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Hoy es Domingo, 27 de Septiembre de 2020
POR FÉLIX SÚAREZ
SOBRE EL LIDERAZGO
Publicado el 16 de Julio de 2019, Martes

Opinión -

De este tema se viene hablando desde la Grecia clásica. Ríos de tinta se han vertido al respecto.

Lo que creo que está claro es que no hay un tipo de liderazgo ideal, si bien hay rasgos deseables.

El primero es que la principal ambición de quien o quienes estén al frente sea al bienestar de la mayoría siempre por encima del de la minoría, y por minoría me refiero a porcentajes muy bajos de población sobre el conjunto, especialmente si en poco o nada contribuyen al bienestar colectivo o sólo se preocupan por el bienestar de la élite dirigente. Se ha de mandar para servir y no para servirse de los mandados. 

Lo segundo a tener en cuenta, es estar conectado o conectados con la realidad, una pérdida de contacto sobre las diversas variables y necesidades de una sociedad o grupo humano, lleva a tomar decisiones erróneas y a invalidar el principio de "mandar para servir", con lo que las decisiones que se adoptasen no resolverían deficiencia alguna, es más podrían servir para agravarla o, inclusive, para crear un grupo de poder que mire por sus propios intereses a expensas del resto. 

Lo tercero, el equilibrio, un liderazgo siempre ha de tener elementos de control lo más independientes posibles del líder o del liderazgo colectivo, de ahí la necesidad de establecer la igualdad del clase en el más alto grado posible (para que no se pueda amenazar con presiones económicas o corromper) y, con ello, un sistema democrático de control efectivo. Por ello y por tanto, hay que contemplar también elementos o derechos, como el de libertad de expresión sin cortapisas en cuanto a lo que a la crítica constructiva respecta, es decir al planteamiento de alternativas, aunque no sean las esperadas por el líder o el liderazgo colectivo. Si el cuerpo no siente dolor, al final muere de infecciones o lesiones y el cuerpo de una sociedad humana funciona igual, las críticas son ese dolor, siempre y cuando sirvan para atajar la situación y no como elemento de ataque indiscriminado. 

Lo cuarto, sabiduría, sea esta académica o de experiencia vital, lo preferible son ambas, bien se concentren en una persona o en varias, con el fin de poder cumplir los tres enunciados anteriores con eficacia.

Lo quinto, ser cercano y predicar con el ejemplo: si se apuesta por una sociedad igualitaria, el líder o el liderazgo compartido no se pueden constituir como grupo aparte, su modo de vida y lo percibido en función de lo aportado al conjunto han de estar siempre cercanos a la media del colectivo humano objeto del liderazgo, es más no deben disfrutar de prebendas especiales así como deben de desarrollar sus actividades vitales en el más alto grado posible de cercanía a los demás. 

Lo sexto, ser resolutivos, de nada sirve todo lo anterior si, no se toman decisiones, si son acertadas, mejor, si no, ya se sabe: crítica y autocrítica, sin fustigarse innecesariamente, pero con modestia y responsabilidad. Los seres humanos sin excepción somos falibles y tanto más valioso es un líder o el liderazgo colectivo, cuanta más modestia demuestra en la asunción de sus fallas.

Lo séptimo, la modestia frente a la prepotencia, la prepotencia invalida los ocho puntos anteriores, porque se pasaría de un modelo democrático a una dictadura, individual o colectiva, ser la vanguardia no da derecho a creerse superiores, ser la vanguardia de una sociedad es una responsabilidad que ha de ser asumida por el bien colectivo, el cual implica a su vez el individual.

Dicho todo esto lo complicado es encontrar gente sabía y decidida que no se mueva por el interés, si no por voluntad de hacer las cosas bien. Crucemos los dedos pues, es posible que algún día, con suerte o de rebote, encontremos en este pobre país nuestro personas de buenas cualidades en cargos de responsabilidad. Esperemos, porque si no, tendremos lo de siempre. 

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