto de 2014.
Su nombre de pila es Emiliano Bonilla Pozo,
presume de haber nacido en Pueblonuevo del Terrible (Córdoba) y se sabe malagueño
de sentimiento y de adopción. Le llamo por teléfono, invocando mi condición de
paisano y le comento que le conocí gracias a la radio amiga, cuando estaban de
moda la Copla y el Folletín y cuando nuestro entrevistado comenzaba a descollar
en el mundo de la música, formando exitoso trípode con Enrique Montoya y Manolo
Escobar. Quedamos emplazados en Málaga para darnos la mano, para hablar de sus
vivencias musicales, de la experiencia que acumuló y del legado artístico de su
“Tablao Flamenco” -en el número 52 del Paseo de Salvador Rueda- punto obligado de
encuentro de celebridades, de turistas, y de buenos “aficionaos”. Lo espero
repasando notas y tomando un refresco frente a la estación de trenes “María
Zambrano”. No tarda mucho en llegar e inmediatamente nos reconocemos, ¡Y esa
tierra nuestra, qué tendrá...!. Tras un cordial prolegómeno, en que aparecen
como invitados nuestros familiares y el pueblo, se inicia la conversación. La
añoranza de desleídas figuras y de tibios paisajes, encallados en los bajíos de
la imaginación, hacen fluido el diálogo y dan pie a preguntar:
Pregunta.- Paisano, ¿“De dónde son los
cantantes”, que decía el viejo “son”?.
Respuesta.- Pues yo siempre digo que soy
cantante por la gracia de Dios y que desde el punto y hora en el que nací, he
querido convertirme en figura de la copla y dar categoría a mi pueblo, al que
siempre miento en mi conversación. Soy cantante para regalar, al que me escuche,
mi amistad y mi amor.
P.- Malagueñas y verdiales se acomodan bien a
su voz. ¿Es el término “Terrible” más difícil de rimar?.
R.- Nunca he olvidado a mi pueblo, lo llevo
en mi corazón. Fue paseando por el “Llano”, que un paisano me animó a
presentarme a una gala que tuvo lugar en el Teatro Duque de Rivas, de Córdoba
que se llamaba “Fiesta en el Aire”. Conseguí el primer premio y actué allí
varios domingos, luego fue que llegó al Gran Teatro Luisita Esteso y “Carcajadas”,
su espectáculo. Alguien le habló de mí y me contrató, tomé interés por el cante
y me aconsejaron que me fuera a Madrid. Eso hice.
P.- La letra de una vieja Murga dice que
“hubo un baile azul en el Terrible”. ¿Cómo comienza este cuento?.
R.- Te decía que desde que nací siempre tuve
el gusanillo de cantar. Yo siempre iba a coger la Maquinilla con una cesta de
mimbre que contenía la comida de mi padre y que me preparaba mi hermana Mª
Nieves, la cesta era cuadradita y diariamente yo me iba con ella a la mina.
Mientras mi padre y sus compañeros comían, yo les distraía con mis canciones y
en ocasiones me acompañaron hasta dejarme en el tren.
P.- Al Casino del Terrible lo echan abajo la desidia
y la cerrazón. El gran Teatro Zorrilla, testigo de sus comienzos, también
desapareció.
R.- Como antes te decía, con el dinero
obtenido de aquel primer premio le eché valor y monté un espectáculo con
artistas cordobeses. Se llamó “Mi cante por bandera” y el primer lugar donde se
estrenó fue en el Teatro Zorrilla, que ese día estaba a tope. No faltó ni uno
solo de mis paisanos y si alguien de entonces vive allí, te lo confirmará. En
otra ocasión fui contratado en la feria, para actuar en la Caseta Municipal
junto a “Los Pecos”, se atendía así a un público muy variado y después vendría
el Casino, lo que constituyó un gran orgullo para mí. Al enterarme por ti de su
actual situación, mi querido paisano, te aseguro que si tuviera poder me pondría
ante la puerta, con los brazos abiertos y en cruz, para que no pudiera entrar
la piqueta. Si tiran ese edificio, se cae una parte de mí.
P.- A Armando Gutiérrez -Rapsoda Trianero- le
oí una anécdota de otro tiempo. Declamaba aquello de “Ay, amor, que se la lleva
el agua”, cuando un vendaval les echó abajo el tablao. ¿Tendría una anécdota
parecida que contar?.
R.- En esa época de que hablas estaba la Copla
en todo su apogeo, pero nada era fácil. Cierro los ojos y pienso en los pocos medios
que había, en que todo progresaba a fuerza de mucha ilusión, cada pueblo era
una actuación y volvías al año siguiente para que no te olvidaran. Si la
taquilla no llegaba repartíamos el dinero de manera igualitaria y entre todos,
nos animábamos para poder continuar. Qué distinto a lo que sucede hoy, tanta
publicidad, tanto marketing, tanto programa de televisión.
P.- Con sombrero de ala ancha es muy fácil
imaginarle como Pregonero de Coplas, o bien como cantaor. ¿Tan importante es la
estética, el saber decir y el saber pasear la Copla?.
