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Psicología
Hoy es Lunes, 10 de Diciembre de 2018
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA
Publicado el 10 de Enero de 2009, Sábado

Eva Calderón

Psicología -

Tal vez no sea su caso, pero somos muchos los que el año pasado hicimos una serie de propósitos con la firme intención de cumplirlos para ser mejores, pero ¿cuántos de ellos llevamos a feliz término? y, lo más importante, ¿por qué fallamos?


     Todos coincidimos en la buena intención de hacer propósitos para que el año que inicia sea mejor que el que ha culminado, de ahí que no resulte raro escuchar que se quiere iniciar un negocio propio, bajar los kilitos de más, adquirir casa propia, aprender informática o llevar a la familia a Disneylandia, entre muchos otros.


     Tomando como ejemplo lo sucedido el diciembre anterior, la frase esta vez es: "ahora sí y va en serio". Sin embargo, al paso de los primeros días la energía con la que iniciamos el año se desvanece poco a poco, y al cabo de unas cuantas semanas nuestros propósitos pasan a ser solamente buenos deseos.


¿Por qué fallamos?


     Las promesas han caído en el olvido, quizá porque no planteamos correctamente los cambios porque no estructuramos un programa para asegurar su seguimiento. Si realmente nos interesa cambiar algo en nuestra vida, tal vez nos ayude tomar en cuenta los siguientes puntos a la hora de establecer nuestros propósitos:


     Agrupar las metas. Plantearse desde un punto realista los objetivos a seguir y después ordenarlos por concordancia: ámbito social, familiar, laboral...


     Marcar fechas. La mejor manera de cumplir objetivos es establecer un tiempo determinado para ser logrados, esto nos permite enfocar mejor nuestros esfuerzos y que la mente no los vea como algo irrealizable.


     Definir metas intermedias. Antes de llegar a la meta final es recomendable ubicar objetivos intermedios: "Este mes correré 5 kilómetros y el que sigue llegaré a 6". Sin que nos demos cuenta llegaremos a los 20 kilómetros finales sin haber realizado un agotador esfuerzo.


     Evaluar resultados. Si nos hemos propuesto cumplir con una meta en determinado tiempo, examinemos si se cubrió de acuerdo a los objetivos planteados inicialmente. Si hemos tenido éxito, pensemos en cómo llegamos a él y apliquemos nuevamente esos recursos para el siguiente punto.


     Ponerlo  por escrito. "Las palabras se las lleva el viento", y nuestra mente puede hacer olvidadizos los objetivos a seguir. De manera que plasmarlos por escrito nos permitirá acudir a ellos tantas veces como sea necesario, al tiempo que podemos reafirmar lo que queremos lograr y para qué fecha.


     Recompensarse a sí mismo. Todo esfuerzo requiere siempre ser premiado, y el que reconozcamos nuestro éxito es el mejor premio.


Pasado, presente y futuro     

El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas y toda la ilusión para comenzar el mejor año de la vida, porque el que se proponga convertir éste en su mejor año, lo puede lograr.

     El año nuevo es una oportunidad más para convertir la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto: "Quiero algo diferente, voy a comenzar bien, así será más fácil seguir bien y terminar bien. Quizá el año pasado no fue mi mejor año, me dejó un mal sabor de boca; éste va a ser distinto, quiero que así sea, es un deseo, es un propósito, y no lo voy a echar a perder. Tengo otra oportunidad que no voy a desperdiciar, porque la vida es demasiado breve".

     En los ratos más negros y amargos, llenos de culpa, piensas: ¿Por qué no acabar con todo? Pero en esos mismos momentos se puede pensar otra cosa: ¿Por qué no comenzar de nuevo?.

     Algunos ven que su vida pasada fue gris, vulgar y mediocre, y su gran argumento y razón para desesperarse es: "He sido un don nadie, ¿qué puedo hacer ya?".

     Un nuevo año recién iniciado: Todo comienza si tú quieres, todo vuelve a empezar...

     Comienza un nuevo año y con él un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.

     Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta de que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y éstas a su vez van moldeando el presente.

     Siempre podemos escoger entre vivir el mundo como lo conocemos o convertirlo en lo que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida.

     Que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, solidaridad, felicidad y prosperidad...


     FELIZ AÑO 2009  
       

Noticia redactada por :

Eva Calderón

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