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Opinión
Hoy es Domingo, 27 de Septiembre de 2020
POR ANTONIO MARTÍN
VIVIR EN POLONIA
Publicado el 17 de Junio de 2019, Lunes

Opinión -

¿Dónde está Polonia?", pregunta sorprendido el alumno. "Eso está en Europa", le contesta un compañero. Y otro: "Anda ya, eso es de Rusia". El último, el más espabilado, el más chistoso también, grita: "Los catalanes son los polacos" y se ríe él sólo, aunque yo me aguanto como puedo. La situación no puede ser más ridícula. O no tanto.

Polonia hoy es Europa, porque Europa son los países de la OTAN que le hacen el juego a EEUU. En el caso de Polonia es sangrante. Con la ayuda de la Iglesia Cristiana, y del nacionalismo más patrio -tanto monta, monta tanto-, este país vecino, aunque sea extrarradio, es un dique de contención en la geopolítica mundial. Basta recordar, entre otras cosas, las fotos de las ruinas de Babilonia en Irak, con parte del ejército polaco y su general Andrzej Tyszkiewicz al mando con foto de los EEUU al fondo. 

 

Mi alumnado no conocerá a Havel, ni a G. Konrád, ni siquiera a Adam Michnik. Nada sabrá de sus aventuras militares, de cárceles secretas en nombre de la libertad y la seguridad. Tal vez, pondrá oídos cuando se hable del Escudo Antimisiles, el Fornite abre mentes desde luego. Pero, desde luego, de lo que no oirá nada es del Banco Central Europeo. Ni que en 2018, los principales bancos españoles, desde el Santander al Sabadell, desde el BBVA a Caisabank, desde Bankia a Bankinter, se embolsaron en sus preciosas arcas 37959 millones de euros solo en conceptos de comisiones. Porque de esto tampoco se habla. Ni aquí, ni en Polonia, ni en Europa.

 

¿Quién sabe dónde está Polonia? No importa nada. Nos importa  defender, por pura ignorancia, pereza y cobardía, el nacionalismo patrio, el español, el polaco o el catalán, dicho sea de paso. Y así dejar indemnes a los bancos, ganando en el ruido mediático de las banderas, lo importante, la pela, el dinero, los millones de euros a pesar nuestra y con la ayuda del BCE. Y así, como un auto de fe, reconocerlo: el miedo, la angustia, la extrema derecha recorre Europa, desde Polonia hasta Andalucía, para mayor beneficio de los de siempre. 

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