R.- Por supuesto que sí. En ocasiones me da
la impresión de que se mete la Copla a empujones y la Copla es un sentimiento,
una forma de vestir, una pequeña historia, una obrita de teatro que hay que
saber representar, accionar, y decir. Y pasearla como es, para que hiera la
sensibilidad del público. Es tan nuestra la Copla, que hay que sentirse
orgulloso de ella y darle su categoría y representar cuanto dice acerca de la
vida, de la muerte, del amor.
P.- El arabista Julián Ribera dice que “Las
Cantigas medievales trasminan su impronta andaluza al resto de España”. ¿Para
interpretar la Copla habría que hacer un Máster?.
R.- Por supuesto que sí, que subirse a un
escenario es tener la sensación de enfrentarse a un público entendido, sabiendo
que tienes que respetar el legado musical que recoges y que es cosa de muchos
siglos. Y que si no defiendes lo tuyo, qué vas a defender.
P.- “Mi vida es un erial…” decía Bécquer,
como quien dice un fandango. Para Antonio Gala “Andalucía ha inventado el
flamenco para poder quejarse”. ¿Qué dice a esto?.
R.- No creo que sea así, también se canta el
amor, la alegría y las ganas de vivir. Tengo una canción que dice que “la
mancha de la mora se quita con otra verde” y que “no hay que llorar, que la pena se vuelve
alegría volviendo a empezar”.
P.- Ahora en el mundo de la música se habla de
“Fusión”. Creo yo recordar que usted interpretó un “Carnavalito”, que versionó
a Los Beatles.
R.- No hay que olvidar que en el Flamenco hay
melismas que recuerdan la música árabe. Lo mismo puede decirse de
Hispanoamérica, de los cantes de ida y vuelta, etc. Lo de los Beatles fue una exigencia
de la casa de discos que no me pareció mal, en ese sentido y sin pretenderlo me
convertí en precursor versionando 12 temas a mi estilo, antes de atreverse
nadie. Los metí por Rumba Flamenca funcionando muy bien entre los españoles de
la emigración y cuando Los Beatles vinieron a actuar a la Plaza de Toros de
Madrid se acordaron de la versión que hice de su “She Loves You”, donde el
genial John Lennon, con un sombrero cordobés en la mano, se marcó un taconeo y
comentó: “Como Emi Bonilla”. Aquello fue para mí una gran satisfacción.
P.- Para Tomás Borrás el flamenco “Es uno de
los muchos focos de espiritualidad que de modo suicida hemos dejado cegar, cuando
eran expresiones y modos artísticos incomparablemente hermosos”.
R.- Hay quien, para cantar, cierra los ojos
para mirarse por dentro. Yo lo llamo sentimiento, un sentimiento compartido con
el público al que en numerosas ocasiones he visto llorar. (En este punto Emi me
ilustra, “por lo bajini”, con una hermosa canción).
P.- Si su sombrero hablase, ¿Qué le gustaría decir?.
R.- ¡Oh, hablaría de tantas cosas!. Hablaría
de las maravillosas manos que lo han tocado, de la gente que ha conocido, de
los buenos ambientes que frecuentó. Hablaría de grandes figuras del Cine, del Cante,
de la Copla, de esa foto que me dedicaron los Kennedy en París…Y de muchas
cosas más.
P.- ¿Y qué le diría a sus paisanos?.
R.- Les diría que siempre llevé a gala haber
nacido en El Terrible, que de allí eran mis abuelos y Lucas Bonilla, mi padre.
Que de allí son tío Siro, mis primos, mi hermana, Nieves, que toda mi familia
es de allí. Que nací un día de finales de diciembre en que el “Parque de las
Ranas” estaba cubierto de nieve y de la casa de mis abuelos nadie se atrevía a
salir. Que me encantaban los “Cachondos” de la Pastelería “La Cordobesa”, con
su relleno de crema y el olor del “Café Mis Nietos”. Y los paseos por el “Llano”
y que no tengo el orgullo de tener una pobre placa que diga que soy de allí,
como me lo prometió un alcalde. Que tú eres testigo de lo que aquí ves, de cómo
soy yo, de cómo siento a mi pueblo.
La entrevista llega a su fin. Me levanto para
pagar los refrescos y nos aborda un parroquiano para decir que ha estado
escuchando el diálogo y nos quiere felicitar por la pasión derrochada, por las
respuestas y los modos que él creyó adivinar. No nos conoce de nada, pero para
él es igual. Le digo que el señor es paisano y que la llamada de nuestro pueblo
nos ha convocado aquí. La gente pasa por la calle y se para a mirar el carisma
de un flamenco, le señalan con el dedo. A Emi Bonilla se le olvidó su sombrero,
pero no el porte juncal. Querido Maestro agradezco tus palabras, tu compañía y
el detalle del C.D. “En la mano mi sombrero”, que diría Rafael Alberti. A los
demás, sólo nos queda aplaudir tanta ilusión.
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 Emi Bonilla es natural de la localidad cordobesa de Peñarroya-Pueblonuevo Noticia redactada por :  José Alonso Ballester
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