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Psicología
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HABLAR SOBRE ADOPCIÓN
Publicado el 08 de Diciembre de 2008, Lunes

Eva Calderón

Psicología -

Algunos padres adoptivos preferirían que nunca llegara el momento de contarle a su hijo la verdad sobre su nacimiento. Muchos quisieran saltarse ese paso y mantener ese detalle guardado en el cajón de los secretos.

     Pero, sin importar lo que teman o quieran, todo niño llegado a una familia mediante esta vía debe saberlo. Ése es un derecho que no se negocia.

     Para hablarle a un niño sobre su condición de adoptado no hay fórmulas mágicas. No es que al año, dígale esto; al año y medio, muéstrele; a los tres años, llévelo. Depende de cada proceso, de cada familia. Todos lo viven diferente.

     Lo que se aconseja a todo padre es que desde muy pequeño le vaya contando a su hijo la historia.

     Aplazar la revelación es una decisión perjudicial que puede redundar en hijos rebeldes o problemáticos, porque sienten que han roto su confianza y, en algunos casos, se creen “no deseados”.

     Hacia los tres años el niño se encuentra precisamente en una edad en la que ya no conviene demorar mucho el informarlo de su situación. A algunos padres adoptivos les llena de ansiedad el pensar en el día en que han de hablar claramente al niño porque piensan que la verdad será traumatizante para él.

     Sin embargo, no hay motivo para esa angustia, ya que la verdad será aceptada por el niño del modo más natural, siempre y cuando se le comunique tempranamente, y no se vaya demorando paulatinamente hasta llegar a crear un conflicto en él.

     Debe saberlo en el momento en que comience a tener discernimiento y a interesarse por las cosas de la vida.

     A esta edad, los niños son preguntadores incansables; se interesan por todo,  y algunos de sus interrogantes se dirigen a conocer de dónde vienen, quién los trajo al mundo...

     Esto nos da la ocasión ideal para revelarles su origen con naturalidad y sin misterios absurdos que podrían frenar el desarrollo normal del niño.

     Un clima familiar afectivo y cálido, de seguridad y cariño, es el punto de partida para que el niño acepte su condición de adoptado. Dejándole claro que fue deseado y elegido, que su presencia ha llenado de alegría y de felicidad a sus padres, la verdad será aceptada por él con normalidad y asumirá sin problemas su personalidad en desarrollo.

     No olvidemos que a esa edad los pequeños son muy sugestionables y que el clima creado en torno a él influye enormemente sobre su carácter y su capacidad de adaptación a situaciones nuevas.

     "Papá y yo estábamos tristes porque no teníamos hijitos y entonces nos pusimos a buscar y te encontramos a ti. Nos gustaste tanto y te queremos tanto que desde entonces somos completamente felices".

     Éste es un posible modo de empezar, que puedes adaptar a tu estilo. Cuantas veces el niño quiera volver sobre el tema deberás hablar con él con la misma naturalidad y cariño que la primera vez.

Noticia redactada por :

Eva Calderón

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